De las secuencias a las decisiones: países de las Américas fortalecen sus capacidades para la vigilancia genómica

Curso Regional de Bioinformática Aplicada a la Vigilancia Genómica de Patógenos con Potencial Epidémico y Pandémico,
Alejandro Villamonte. OPS/OMS
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Ciudad de Panamá, 1 de septiembre de 2026 (OPS/OMS). Generar una secuencia genómica es solo una parte del proceso. El desafío es transformar el dato genómico en evidencia para la salud pública: interpretarlo en su contexto para comprender qué está ocurriendo y traducirlo en información que permita orientar decisiones y acciones de salud pública.

Con ese propósito, la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) organizó, junto con el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES), Centro Colaborador de la OPS/OMS para la Vigilancia Genómica de Patógenos Epidémicos y Pandémicos, el Curso Regional de Bioinformática Aplicada a la Vigilancia Genómica de Patógenos con Potencial Epidémico y Pandémico, que reunió del 24 al 27 de agosto en Ciudad de Panamá a especialistas de laboratorios de salud humana y animal de Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay y República Dominicana.

La capacitación, desarrollada en el marco de PROTECT, una iniciativa financiada por el Fondo para Pandemias, y del proyecto de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) para Centroamérica, contribuye a la implementación de la Estrategia Regional de Vigilancia Genómica para la Preparación y Respuesta frente a Epidemias y Pandemias.

Según Jairo Méndez-Rico, asesor regional de Enfermedades Virales de la OPS/OMS, fortalecer las capacidades de análisis bioinformático es esencial para que la vigilancia genómica complemente la vigilancia epidemiológica tradicional, aportando información que permita caracterizar los patógenos circulantes, identificar variantes, investigar cadenas de transmisión y detectar eventos inusuales. “A medida que aumenta la capacidad de los países para generar secuencias, también crece la necesidad de contar con especialistas capaces de analizar e interpretar esos datos”, aseguró.

La bioinformática constituye una parte fundamental de ese proceso. Mariela Martínez, consultora internacional del Departamento de Emergencias de la OPS, señaló que las herramientas utilizadas durante el curso permiten realizar análisis más profundos a partir de secuencias completas, pero que el desafío no termina con el análisis. “Nuestro objetivo es que todos los laboratorios de salud pública puedan elaborar informes que lleguen en un lenguaje comprensible a los tomadores de decisiones”, explicó.  

Para David Jarrín, de la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario de Ecuador, la secuenciación representa un gran aporte para la vigilancia, pero también plantea nuevos desafíos: analizar genomas completos requiere herramientas bioinformáticas y competencias que no siempre forman parte de la formación del personal de laboratorio. En ese sentido, destacó que el curso les permitió trabajar con herramientas que pueden incorporar a sus laboratorios sin necesidad de contar con conocimientos avanzados de programación.

La armonización de estas capacidades también es clave para la vigilancia regional. Según Jarrín, utilizar protocolos estandarizados facilita obtener resultados comparables y compartir datos de manera confiable entre países, algo especialmente relevante para comprender cómo se dispersan las enfermedades y evaluar los riesgos asociados con su circulación en distintos territorios.

Acercar la vigilancia genómica a los territorios

Curso Regional de Bioinformática Aplicada a la Vigilancia Genómica de Patógenos con Potencial Epidémico y Pandémico,

En la Amazonía ecuatoriana, el desafío tiene además una dimensión geográfica. Benito Taipe es analista de biología molecular del Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (INSPI), en la Oficina Técnica Tena. Su laboratorio trabaja en una región donde circulan enfermedades tropicales como dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla. Actualmente, las muestras que requieren análisis genómico deben trasladarse hasta el laboratorio de referencia en Quito.  

En el marco del proyecto PROTECT, el laboratorio de Tena ha adquirido una plataforma de PCR en tiempo real y un secuenciador, fortaleciendo las capacidades de diagnóstico molecular y de vigilancia genómica en la región, reduciendo la dependencia del traslado de muestras hacia la capital. “Es muy importante que los países y las instituciones piensen en descentralizar”, afirmó Taipe. Para ello, agregó, no basta con disponer de tecnología: se necesita personal calificado, entrenado y con capacidad para aplicarla a las necesidades epidemiológicas de cada territorio.

La bioinformática constituye una parte fundamental de ese proceso. Taipe señaló que las herramientas utilizadas durante el curso permitirán realizar análisis más profundos a partir de secuencias completas. Pero el desafío no termina con el análisis: “Nuestro objetivo es elaborar un informe que llegue en un lenguaje comprensible a los tomadores de decisiones”, explicó.

Fortalecer capacidades para una vigilancia regional

Curso Regional de Bioinformática Aplicada a la Vigilancia Genómica de Patógenos con Potencial Epidémico y Pandémico,

“El principal desafío que enfrentamos en el país en cuanto a la vigilancia aportando datos genómicos es el talento humano, la tecnología y, sin lugar a dudas, la parte económica”, señaló Leidy Johana Picco Hurtado, del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).

Para Picco, además de fortalecer competencias técnicas, estos espacios permiten compartir experiencias entre países y ampliar el acceso a conocimientos más allá del nivel central. “Estos encuentros permiten que las regiones tengamos acceso a mayor información, a formación y a la experiencia de otros países”, afirmó.

Desde el Laboratorio Nacional de El Salvador, Alejandra Orellana destacó la aplicación inmediata de lo aprendido. El análisis de la calidad y alineamiento de las secuencias pueden contribuir a obtener lecturas de mejor calidad, mientras que la visualización e interpretación de árboles filogenéticos permiten explorar posibles introducciones de variantes y sus relaciones con otras secuencias.

La participación conjunta de laboratorios de salud humana y animal permitió además abordar estos desafíos desde un enfoque de Una Salud, promoviendo el intercambio y la colaboración intersectorial para la vigilancia de patógenos zoonóticos capaces de circular en la interfaz humano-animal-ambiente.

En la jornada final, los participantes integraron los resultados obtenidos durante los ejercicios de análisis y elaboraron informes orientados a su interpretación en el contexto de la salud pública. Esta actividad permitió consolidar el objetivo central de la capacitación: avanzar desde la generación y el análisis de datos genómicos hacia su interpretación y utilización como evidencia para orientar la vigilancia y la toma de decisiones.