• Young participants group photo holding up certificates
    PAHO/WHO
    Imagen

Uruguay: Cuando los jóvenes lideran la conversación sobre salud

Con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Uruguay impulsa la formación de promotores juveniles que abren espacios de confianza para hablar de salud mental, bienestar y temas que afectan a adolescentes y jóvenes.

— Mayo de 2026 —

En Uruguay, hablar de salud con adolescentes ya no es solo tarea de los expertos. Con la iniciativa de promotores juveniles de salud, son los propios jóvenes quienes lideran estas conversaciones, abriendo espacios de confianza para abordar temas que muchas veces siguen siendo difíciles de tratar.

La iniciativa de promotores juveniles de salud, impulsada por la Red de Municipios y Comunidades Saludables con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), comenzó en 2024 en varios barrios de Montevideo para buscar algo simple pero transformador: que los jóvenes se conviertan en agentes activos de cambio dentro de sus comunidades, capaces de dialogar con otros adolescentes sobre salud mental, relaciones, autocuidado y bienestar emocional desde un lenguaje cercano, empático y libre de juicios.

En 2025, tuvo un crecimiento fuerte y se sumaron nuevos territorios y más de 300 adolescentes en distintos puntos del país participaron de la formación, que culminó en tres campamentos de más de 100 jóvenes cada uno.

Milagros Rebollo, de 17 años, es una de esas voces. Participó como promotora en 2024 y en 2025 asumió un rol más activo en el diseño de los talleres. Para ella, la clave está en entender cómo conectar con otros jóvenes: “pensábamos cómo comunicar, cómo mantener la atención de adolescentes como nosotros. Si algo nos aburría, lo cambiábamos y eso ha funcionado”, cuenta.

A través de talleres participativos y un campamento final, los adolescentes reciben información y tienen la oportunidad para reinterpretarla, adaptarla y compartirla con sus pares. El resultado es una comunicación más efectiva, que rompe barreras y facilita conversaciones sobre temas que suelen ser considerados tabú.

“Se hablan muchas cosas que normalmente no se hablan: embarazo adolescente, relaciones sexuales sin protección, enfermedades, identidad de género”, explica Milagros. Pero lo que más valora es el componente humano: “no es como internet, donde a veces te desinforman. Acá hay personas que te escuchan, que te hacen sentir menos juzgado”.

El programa se basa en un enfoque de educación popular y en los principios de la Atención Primaria de la Salud, promoviendo la participación significativa de los jóvenes como eje central. La iniciativa se alinea además con el llamado de la OPS/OMS a fortalecer la participación juvenil como parte fundamental de sistemas de salud más inclusivos y cercanos a las comunidades. Además de transmitir información, busca que los jóvenes reflexionen sobre su realidad y construyan soluciones colectivas.

El taller de salud mental fue el que más impactó a Milagros. “No se queda en una charla, sino que también da herramientas”, explica. Un amigo cercano se ha abierto con ella, y aunque no ha sido fácil acompañarlo, siente que ahora tiene más recursos para hacerlo.

“He podido orientarlo, sugerirle ayuda profesional… no ha ido todavía, pero al menos empezó a pensar más en su salud mental”, cuenta.

students danding
students line dancing
El riesgo del silencio

El testimonio de Milagros refleja una realidad preocupante en Uruguay. El país tiene una de las tasas de suicidio más altas de América Latina, con cifras que en los últimos años han superado los 20 casos por cada 100.000 habitantes, según el Ministerio de Salud. Además, cerca del 75% de las muertes por suicidio corresponden a varones, lo que evidencia la necesidad de enfoques que aborden el estigma, las masculinidades y las dificultades para buscar ayuda.

Entre adolescentes y jóvenes, el suicidio es una de las principales causas de muerte, lo que refuerza la urgencia de generar espacios de prevención y escucha. En este contexto, iniciativas como la formación de promotores juveniles no sustituyen a los servicios de salud, pero sí pueden ser un primer punto de contacto donde hablar deja de ser un tabú.

students
sponsors
De la formación a la acción

Quienes participan no solo adquieren conocimientos sino una responsabilidad. En algunos barrios de Montevideo, los promotores juveniles ya están llevando lo aprendido a sus comunidades. En Pajas Blancas, por ejemplo, comenzaron a dinamizar actividades en escuelas y espacios comunitarios, incluyendo encuentros con personas mayores. Estas iniciativas surgieron de los propios jóvenes y del vínculo con los espacios que los formaron. 

“El joven tiene el poder de multiplicar, con sus pares y también con adultos”, explica Gerardo Falco, médico y referente del proyecto, destacando cómo estas iniciativas amplían el alcance de los mensajes de salud y generan nuevas formas de diálogo en la comunidad.

Más que un rol definido, ser promotor de salud es un proceso. “Sus cabecitas llegaron hirviendo de ideas y de sugerencias, y de cómo seguir y de qué hacer”, describe Priscila Trindade, una coordinadora de las actividades, al ver cómo los adolescentes regresan con propuestas, preguntas y ganas de seguir haciendo.

La representante de OPS/OMS en Uruguay, Caroline Chang, destacó el valor de la iniciativa, subrayando la importancia de la participación juvenil en la construcción de sistemas de salud más inclusivos.

“Esta capacitación demuestra el valor de la acción intersectorial y pone el foco en la participación social en salud, un eje fundamental del modelo de atención centrado en las personas”, dice Chang.

La experiencia ha abierto un espacio distinto donde los jóvenes pueden escuchar, orientar y acompañar. A veces, eso es lo que marca la diferencia entre quedarse en silencio o dar el primer paso para pedir ayuda.