La exposición infantil al plomo sigue siendo una amenaza prevenible para la salud en las Américas

baterías de plomo-ácido
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La intoxicación por el plomo afecta a hasta 815 millones de niños y niñas en todo el mundo. Durante la Semana Internacional de Prevención de la Intoxicación por Plomo, la OPS destaca la necesidad de identificar las fuentes de exposición, fortalecer la vigilancia y proteger a los niños de los efectos nocivos de este metal.

Washington, D.C., 21 de octubre de 2026 (OPS) – La intoxicación por plomo suele pasar desapercibida. Los niños y niñas pueden estar expuestos a este metal tóxico en sus hogares y comunidades sin presentar síntomas evidentes, aunque afecte su desarrollo cerebral y su salud a largo plazo. Durante la Semana Internacional de Prevención de la Intoxicación por Plomo, que se celebra del 18 al 24 de octubre, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hace un llamado a redoblar los esfuerzos para detectar y prevenir la intoxicación por plomo, especialmente entre la población infantil.

Se estima que la intoxicación por plomo afecta a hasta 815 millones de niños y niñas en el mundo, es decir, uno de cada tres. Éstos son especialmente vulnerables porque sus cerebros y sistemas nerviosos en desarrollo son más susceptibles a los efectos tóxicos del plomo. No se conoce ningún nivel seguro de concentración de plomo en la sangre, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que concentraciones tan bajas como 3,5 microgramos de plomo por decilitro de sangre (µg/dL) pueden estar asociadas con una disminución de la capacidad intelectual, dificultades de comportamiento y problemas de aprendizaje.

En América Latina y el Caribe, los estudios disponibles estiman que aproximadamente el 30% de los niños y niñas evaluados presentaban concentraciones de plomo en sangre superiores a 5 µg/dL, y el 6,78 % registraba niveles superiores a 10 µg/dL. La OMS recomienda identificar y eliminar las fuentes de exposición cuando las concentraciones de plomo en sangre alcanzan los 5 µg/dL o más. 

La carga para la salud va más allá de la población infantil. Según estimaciones de la OMS, más de 3,5 millones de muertes en todo el mundo se atribuyeron a la exposición al plomo en 2023, principalmente debido a sus efectos cardiovasculares. En América Latina y el Caribe, se estima que la exposición al plomo es responsable de cerca de 200.000 muertes y de la pérdida de más de 3,9 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD).

En consonancia con el lema de la campaña de este año, De la detección a la prevención, la OPS destaca la importancia de identificar las fuentes de exposición antes de que causen daños.

“La intoxicación por plomo se puede prevenir, pero no podemos prevenir lo que no identificamos. Fortalecer la vigilancia y comprender dónde se produce la exposición es fundamental para proteger a los niños y ayudar a los países a actuar antes de que se produzcan daños irreversibles”, señaló Francisco Sánchez Otero, asesor regional de la OPS en seguridad química.

Identificar los riesgos para prevenir la exposición

En América Latina y el Caribe, las fuentes de exposición al plomo incluyen las actividades mineras e industriales, el reciclaje informal de baterías de plomo-ácido, las pinturas que contienen plomo y las cerámicas con esmaltes producidas con este metal.

Los niños y niñas pueden estar expuestos al inhalar partículas de plomo o ingerir polvo, tierra, agua o alimentos contaminados. Los más pequeños son especialmente vulnerables porque absorben una mayor proporción del plomo ingerido que los adultos y suelen llevarse las manos y otros objetos a la boca. Los riesgos de exposición varían según las actividades económicas locales, las condiciones ambientales y las circunstancias de vida.

A pesar de estos riesgos, la información sobre la exposición al plomo sigue siendo limitada en muchas partes de la Región, especialmente en cuanto a la población infantil. Las deficiencias en la vigilancia y las pruebas de detección pueden retrasar la identificación de las poblaciones afectadas y las fuentes de contaminación, lo que dificulta la adopción oportuna de medidas preventivas.

En mayo de 2026, la OMS presentó el módulo introductorio de su próximo paquete técnico PREVENT para la prevención de la intoxicación por plomo. Este marco busca ayudar a los países a traducir la evidencia en acciones concretas mediante la priorización de las fuentes de exposición, el monitoreo de la exposición, la respuesta ante concentraciones elevadas de plomo en sangre, el fortalecimiento y la aplicación de las normativas, y el seguimiento de los avances. Se prevé que el paquete completo se publique en 2027.

De la detección a la prevención

La OPS apoya a los países de las Américas en la evaluación de la magnitud y distribución de la exposición al plomo mediante el fortalecimiento de los centros de información y asesoramiento toxicológico (CIAT), la ampliación de la capacidad de los laboratorios de salud pública, la implementación de programas de monitoreo de plomo en sangre y de biomonitoreo, y la mejora de la vigilancia epidemiológica para identificar poblaciones afectadas, zonas geográficas de mayor exposición y desigualdades en la exposición.

La OPS también apoya a los países en el desarrollo y la implementación de planes de seguridad del agua y el saneamiento resilientes al clima, así como en la mejora de los servicios de agua y saneamiento en los establecimientos de salud.

“Entre los ejemplos del trabajo de la OPS se encuentran el fortalecimiento y la aplicación de normativas para eliminar progresivamente las pinturas que contienen plomo y otros productos peligrosos, la promoción de la gestión y el reciclaje seguros de las baterías de plomo-ácido, y la reducción de la contaminación por plomo en el agua potable, las escuelas y los hogares”, señaló Daniel Buss, jefe de la Unidad de Cambio Climático y Determinantes Ambientales de la Salud de la OPS.

Estos esfuerzos requieren coordinación entre distintos sectores, incluidos los de salud, medioambiente, educación, industria y trabajo. Al vincular los datos de vigilancia con intervenciones específicas, los países pueden pasar de documentar la exposición al plomo a prevenirla, protegiendo a los niños de daños irreversibles.