Los países de las Américas fortalecen la protección de la salud de los trabajadores con el apoyo de la OPS

Trabajadores en México
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El informe final del Plan de Acción 2015-2025, presentado a los países en el 63º Consejo Directivo de la OPS, muestra avances en legislación, vigilancia y servicios de salud ocupacional: 24 países desarrollan programas de capacitación y 23 cuentan con sistemas de registro de accidentes y enfermedades laborales, entre otros logros.

Washington, D.C., 1 de octubre de 2026 — Los países de la región han avanzado en el fortalecimiento de sus marcos normativos, sistemas de vigilancia y servicios de salud ocupacional durante la última década, aunque aún persisten desafíos para proteger a millones de trabajadores, especialmente aquellos que se desempeñan en la economía informal. Ésta es la conclusión principal del informe final sobre la implementación del Plan de Acción sobre la Salud de los Trabajadores 2015-2025 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), presentado al 63º Consejo Directivo de la organización. 

El plan se propuso fortalecer la gobernanza de la salud de los trabajadores, ampliar la cobertura de servicios de salud ocupacional, mejorar la prevención de enfermedades y accidentes laborales y reforzar los sistemas de información y vigilancia epidemiológica. Los avances alcanzados durante el período han sido importantes. Uno de los mayores progresos se registró en el fortalecimiento de los marcos normativos e institucionales. De este modo, un total de 25 países actualizaron sus reglamentos de seguridad y salud en el trabajo (superando la meta regional de 20 países fijada en el plan). Además, 22 países cuentan actualmente con planes nacionales de salud de los trabajadores, mientras que 21 han actualizado sus listas de enfermedades profesionales y 17 disponen de redes funcionales de comités de salud ocupacional.

El informe final observa también avances en la integración de la salud ocupacional dentro de los sistemas de salud: 17 países incorporaron los servicios básicos de salud ocupacional en la atención primaria de salud, superando el objetivo establecido para el período; 15 desarrollaron programas de capacitación y certificación para profesionales de atención primaria, mientras que 16 establecieron mecanismos de referencia y contrarreferencia para facilitar el acceso a servicios especializados de medicina ocupacional.

La prevención y la vigilancia constituyen otro de los ámbitos donde se registraron progresos relevantes. Actualmente, 24 países desarrollan programas de formación en salud ocupacional; 18 cuentan con iniciativas para prevenir riesgos psicosociales y violencia en el trabajo; y 17 han implementado programas dirigidos a prevenir trastornos musculoesqueléticos. Además, 23 países disponen de sistemas de registro y notificación de accidentes, enfermedades y muertes relacionadas con el trabajo, y 18 han puesto en marcha protocolos para mejorar el diagnóstico de enfermedades profesionales.

Sin embargo, aunque ha habido avances en la institucionalización de la salud laboral en los países de las Américas, el informe destaca que esa “acción institucional gubernamental todavía se orienta fundamentalmente al sector formal del trabajo”. Esto es de especial trascendencia en una región en la que la tasa de informalidad (datos de 2024) “se mantiene en niveles promedios regionales muy elevados (47,6%)”, dice el informe, con algunos países con niveles que superan el 70%. Como consecuencia, los sistemas de salud ocupacional continúan orientados principalmente hacia quienes trabajan en el sector formal, lo que resulta en que amplios grupos de trabajadores quedan fuera de los programas de vigilancia, de los mecanismos de compensación y de los servicios especializados de atención. El informe identifica especialmente a la agricultura, la minería y distintos segmentos de la economía informal como algunos de los sectores con mayores rezagos en materia de protección de la salud laboral.

Otro ejemplo de esto sería la notificación de las enfermedades profesionales. El informe celebra, por un lado, que haya una mayor cantidad de países que ya tienen en marcha sistemas de información de accidentes y mortalidad en el trabajo. Sin embargo, advierte, en contraposición, que “estos sistemas enfrentan grandes desafíos en la mayoría de los países con estadísticas disponibles, ya que no incluyen a los trabajadores informales”. Según el informe, además, todavía son pocos los países que tienen protocolos para mejorar el diagnóstico y también es necesario mejorar el reconocimiento de las enfermedades profesionales. De hecho, el documento alerta de que en la región “se notifica solo entre el 1% y el 5% de las enfermedades relacionadas con el trabajo”. Además, muchos países siguen careciendo de estadísticas completas, estandarizadas y comparables, y los sistemas de información no siempre incorporan variables esenciales para analizar desigualdades, como el nivel socioeconómico, la pertenencia étnica o el lugar de residencia.

La directora del Departamento de Determinantes Sociales y Ambientales para la Equidad en Salud, Orielle Solar, asegura que “la implementación del Plan deja varias enseñanzas relevantes. En primer lugar, los avances más sostenibles se produjeron cuando existieron mecanismos efectivos de coordinación entre los sectores de salud y trabajo, reafirmando la importancia de los enfoques multisectoriales. En segundo lugar, la colaboración con redes académicas, asociaciones profesionales, organizaciones de trabajadores y mecanismos subregionales de cooperación fortaleció significativamente el intercambio de conocimientos y el desarrollo de capacidades”. 

Asimismo, “la experiencia confirmó el papel estratégico de la atención primaria de salud para ampliar el acceso a servicios de salud ocupacional, especialmente entre las poblaciones trabajadoras en situación de mayor vulnerabilidad”, dijo. Por último, Solar destacó que los resultados alcanzados durante esta década evidencian avances importantes, “pero también la necesidad de redoblar esfuerzos para ampliar la cobertura hacia los trabajadores informales, fortalecer las intervenciones en sectores económicos prioritarios y mejorar los sistemas de información y vigilancia”.

Hacer frente a desafíos emergentes

De cara al próximo decenio, el informe llama a los países a prepararse para nuevas transformaciones del mundo laboral. Entre los desafíos emergentes destacan los efectos del cambio climático sobre la salud de los trabajadores, el aumento de las exposiciones al calor extremo, la expansión del teletrabajo, el crecimiento de las plataformas digitales y las nuevas formas de empleo temporal o precario. 

En este contexto, el informe sostiene que para acelerar los avances en cuando a salud de los trabajadores en los próximos años los países deben fortalecer el liderazgo de los ministerios de salud en la salud de los trabajadores, ampliar la cobertura de los servicios de salud ocupacional a toda la población trabajadora, especialmente a quienes se desempeñan en la economía informal, y mejorar los sistemas de información y vigilancia para disponer de datos más completos y comparables.

También recomienda reforzar la coordinación entre los sectores de salud, trabajo y seguridad social; intensificar la prevención de enfermedades profesionales y la exposición a riesgos laborales; desarrollar capacidades en atención primaria; y adaptar las políticas a desafíos emergentes como el cambio climático, el estrés térmico, el teletrabajo, las plataformas digitales y las nuevas formas de empleo, con un enfoque centrado en la equidad y en la protección de los grupos más vulnerables.