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La comunidad del sector privado del Caribe discute los esfuerzos para la distribución de vacunas

26 Mayo 2021

Washington DC, 24 de mayo de 2021 (OPS)- El 28 de abril, la Cámara de Comercio Internacional, junto con la Cámara de Trinidad y Tobago, CARICHAM, y la Organización del Sector Privado de CARICOM, organizaron un seminario web sobre “El papel del sector privado en el proceso de distribución de vacunas”. El objetivo de esta actividad fue brindar a la comunidad del sector privado en CARICOM información sobre los esfuerzos multilaterales para la distribución y el lanzamiento de vacunas, conocer los problemas regionales con respecto a la contención de la pandemia y proporcionar pasos prácticos para permitir que el sector privado reabra de manera segura y ayude a reducir la vacilación a la vacuna.

Los participantes discutieron las acciones necesarias por parte de las empresas y los gobiernos para poner fin a la pandemia en el Caribe. James Fitzgerald, Director de Sistemas y Servicios de Salud de la OPS/OMS, presentó sobre “¿Qué se puede hacer para reabrir ahora? Abordar la necesidad de espacios más seguros”.

El desarrollo de vacunas COVID-19 representa una gran oportunidad en la lucha contra la COVID-19. Sin embargo, el número de dosis disponibles en este momento y en el mediano plazo no logrará la inmunidad de la población. Por ello, el enfoque principal de la vacunación tiene como objetivo salvar vidas y mantener el funcionamiento de los servicios de salud de primera línea y, en algunos países, los servicios esenciales en general. En el Caribe, la mayoría de los países han iniciado la vacunación, pero solo en poblaciones pequeñas y prioritarias.

“El regreso a la "normalidad"de la vida diaria no se contempla en el corto plazo”, dijo James Fitzgerald. “Por ellos, mantener medidas de salud pública no farmacológicas, uso de mascarilla, higiene de manos, distancia física y ventilación de espacios cerrados cuando sea posible, sigue siendo fundamental para controlar esta pandemia”.

Desde el inicio de la pandemia, la OPS y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han estado trabajando para asegurar la equidad en el acceso a las vacunas. La OMS propuso que proteger a las personas y a los sistemas de salud y minimizar el impacto en las economías debería ser la fuerza impulsora detrás de la asignación de vacunas COVID-19 en diferentes países. La OPS ha entregado más de 12 millones de dosis de vacunas a países de América Latina y el Caribe adquiridas mediante el Mecanismo COVAX, la alianza mundial para la distribución equitativa de las vacunas contra la COVID-19. Otras 770 mil dosis están en camino a países de América Central y del Caribe.

“La OPS seguirá desempeñando un papel fundamental en este esfuerzo, a través de su Fondo Rotatorio y la cooperación técnica transversal garantiza que nuestros países reciban vacunas de calidad, seguras y eficaces y que cuenten con todos los elementos necesarios para implementar con éxito y rapidez estas tecnologías de salud que cambian el juego”, dijo James Fitzgerald.

En cuanto a la producción de vacunas, América Latina y el Caribe no ha prestado suficiente atención al tema de mantener su base productiva de la industria de la salud, dijo Fitzgerald. Pocos países producen vacunas con poca participación del sector privado en la Región.

“Las políticas de ciencia, tecnología e innovación no se han dirigido al sector de tecnologías de la salud, y ha habido poca inversión -pública y privada- en el desarrollo de las instituciones de tecnología de la salud y los clusters de desarrollo de tecnologías de la salud con la participación de la academia y la industria”, dijo Fitzgerald.

La OPS trabajó en conjunto con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en el informe “Salud y economía: se necesita una convergencia para abordar la COVID-19 y retomar la senda del desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe” para asegurar que la salud, la ciencia y la tecnología y los sectores industriales comiencen a construir la capacidad necesaria para el futuro. El informe reconoce que las deficiencias estructurales en el sector de la salud son el resultado de años de inversión pública inadecuada. Durante las últimas décadas, el gasto público en salud, aunque ha aumentado lentamente, ha sido persistentemente bajo y, en muchos casos, totalmente inadecuado, y está lejos del 6% del PIB recomendado por la OPS.

“Debemos fortalecer la interacción y los acuerdos entre el gobierno, la sociedad civil y el sector privado para formular estrategias con todos los actores y el apoyo de amplios sectores de la sociedad”, dijo James Fitzgerald.

La salud y el bienestar deben verse como requisitos previos para reactivar la economía en el contexto de la pandemia de COVID-19. Dar prioridad a la salud y fortalecer los sistemas de salud basados en el enfoque de la atención primaria de salud es la base del camino hacia la recuperación.

“Sistemas de salud más fuertes y resilientes requieren que los países de nuestra región aumenten la inversión pública para lograr un primer nivel de atención altamente resolutivo”, dijo Fitzgerald. "Todo esto requerirá un fuerte liderazgo político y una inversión significativa para lograr el cambio", agregó.