• hombre con portapapeles entrevista a un residente local
    OPS/OMS
    Imagen

Medir lo invisible: cómo la OPS ayuda a los países a entender las enfermedades no transmisibles

Una encuesta nacional en Ecuador muestra cómo la OPS apoya a los países de las Américas a generar los datos necesarios para comprender las enfermedades no transmisibles y orientar políticas de salud pública.

— Agosto de 2026 —

Las enfermedades no transmisibles, como la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares, son responsables de la mayoría de las muertes y la discapacidad en las Américas. Sin embargo, en muchos países sigue siendo difícil saber cuántas personas viven con estas condiciones, cuántas no han sido diagnosticadas y qué obstáculos enfrentan para acceder a atención.

A diferencia de muchas enfermedades transmisibles, las enfermedades no transmisibles no suelen formar parte de sistemas de vigilancia capaces de ofrecer una imagen completa de su impacto. Como resultado, muchos países carecen de información suficiente para conocer su verdadera magnitud y orientar eficazmente las políticas de prevención y atención.

En 2025, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) apoyó a Ecuador en la implementación de una encuesta nacional basada en una muestra de cerca de 6.700 hogares en todo el territorio, incluyendo zonas remotas y las Islas Galápagos. La experiencia forma parte de un esfuerzo regional de la OPS para ayudar a los países a medir las enfermedades no transmisibles.

Al respecto, Sonia Quezada, representante de la OPS/OMS en el país, enfatizó que "las enfermedades no transmisibles representan una de las mayores amenazas para la salud y el desarrollo de nuestros países. Contar con información confiable y actualizada es fundamental para orientar políticas públicas y asignar mejor los recursos."

conducting interview
Equipos de encuestadores realizan entrevistas y mediciones de salud como parte de las encuestas nacionales apoyadas por la OPS. La información recopilada permite conocer mejor el impacto de las enfermedades no transmisibles y orientar políticas públicas basadas en evidencia.

Casa por casa, dato por dato

Conocida como STEPS, una metodología estandarizada desarrollada por la OMS y utilizada en decenas de países, la encuesta combina cuestionarios con mediciones físicas y pruebas bioquímicas —como presión arterial, peso, talla, glucosa y colesterol— para recopilar datos comparables sobre los principales factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles.

Durante dos meses, equipos de encuestadores recorrieron Ecuador tocando puertas y realizando entrevistas. El trabajo requirió una estrecha coordinación entre el Ministerio de Salud Pública (MSP), el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y la OPS. 

“El principal desafío es llegar a todos los territorios seleccionados y garantizar que las personas participen. Eso implica movilizar equipos a las zonas más alejadas y dispersas del país, pero también generar confianza en un contexto donde la inseguridad puede hacer que algunas personas duden en abrir sus puertas o compartir información”, explica Nataly Mendoza, analista de Estadísticas Sociodemográficas del INEC.

Para que los resultados sean representativos, es necesario lograr una participación suficiente en todos los territorios y grupos de población seleccionados. Esto requiere campañas de información, coordinación con autoridades locales y un seguimiento constante del trabajo de campo.

Aun así, Mendoza considera que el esfuerzo vale la pena. “Siempre es importante hacer el esfuerzo de investigar, de tener los datos. Si no investigamos, no tenemos información que sirva para crear políticas”.

Reaching remote communities
Llegar a comunidades remotas, generar confianza y garantizar una muestra representativa son parte del trabajo que hace posible producir datos confiables sobre la salud de la población. Detrás de cada dato hay un esfuerzo coordinado entre las autoridades nacionales, las comunidades participantes y la OPS.

Un sistema detrás de los datos

Las encuestas poblacionales, apoyadas por la OPS, permiten conocer la situación de personas que no necesariamente llegan a los servicios de salud, identificar factores de riesgo y comprender las barreras que enfrentan para acceder a la atención. Complementan la información que generan los establecimientos de salud y, en conjunto, ofrecen una fotografía más completa de las enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo.

Además de las encuestas nacionales en hogares, la OPS apoya a los países en la realización de encuestas escolares y telefónicas, así como en el fortalecimiento de los sistemas de información en los establecimientos de salud.

En los últimos años, estas herramientas han generado evidencia útil para evaluar políticas públicas. En Uruguay, una encuesta telefónica indicó que cerca del 80% de las personas apoya la prohibición de la venta de productos ultraprocesados en las escuelas. En el ámbito de la salud mental, las encuestas escolares también han permitido identificar problemas difíciles de captar por otras vías, como el acoso escolar y el ciberacoso.

“Si los datos no se usan para orientar políticas e intervenciones, no estamos haciendo vigilancia en salud pública”, explica Roberta Caixeta, asesora regional de la OPS en vigilancia, prevención y control de enfermedades no transmisibles.

En la actualidad, la OPS está apoyando la implementación de una nueva encuesta nacional en Surinam, mientras que Guatemala y Honduras tienen previstas encuestas similares para 2027, ampliando la evidencia disponible para orientar políticas de salud pública.

Las encuestas nacionales combinan cuestionarios con mediciones físicas y pruebas bioquímicas para recopilar información sobre las enfermedades no transmisibles y los factores de riesgo asociados.

De los datos a la acción

Para el Ministerio de Salud Pública de Ecuador, contar con información actualizada marca una diferencia clave. "Nos permite tomar decisiones oportunas tanto en la prestación de servicios como en las políticas públicas relacionadas con las enfermedades no transmisibles", explica Ana Gutiérrez, directora Nacional de Estrategias de Prevención y Control.

Los datos permiten identificar brechas y orientar acciones concretas, desde programas de prevención hasta medidas regulatorias y nuevas opciones de tratamiento.

“Tener datos actualizados permite tomar decisiones basadas en evidencia, decisiones más acertadas que benefician a la población”, señala Gutiérrez.

En un contexto donde estas enfermedades avanzan de forma silenciosa, actuar a tiempo es clave. “El mayor reto es que muchas veces se detectan tarde, cuando ya generan complicaciones”, advierte. “Esto tiene un impacto no solo en la salud de las personas, sino también en la economía de las familias y del Estado”.

Los equipos capacitados, las herramientas digitales y la experiencia acumulada durante la encuesta fortalecerán la capacidad del país para seguir monitoreando estas enfermedades en el tiempo. Porque detrás de cada dato hay una decisión de salud pública, y mejores datos permiten tomar mejores decisiones.