Perspectivas en Salud - Jerry Rivera dice "basta de dolor"

27 Mar 2008

Por Ingrid Cotto

Su música ha sido su voz a través de 18 años de carrera y 14 álbumes en los que popularizó temas que ya son clásicos. Hoy, luego de 6 millones de copias vendidas y una solidez profesional con la que "el bebé de la salsa" ha demostrado que llegó a la adultez, Jerry Rivera decidió que de su boca salgan algo más que palabras de amor.

Jerry Rivera
Jerry Rivera

De allí que se haya consolidado como una de las voces famosas que dice "basta" al maltrato entre cónyuges, esa epidemia que azota a muchas sociedades, pero muy especialmente a las latinoamericanas. Y se convirtió en el vocero de la campaña contra la violencia doméstica de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Esas nuevas palabras en su boca tuvieron un efecto tan potente que fue condecorado como "Campeón de Salud" de la organización en 2006 y aceptó ser portavoz de una nueva campaña para terminar con la violencia contra las mujeres y los niños, especialmente en América Latina y entre la comunidad hispana en Estados Unidos.


Es inútil que me llame
Ya no soy la misma de antes
Ya no puede controlarme
Ni volver a herirme ya


Son las primeras líneas de Ríos de dolor, compuesto y grabado con su hermana Saned para el álbum Ay, mi vida, en 2005. La canción y su video ya se consideran un manifiesto de la mujer que logra superar el maltrato.

Jerry Rivera

Jerry y hermana Saned compusieron Ríos de Dolor, un testimonio musical de denuncia y en apoyo a la mujer latina que lucha contra la violencia doméstica.

"Esto es sólo el principio de esta nueva etapa en mi vida personal que he hecho parte de mi carrera profesional… para que este mensaje pueda llegar hasta donde yo llegué", dice el cantante. Hasta ahora, ha demostrado que puede hacerlo: la campaña que inició con la OPS y que figura destacadamente en su propio sitio web ya ha alcanzado a millones de los fanáticos de Rivera en las Américas y en todo el mundo.

Son muchas las mujeres que necesitan oír a Jerry Rivera. Según cifras de la OPS, una de cada tres mujeres en Latinoamérica y el Caribe ha sufrido violencia infligida por su pareja, maltrato que con frecuencia va acompañado de abuso sexual.

Este fenómeno cruza líneas sociales, raciales, religiosas y fronterizas. Según la Oficina de Estadística de Justicia de Estados Unidos, más de tres mujeres mueren por día en ese país en manos de sus parejas.

"He tenido familiares mujeres bien cercanas que han sido abusadas desde muy pequeñas", revela el artista, e insiste, "Voy a hacer todo lo posible para que este mensaje siga creciendo en todo el mundo". Un inmenso peregrinar para alguien que jamás imaginó su voz se escucharía más allá de las fiestas patronales de la Isla del Encanto.

Música en las venas

Geraldo Rivera Rodríguez nació en Humacao, Puerto Rico, el 31 de julio de 1973. En su caso no resulta un lugar común decir que llegó a este mundo con la música corriendo por sus venas: su familia está compuesta por talentosos músicos, como su padre, el cantante tropical Edwin Rivera, su hermano mayor del mismo nombre, su hermana menor Saned, y sus hermanos Ito y José, quienes también son músicos profesionales.

De niño, apenas sabía caminar y Jerry ya acompañaba a su papá y a su mamá, Dominga, a los shows en los fines de semana. Hasta cantaba con ellos en su banda, Los Barones Trío.

Sobre estas bases se cimentó una importante filosofía de vida para Rivera. "No es lo mismo un padre que sólo viene a poner las reglas que uno que lleva a su hijo para otra actividad. Ya no es el padre que me regaña todos los días, sino el padre con quien yo comparto", reflexiona.

Fue en uno de esos shows que Tommy Olivencia, famoso director puertorriqueño de orquesta de salsa, le planteó la idea de llevarlo fuera del país y lanzarlo como solista. Sin embargo, su padre insistió en grabar un disco de demostración, que financió personalmente.

Jerry recuerda vivamente que llegó temblando a su primera grabación, que constantemente era interrumpida. "Paraba de cantar y lloraba del miedo que tenía de equivocarme... 'Tengo frío, tengo frío'", a lo que sus mentores respondían sacándolo al aire libre para tranquilizarlo bajo el sol del Caribe.

En 1990 los ejecutivos de la disquera CBS en Miami reconocieron su potencial, le propusieron grabar su primer álbum y lo convirtieron en la voz más joven de la salsa en esa década con tan solo 15 años de edad.

El primer disco que grabó tuvo un nombre metafórico porque Jerry, en muchos sentidos, estaba Empezando a vivir. Todavía lo recuerda con cariño. El disco estableció la hilera de temas autobiográficos que caracterizaron su carrera.

"Todos mis discos son así, si tú escuchas lo que dice ese tema... empezando a vivir mi gran momento, empezando a luchar con mi conciencia, tomando decisiones, probando cosas nuevas, pagando con errores mi experiencia", entona a capella antes de reflexionar, "Estoy hablando de que probaré unas cuantas cosas y de ahí pautas tu vida. Lo bueno y lo malo que haz hecho".

Jerry Rivera

Luego de Empezando a vivir, el disco Abriendo puertas hizo precisamente eso en América Latina y Puerto Rico, donde ocupó el primer lugar en las listas de preferencias gracias a canciones como Esa niña, Dime y Como un milagro, que sin duda marcaron el estilo de salsa que el cantante sigue hasta el presente.

Contrario a la tendencia del momento, cuando los temas contaban vivencias de la calle, Rivera se distinguió por abordar la música salsa de otra manera: con un erotismo romántico y letras de quien descubre por primera vez la belleza de la mujer.

Si bien hubo quienes auguraron que el auge de "El Niño de Oro" sería algo pasajero, el hombre que inspiró su vocación presagiaba un destino diferente. "Papi le decía a todo el mundo que yo era lo máximo. 'Este es el hijo mío. El es un bravo, tú vas a ver que va a grabar mucho'".

"Yo le decía, 'No digas eso', que existe mucha gente que hay que seguir, pero él respondía, 'Tú eres el próximo, tú eres la nueva generación'", recuerda.

Jerry no tardó en reivindicar las palabras de su papá. En 1992 su álbum Cuenta conmigo vendió más de un millón de copias, acreditándole dos premios y pasando a la historia como uno de los discos mejores vendidos en el género salsa, con 10 discos de platino. El virtuoso joven que tiraba "avioncitos de amor" en clase había conquistado a sus contemporáneos con aires nuevos de salsa.

A pesar de su éxito profesional, o tal vez en parte por ello, llegó un momento en que Jerry Rivera quiso hacer algo más que cantar canciones de amor. "Todos los días me levantaba deprimido…veía muerte", dice de una época en que se sentía rodeado de violencia en su propio país natal.

Cuando la OPS lo llamó en 2005, estaba más que listo. Desde su participación en la conmemoración del Día Mundial de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer ese año, Rivera ha incorporado una causa social a su agenda musical. Primero, grabó un anuncio de interés público para la campaña contra la violencia y luego comenzó a visitar hogares de víctimas del maltrato en distintas ciudades del continente, hablar en seminarios y hacer entrevistas por radio en que exhortaba a sus fans a ayudar a terminar con la violencia contra la mujer. También está ayudando a la Fundación Panamericana de la Salud y la Educación a recaudar fondos para programas que buscan reducir la violencia doméstica y dan apoyo a mujeres abusadas.

El intérprete de Vuela muy alto se siente tan profundamente involucrado que hasta sigue de cerca algunos casos, acompañando a mujeres que han decidido dejar atrás las golpizas y escapar hacia adelante, hacia un futuro sin dudas mejor.

Salir de la norma

Tal vez Rivera sienta que tiene algo que enseñar en cuanto a superar obstáculos recurriendo a la autoestima, a la fortaleza personal. Llegó un momento a finales de los noventa -recuerda el artista- en que quiso experimentar con su formación musical de balada y extenderse a nuevos géneros. Pero la industria discográfica no le permitía salir de la división musical que le había dado éxito y fama.

"Los cantantes más famosos, los más grandes de salsa, me dijeron que iba a fracasar. Sin yo pedirles la opinión tuvieron el atrevimiento de decirme eso...".

En 1998 decidió grabar De otra manera, un disco de ruptura que incluyó el bolero Ese. El álbum pasó varias semanas como número uno de los temas latinos de Billboard y le valió una nominación al Grammy para Jerry.

Alcanzó otro momento de reivindicación personal en 2003, cuando tuvo el honor de ser la voz del tema Primavera junto al icono musical Carlos Santana. Rivera recuerda una frase del famoso guitarrista: "Lo importante no es el bolero, no es la salsa, es que seas tú en el género que sea porque toda la música viene de áfrica. El estilo no lo marca el género, lo marcas tú". Ese mismo año, le rindió tributo a su muy admirado predecesor con su álbum Canto a mi ídolo Frankie Ruiz, que le valió la nominación al Grammy Latino.

Rivera se siente afortunado por su carrera profesional, pero también siente una satisfacción especial por la certeza de haber seguido el camino correcto en sus convicciones más íntimas. Buena parte de este éxito, reconoce, se lo debe a las mujeres de su vida. "Tengo el privilegio de haber crecido con una madre que me dio todas las atenciones. Tengo la mejor esposa del mundo, unas tías mas maravillosas, dos hijas, o sea que estoy rodeado de mujeres. A mí no me cabe la idea del maltrato a la mujer", dice.

Sus ideales han producido uno de los matrimonios más sólidos del ambiente artístico. En su vida diaria continúa la tradición de ser padre no sólo para impartir disciplina, sino especialmente para estar siempre cerca de sus hijos, esperándolos a la salida del colegio o compartiendo con ellos actividades deportivas. Y en cuanto al trato a la mujer, "'Debo tratar a tu madre como yo quisiera que te trataran a ti'. Ese es el mensaje que yo llevo a mis hijos", dice Rivera.

Su vida familiar es, en cierto modo, como su país, una isla que trata de proteger de un mar de violencia. En Puerto Rico sólo en el año 2001 se registraron más de 8.000 episodios de abuso doméstico, desde lesiones menores hasta asesinatos.

Para las mujeres que sufren esta humillación, Jerry Rivera y su hermana Saned pensaron la composición emblema, Ríos de dolor, estrofas que claman por el fin de la violencia. Sus voces se unen en perfecta sintonía con una fuerza interpretativa que expresa el deseo de que algún día esta frase de su canción se pueda volver una realidad para miles de mujeres.