En consonancia con el lema de la OMS para el Día Mundial de la Salud Mental 2026, "Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real", en esta ocasión contamos la historia de Yarima Josefina Guilarte, quien desde hace 10 años fue diagnosticada con Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). Su caso nos enseña que es posible vivir con un trastorno psiquiátrico, pero hace falta mucha voluntad, reconocimiento y acompañamiento de familiares y profesionales.
— Octubre de 2026 —
AYarima Josefina Guilarte el consejo de una psiquiatra le cambió y tal vez le salvó la vida: “Me dijo que buscara una ocupación, un hobby, para darle movimiento a mi cerebro. Comencé con un lazito, una cinta, materiales reciclados, fui creciendo, hice remodelaciones en mi casa, cuadros, instalaciones, me di cuenta de lo mucho que me gustaba crear cosas, transformar lo viejo en algo nuevo”. La recomendación médica terminó convirtiéndose en pasión.
Tenía 43 años (hoy tiene 53) cuando fue diagnosticada con Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), aunque dice que desde muy pequeña sufría de inestabilidad emocional, producto de una infancia muy dura cuyos detalles prefiere no recordar.
Luego de un ataque de pánico que tuvo a los 38 años y que los médicos confundieron con un infarto, fue tratada durante tres años como si tuviera un problema en el corazón. Hasta que un día un cardiólogo le dijo que creía que lo suyo era otro tipo de condición y la remitió a un colega psiquiatra. Pasarían otros dos años hasta que un equipo multidisciplinario del Hospital Psiquiátrico de Caracas llegara al diagnóstico definitivo. Corría el año de 2016.
“Es que el TLP es muy difícil de diagnosticar”, explica, y hace una enumeración de todos los síntomas que presentaba: ataques de pánico, ataques de ansiedad, disociación, depresión mayor... “Es un trastorno fuerte porque abarca un poquito de cada cosa, de mí llegaron a decir que era bipolar, que era esquizofrénica, que era depresiva… Es difícil de diagnosticar esto que padezco y también es difícil llevar adelante una vida normal”.
