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Panamá: el diario de una adolescente recuerda el impacto de una epidemia de polio hace más de 75 años

Una anotación escrita por una joven de 16 años durante la epidemia de polio que afectó a Panamá en 1950 muestra cómo la enfermedad alteró la vida cotidiana, décadas antes de que los esfuerzos de vacunación y vigilancia permitieran eliminar la transmisión del poliovirus salvaje en las Américas.

Octubre 2026

El 8 de diciembre de 1950, una adolescente de 16 años escribió en su diario que había ido a misa y visto a niñas vestidas de blanco hacer su primera comunión durante la celebración de la Fiesta de la Inmaculada Concepción.

Pero entre esas observaciones había una frase que reflejaba una realidad que entonces afectaba la vida de muchas familias panameñas:

“La procesión fue pospuesta como consecuencia del polio.”

Panamá entonces atravesaba una epidemia de poliomielitis. Entre agosto de 1950 y abril de 1951 se registraron 142 casos de la enfermedad. Se suspendieron actividades que congregaban a muchas personas y, a principios de 1951, cuando la joven terminó sus estudios secundarios en el Colegio Internacional de María Inmaculada, tampoco se realizaron las celebraciones habituales de graduación.

Más de siete décadas después, aquellas páginas llamaron la atención de su hijo, Carlos Guevara Mann, historiador y politólogo, y actual viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación de Panamá, quien escribió sobre el diario y la epidemia en una columna publicada en diciembre de 2021. En ese momento, mientras el mundo atravesaba una pandemia, Guevara Mann volvió sobre el registro de su madre y las circunstancias que habían marcado su adolescencia.

“¿Por qué ha dejado de ser un tema la polio? Por la vacunación”, señalóGuevara Mann a la OPS. “Si no fuera por las vacunas, la humanidad estaría en una situación mucho peor”.

Periódico que anuncia medidas para evitar la propagación de la poliomielitis

Una enfermedad que marcó a generaciones

La poliomielitis, o polio, es una enfermedad altamente infecciosa causada por el poliovirus que afecta principalmente a niños pequeños. La mayoría de las personas infectadas no presentan síntomas, pero aproximadamente una de cada 200 infecciones puede provocar parálisis irreversible. En los casos más graves, puede afectar los músculos necesarios para respirar y causar la muerte. No existe cura, pero la enfermedad puede prevenirse mediante la vacunación.

Durante décadas, la polio causó enfermedad, discapacidad y muerte en las Américas. Todavía en 1975, cerca de 6.000 niños quedaron paralizados por la enfermedad en la región. Pero la expansión de la vacunación y el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica comenzaron a cambiar esa historia.

En Panamá, la vacunación contra la polio comenzó en 1956 y el último caso de la enfermedad se registró en 1972.

En 1985, los países de las Américas se comprometieron a interrumpir la transmisión autóctona del poliovirus salvaje. A través de campañas masivas se llevaron las vacunas a comunidades de toda la región, mientras los países fortalecían la vigilancia para detectar posibles casos.

El último caso de poliomielitis causado por poliovirus salvaje en las Américas se registró en agosto de 1991 en Perú, cuando un niño de 2 años no vacunado de la región de Junín desarrolló parálisis a causa de la enfermedad.

En 1994, después de tres años sin nuevos casos, las Américas se convirtieron en la primera región del mundo certificada libre de la transmisión del poliovirus salvaje.

Las campañas masivas de vacunación y el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica contribuyeron a que las Américas se convirtieran, en 1994, en la primera región del mundo certificada libre de la transmisión del poliovirus salvaje.
Las campañas masivas de vacunación y el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica contribuyeron a que las Américas se convirtieran, en 1994, en la primera región del mundo certificada libre de la transmisión del poliovirus salvaje.

Un logro que hay que seguir protegiendo

Cada 24 de octubre, el Día Mundial contra la Polio recuerda los avances logrados frente a la enfermedad y la importancia de mantener los esfuerzos para evitar su regreso.

“La ausencia de casos de poliovirus salvaje en las Américas es el resultado de décadas de vacunación, vigilancia y del trabajo de miles de trabajadores de salud. Cuando dejamos de ver una enfermedad, puede ser fácil olvidar el daño que causaba, pero mantenerla eliminada exige seguir protegiendo a cada nueva generación”, señaló Lilian Reneau Gaitán, representante interina de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Panamá.

Aunque las coberturas de vacunación contra la polio han mejorado en la región, siguen existiendo brechas. En 2025, la cobertura regional alcanzó 91% para la primera dosis, 89% para la segunda dosis de vacuna inactivada contra la polio (IPV), y 87% para la tercera dosis, todavía por debajo de las metas recomendadas.

Para preservar la eliminación del poliovirus salvaje en las Américas, es necesario alcanzar y sostener altas coberturas de vacunación, contar con una vigilancia epidemiológica sensible y responder rápidamente ante cualquier detección.

La OPS sigue apoyando a los países de la región para fortalecer los programas de inmunización y la vigilancia de la parálisis flácida aguda, evaluar el riesgo de polio y reforzar la preparación y respuesta frente a posibles eventos o brotes. También facilita el acceso a vacunas a través de su Fondo Rotatorio.

Carlos Guevara Mann, viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación de Panamá.
Carlos Guevara Mann, viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación de Panamá.

Para Guevara Mann, las páginas escritas por su madre en 1950 permiten volver a una época que hoy puede resultar difícil de imaginar.

“Es importante rescatar historias como esta, de hace 75 años, cuando se vivía una situación grave en Panamá”, señaló Guevara Mann.

El diario de aquella adolescente recuerda una época en la que la polio alteraba la vida cotidiana. Hoy, varias generaciones han crecido en las Américas sin experimentar esa amenaza. Que las futuras generaciones puedan seguir haciéndolo depende de mantener los esfuerzos de vacunación y vigilancia que hicieron posible este logro.