La OPS insta a políticas que garanticen servicios de salud integrales y protección social para asegurar el acceso equitativo de las mujeres a la salud y el bienestar

Mujer en consulta médica

Washington, D.C., 21 de mayo de 2026 — Durante la sesión ordinaria del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), centrada en Mujeres, envejecimiento y empoderamiento a lo largo del curso de vida, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) se unió a la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) y al Instituto O’Neill de la Universidad de Georgetown para destacar los principales desafíos y oportunidades relacionados con el envejecimiento de las mujeres en las Américas. El diálogo refleja la colaboración continua entre la OPS y la OEA en el marco del Grupo de Trabajo Interamericano sobre Liderazgo de las Mujeres, con el objetivo de promover sistemas de salud más inclusivos y equitativos en la región.

En sus intervenciones, Aysa Saleh, asesora de género de la OPS, subrayó que uno de los desafíos estructurales más urgentes de la región es garantizar que el envejecimiento de la población ocurra con dignidad, equidad y pleno respeto de los derechos humanos. Destacó que, aunque las mujeres tienden a vivir más que los hombres, a menudo experimentan una mayor carga de enfermedades crónicas (frecuentemente subdiagnosticadas o desestimadas como una parte natural del envejecimiento), lo que revela un persistente edadismo agravado por desigualdades de género a lo largo de la vida. Además, todos estos factores se dan con más intensidad en las mujeres que pertenecen a grupos poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Saleh también resaltó cómo los roles de género profundamente arraigados afectan los resultados de salud de las mujeres con el tiempo. “Muchas mujeres priorizan las responsabilidades de cuidado sobre su propio bienestar, un patrón que se intensifica en la vejez y contribuye al deterioro de la salud física y mental”, señaló, y llamó la atención sobre “transiciones biológicas críticas como la menopausia, que siguen siendo insuficientemente abordadas por los sistemas de salud, a pesar de su relación con riesgos cardiovasculares, osteoporosis, trastornos del sueño y problemas de salud mental”.

La asesora de la OPS también hizo un llamado a cerrar importantes brechas en la evidencia, la atención de políticas y el financiamiento. Saleh indicó que la investigación se ha “centrado históricamente en los años reproductivos de las mujeres, dejando poco exploradas las afecciones que afectan predominantemente a las mujeres mayores”. En este contexto, delineó cinco líneas de acción prioritarias, entre ellas promover políticas que garanticen el acceso equitativo a servicios de salud integrales y protección social, fortalecer la formación de profesionales de la salud en género y envejecimiento, y mejorar los sistemas de datos mediante información desagregada para orientar la toma de decisiones inclusivas.

La OPS reiteró que abordar la salud de las mujeres desde un enfoque de curso de vida es tanto una cuestión de derechos como una inversión estratégica en sociedades más resilientes y sostenibles. La colaboración continua con la OEA y la CIM sigue siendo esencial para posicionar estas prioridades en la agenda regional y para avanzar hacia sistemas de salud y protección social que respondan plenamente a las necesidades de las mujeres en todas las etapas de la vida.