La Estrategia y Plan de Acción sobre Promoción de la Salud de la OPS 2019-2030 ha contribuido, en sus primeros seis años de aplicación, a consolidar estructuras institucionales en 20 países y a incorporar la salud en políticas de sectores como educación, transporte, vivienda y planificación urbana en otros 17.
Washington, D.C., 1 de octubre de 2026 — La Organización Panamericana de la Salud (OPS) está contribuyendo a consolidar la promoción de la salud como una función cada vez más estratégica de la salud pública en las Américas, según el examen de mitad de período de la Estrategia y Plan de Acción sobre la Promoción de la Salud en el Contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2019-2030 presentado al 63º Consejo Directivo de la OPS. La estrategia, que fue aprobada por los países en 2019, busca mejorar la salud y el bienestar mediante acciones sociales, políticas y técnicas dirigidas a abordar los determinantes sociales de la salud y reducir las inequidades. Los avances son especialmente visibles en el fortalecimiento institucional. Según el informe de progreso presentado, entre otros resultados, un total de 20 países de la región cuentan ya con estructuras formales dedicadas a la promoción de la salud, incluidas direcciones o subdirecciones específicas dentro de los ministerios de salud, mientras que 17 aplican el enfoque de Salud en Todas las Políticas
La experiencia de la pandemia de COVID-19 reforzó la relevancia de este enfoque al evidenciar cómo las condiciones de vida, el empleo, la educación, el entorno urbano y la participación comunitaria influyen directamente sobre la salud. El informe destaca que los países han avanzado en la incorporación de esta visión en las políticas públicas y en la acción intersectorial, aunque persisten desafíos relacionados con la evaluación de resultados, la sostenibilidad financiera y la reducción de las inequidades en salud. Según muestra el informe, elaborado el Departamento de Determinantes Sociales y Ambientales para la Equidad en Salud, que dirige Orielle Solar, uno de los ámbitos donde estos avances son más visibles es el trabajo desarrollado a nivel local. La OPS destaca los progresos alcanzados mediante el Movimiento Regional de Municipios, Ciudades y Comunidades Saludables, del que actúa como secretaría técnica. La iniciativa reúne actualmente a más de 4.000 alcaldes y alcaldesas de 17 países, junto con 15 redes de municipios y 20 ministerios de salud. Gracias a este esfuerzo, 10 países de América Latina y el Caribe cuentan con redes nacionales o subnacionales de municipios saludables y otros 16 han logrado que ciudades y comunidades cumplan los criterios regionales establecidos para esta iniciativa. Precisamente, esta plataforma, promovida por la OPS, celebrará entre los días 21 y 23 de octubre, el IX Encuentro de Alcaldes y Alcaldesas por Municipios Saludables de las Américas, en Ciudad de México.
La creación de entornos saludables constituye otra de las áreas con mayores avances. Un total de 19 países dispone actualmente de dos o más políticas orientadas a promover entornos saludables para poblaciones en situación de vulnerabilidad. También se superó ampliamente la meta relacionada con las escuelas promotoras de la salud: 19 países aplican políticas o estrategias basadas en las orientaciones regionales de la OPS. Como apoyo a este proceso, más de 6.500 personas de 14 países se han inscrito en el curso virtual regional sobre escuelas promotoras de salud.
El fortalecimiento de la participación social aparece igualmente como uno de los resultados más destacados. 21 países utilizan metodologías participativas para incorporar los conocimientos y experiencias de las comunidades en las políticas de salud, 19 han establecido mecanismos para facilitar la participación de líderes comunitarios en programas y políticas de promoción de la salud, mientras que 17 desarrollan iniciativas lideradas por organizaciones comunitarias o de la sociedad civil.
La estrategia también ha contribuido a integrar cada vez más la promoción de la salud en los sistemas sanitarios. Actualmente, en los sistemas y servicios de salud, 18 países han integrado la promoción de la salud en la atención primaria de salud, y 17 cuentan con equipos institucionales multidisciplinarios para liderar las políticas de promoción de la salud. Destaca además el fortalecimiento de capacidades a través del curso virtual de promoción de la salud de la OPS, que superó las 116.000 inscripciones y mantiene niveles de satisfacción superiores al 90%.
También se han producido avances significativos en gobernanza e intersectorialidad. Además de los ya mencionados 17 países que aplican el marco de Salud en Todas las Políticas, la Red de Trabajo Intersectorial y Participación Social para la Equidad en Salud de las Américas (TIPSESA) reúne actualmente a 47 instituciones gubernamentales y no gubernamentales de 13 países.
Retos pendientes y prioridades
Sin embargo, el informe identifica áreas en las que el progreso ha sido más limitado. Según explica Solar, “los avances hasta ahora han sido limitados en los ámbitos relacionados con el seguimiento y la evaluación, y el monitoreo de las inversiones destinadas a la promoción de la salud lo que limita la sostenibilidad financiera de las acciones de promoción de la salud. Los países también señalan dificultades para documentar gastos, y generar evidencia comparable sobre la efectividad de las intervenciones”.
Otra dificultad señalada por los países es la disponibilidad de información financiera. Aunque ocho países informaron haber incrementado el porcentaje de recursos destinados a la promoción de la salud, muchos reconocen dificultades para identificar y desglosar este gasto dentro de los presupuestos sanitarios, lo que complica medir con precisión las inversiones realizadas y evaluar su sostenibilidad en el tiempo.
Por último, Solar resalta que para “acelerar el cumplimiento de las metas al 2030, el informe identifica varias prioridades estratégicas: consolidar la promoción de la salud como función esencial de salud pública; fortalecer las políticas de entornos saludables; mejorar el seguimiento, la evaluación y la sistematización de experiencias; reforzar la gobernanza intersectorial; ampliar las capacidades técnicas y operativas a todos los niveles; y asegurar la participación social y el liderazgo comunitario como componentes esenciales de la gobernanza para la salud y el bienestar”.
