La Habana, 3 de julio de 2026 (OPS) - Ana Laura Camejo Sondón, de 23 años, es una muchacha muy activa. Le gusta trabajar y mantenerse ocupada. Además, disfruta conversar, conocer personas y compartir experiencias, porque es muy sociable. Sin embargo, desde hace varias semanas, una noticia dio un giro inesperado a su vida.
“No tenía planificado embarazarme; pero, a pesar de ello y de que llevaba poco tiempo con mi pareja, cuando supe que estaba esperando un bebé, decidí continuar con el embarazo, de mutuo acuerdo con el futuro padre”, expresa.
En ese momento, ambos acudieron a consulta médica y comenzaron a cumplir las recomendaciones recibidas. Entre estas, se les indicó utilizar protección durante las relaciones sexuales, en beneficio de su salud y la del bebé. Al realizarse los exámenes correspondientes, las primeras pruebas serológicas confirmaron que él tenía sífilis, mientras que Ana Laura presentó resultados negativos, sin signos de transmisión de la infección.
Ante esta situación, los dos recibieron tratamiento inmediato con penicilina en su área de salud, ubicada en Habana Vieja. Desde entonces, han sido controlados mensualmente mediante pruebas rápidas. Esta experiencia los llevó a tomar mayor conciencia sobre la importancia de protegerse frente a las infecciones de transmisión sexual (ITS), incluso durante el embarazo.
