OPS y AIDIS celebraron el Día Interamericano de la Limpieza y la Ciudadanía 2026 con un webinario sobre valorización de residuos sólidos, como una estrategia fundamental para avanzar hacia sistemas de gestión integral de residuos sólidos más sostenibles, eficientes, inclusivos y saludables.
Washington, D.C., 24 de septiembre de 2026 — La Organización Panamericana de la Salud (OPS) hizo un llamado a los países de las Américas para acelerar la valorización de residuos sólidos y avanzar hacia modelos de economía circular que contribuyan a proteger la salud, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y construir ciudades más saludables, resilientes y sostenibles. El mensaje fue compartido durante el webinario regional organizado junto con la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (AIDIS) con motivo del Día Interamericano de la Limpieza y la Ciudadanía (DIADESOL) 2026, dedicado este año a la valorización de residuos sólidos para ciudades saludables, circulares y sostenibles.
Durante la apertura, Daniel Buss, jefe de la Unidad de Cambio Climático y Determinantes Ambientales de la Salud de la OPS, advirtió que la región enfrenta una triple crisis planetaria marcada por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. Señaló que en América Latina y el Caribe se generan alrededor de 230 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos al año, de las cuales más de la mitad corresponden a materia orgánica y una parte importante aún termina en vertederos o sitios de disposición inadecuada. Destacó que los residuos constituyen un problema de salud pública por la generación de metano, la proliferación de vectores de enfermedades y la contaminación de suelos, agua y aire, pero subrayó que también representan una oportunidad para generar recursos y fortalecer la economía circular.
El presidente de AIDIS, Rolando Chamy, afirmó que la gestión de residuos debe evolucionar desde una lógica centrada exclusivamente en la recolección y disposición final hacia sistemas que prioricen la prevención, la recuperación y el aprovechamiento. Chamy añadió que los residuos no deben verse como un problema que se oculta, sino como un recurso capaz de generar valor ambiental, social y económico. Asimismo, destacó la necesidad de impulsar soluciones adaptadas a las realidades locales, proteger la salud de las poblaciones más vulnerables y aprender de las experiencias exitosas desarrolladas en la región.
Experiencias de países
Uno de los principales casos presentados fue el del Distrito Metropolitano de Quito, Ecuador, expuesto por Santiago Andrade, gerente de la Empresa Pública Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (EMGIRS-EP). Andrade explicó que la ciudad genera unas 2.200 toneladas diarias de residuos y que más del 53% corresponde a materia orgánica. Actualmente, el aprovechamiento alcanza apenas el 2%, por lo que el municipio impulsa un ambicioso proyecto de asociación público-privada para transformar integralmente el sistema de gestión de residuos durante los próximos 30 años.
La iniciativa contempla inversiones estimadas en 168 millones de dólares para desarrollar infraestructura de separación automatizada y semiautomatizada, compostaje, producción de combustible derivado de residuos para la industria cementera, biosecado, aprovechamiento energético del biogás y nuevas instalaciones de disposición final. Según Andrade, el objetivo es alcanzar una tasa de valorización superior al 54% de los residuos generados en la capital ecuatoriana.
Desde México, Justino Muciño, especialista en economía circular y coprocesamiento, expuso la experiencia de la industria cementera en el aprovechamiento energético de residuos que ya no pueden reciclarse. Explicó que el coprocesamiento permite sustituir parcialmente combustibles fósiles por residuos previamente acondicionados, aprovechando su contenido energético y algunos de sus componentes minerales dentro del proceso de fabricación de cemento. Según indicó, esta alternativa contribuye a reducir el volumen de residuos enviados a vertederos, disminuir emisiones de gases de efecto invernadero y prolongar la vida útil de los rellenos sanitarios.
Muciño destacó que México dispone de 37 plantas cementeras y que muchas de ellas ya incorporan sistemas de coprocesamiento. Sin embargo, señaló que uno de los principales desafíos sigue siendo la adecuada separación en origen y la preparación de residuos con características técnicas adecuadas para su uso industrial. También recordó que el coprocesamiento debe entenderse como una solución complementaria dentro de la jerarquía de gestión de residuos, después de las etapas de reducción, reutilización y reciclaje.
La experta chilena Carolina Urmeneta, directora de Residuos y Economía Circular de Global Methane Hub, centró su intervención en el papel de los residuos orgánicos como una de las herramientas más eficaces para mitigar el cambio climático. Explicó que el metano generado por la descomposición anaerobia de residuos orgánicos en rellenos sanitarios es responsable de una parte significativa del calentamiento global reciente y recordó que este gas tiene una vida atmosférica mucho más corta que el dióxido de carbono, por lo que reducir sus emisiones ofrece beneficios climáticos rápidos
Urmeneta destacó que más de 155 países ya han incorporado compromisos para reducir emisiones de metano y subrayó que el sector residuos ofrece algunas de las soluciones más costo-efectivas disponibles actualmente. Señaló que en América Latina más de la mitad de los residuos generados son orgánicos y defendió la necesidad de priorizar acciones como la separación en origen, el compostaje, la digestión anaerobia, la captura de biogás y la recuperación de nutrientes para la agricultura. También presentó ejemplos de iniciativas impulsadas en Chile, México y otros países para movilizar financiamiento climático destinado a proyectos de gestión sostenible de residuos.
En las conclusiones del encuentro, el director de la División Interamericana de Residuos Sólidos de AIDIS, Lenin Villalba, resumió tres mensajes centrales: que la valorización de residuos constituye una acción climática urgente; que deben aprovecharse todas las corrientes de residuos, especialmente la fracción orgánica; y que la valorización energética puede desempeñar un papel relevante para aquellos materiales que no son reciclables. Asimismo, reiteró que la ciudadanía, los gobiernos locales, el sector privado y las instituciones públicas deben actuar conjuntamente para avanzar hacia sistemas más sostenibles de gestión de residuos, en beneficio de la salud, el ambiente y el desarrollo de las comunidades de las Américas.
