La directora de Salud Pública de Canadá, Joss Reimer, afirmó que los principios de la Carta siguen orientando la respuesta a desafíos como las enfermedades no transmisibles, las desigualdades en salud, la crisis climática y la desinformación, mediante acciones sobre los determinantes sociales, económicos y ambientales de la salud.
Washington, D.C., 14 de septiembre de 2026 — En el marco del lanzamiento de la Semana del Bienestar de las Américas 2026, impulsada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), destacados expertos internacionales coincidieron en que los principios establecidos por la Carta de Ottawa continúan siendo una referencia esencial para responder a los desafíos actuales de la salud pública. La jornada incluyó la conferencia magistral 40 años de la Carta de Ottawa: logros, agenda pendiente y perspectivas futuras, impartida por la directora de Salud Pública de Canadá, Joss Reimer, así como un panel de debate sobre los desafíos actuales para la promoción de la salud, en el que representantes de gobiernos locales, redes comunitarias y centros colaboradores de la OMS analizaron el papel de la participación social, la equidad y la acción climática en la construcción de sociedades más saludables y resilientes.
Reimer resaltó que la Carta de Ottawa transformó la forma de entender la salud al reconocer que ésta “se construye en los entornos donde las personas nacen, crecen, aprenden, trabajan y envejecen”. Cuatro décadas después, “sus principios mantienen plena vigencia” como guía para afrontar desafíos como las enfermedades no transmisibles, el envejecimiento poblacional, las desigualdades y el cambio climático. “La promoción de la salud es más relevante hoy que nunca”, señaló.
Reimer subrayó que alcanzar mejores niveles de salud requiere ir más allá de la atención sanitaria y actuar sobre los factores sociales, económicos, ambientales y culturales que determinan las oportunidades de bienestar. También alertó sobre nuevas realidades que influyen en la salud pública, “desde la crisis climática hasta la desinformación en entornos digitales. Por lo que debemos garantizar que nadie quede atrás en el acceso a las condiciones necesarias para una vida saludable”, reclamó.
La directora de Salud Pública de Canadá sostuvo que “fenómenos como los incendios forestales, las olas de calor y otros eventos extremos evidencian la estrecha relación entre salud y medio ambiente”, por lo que defendió la necesidad de fortalecer la resiliencia comunitaria y desarrollar políticas públicas que integren la adaptación climática, la equidad y la participación ciudadana. “La acción sobre el clima es también una acción para la salud”, subrayó.
Reimer hizo un llamado a aprovechar el 40.º aniversario de la Carta de Ottawa para renovar el compromiso global con la promoción de la salud. Destacó que construir sociedades más saludables requiere liderazgo político, alianzas sólidas y una visión de largo plazo que sitúe a las personas y las comunidades en el centro de la toma de decisiones.
Retos, participación y mirada local
Durante el panel de debate celebrado en el acto de lanzamiento para abordar los Desafíos actuales para la promoción de la salud, el representante de la Red de Municipios y Comunidades Saludables del Cono Sur, Pablo Anzalone, destacó que la participación social constituye uno de los pilares fundamentales de la promoción de la salud. Salón mencionó que los avances más sostenibles se producen cuando las comunidades dejan de ser receptoras pasivas de políticas públicas y se convierten en protagonistas de su diseño e implementación. “No hay promoción de la salud sin participación comunitaria real”, afirmó.
Sostuvo además que fortalecer los liderazgos locales, las redes comunitarias y los espacios de diálogo es esencial para enfrentar desafíos complejos y reducir desigualdades. A su juicio, la construcción de bienestar exige reconocer el conocimiento y la experiencia de las propias comunidades. “Las soluciones más efectivas suelen surgir de los territorios”, añadió.
Stephen Fawcett, director del Centro Colaborador de la OMS sobre Salud Comunitaria y Desarrollo de la Universidad de Kansas, centró su intervención en el papel de la promoción de la salud frente a la emergencia climática. Explicó que los impactos del cambio climático afectan de forma desproporcionada a las poblaciones más vulnerables y requieren respuestas coordinadas entre distintos sectores.
“La crisis climática es también una crisis de equidad en salud”, dijo. Fawcett destacó que la promoción de la salud ofrece herramientas para fortalecer la resiliencia comunitaria, impulsar la participación ciudadana y mejorar la capacidad de adaptación frente a riesgos crecientes. Presentó avances en iniciativas orientadas a promover una participación más significativa de las comunidades en la toma de decisiones relacionadas con la salud. “Las comunidades deben ser socias en las soluciones, no solo beneficiarias de ellas”, señaló.
La alcaldesa de Calle Larga, Chile, y presidenta del Movimiento Regional de Municipios, Ciudades y Comunidades Saludables, Dina González Alfaro, compartió la experiencia de su municipio en la incorporación de la salud y el bienestar en la gestión local. Explicó que la participación ciudadana ha sido clave para diseñar políticas adaptadas a las necesidades de la población y fortalecer los vínculos entre autoridades y comunidad.
González Alfaro destacó iniciativas relacionadas con el urbanismo saludable, la prevención de enfermedades, la protección ambiental y el fortalecimiento de la cohesión social. “Los gobiernos locales desempeñan un papel estratégico para traducir los principios de la promoción de la salud en acciones concretas que mejoren la vida cotidiana de la población. Las ciudades y comunidades saludables se construyen desde la confianza y la participación”, concluyó.
