Washington, D.C., 30 de septiembre de 2026 (OPS) – Las autoridades de salud de las Américas aprobaron hoy una nueva estrategia regional para fortalecer los sistemas de inocuidad alimentaria y reducir las enfermedades transmitidas por los alimentos, que afectan a aproximadamente 43,7 millones de personas y causan alrededor de 78.000 muertes cada año en la región.
Adoptada durante el 63.º Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Estrategia y Plan de Acción sobre la Inocuidad de los Alimentos 2026-2031 proporciona un marco regional para ayudar a los países a fortalecer sus sistemas nacionales de inocuidad alimentaria, institucionalizar el análisis de riesgos basado en evidencia científica y mejorar la cooperación regional para prevenir, detectar y responder a los riesgos relacionados con la inocuidad de los alimentos.
Las enfermedades transmitidas por los alimentos representan una carga importante para la salud pública, la seguridad alimentaria, el turismo y el comercio en toda la región. Los niños menores de 5 años, las personas mayores, las personas inmunocomprometidas y otros grupos en situación de vulnerabilidad se ven afectados de manera desproporcionada.
Los riesgos para la inocuidad de los alimentos también son cada vez más complejos. Los factores ambientales y climáticos pueden aumentar peligros como las micotoxinas y afectar las cadenas de frío y los sistemas de agua, mientras que el fraude alimentario y las nuevas tecnologías aplicadas a los alimentos generan presiones adicionales. A medida que se expande el comercio internacional, los peligros pueden propagarse más rápidamente a través de las fronteras, lo que pone de relieve la importancia de contar con sistemas sólidos de vigilancia, mecanismos de trazabilidad y una cooperación eficaz entre los países.
Para hacer frente a estos desafíos, la nueva estrategia pone un mayor énfasis en la prevención y en el fortalecimiento de las capacidades necesarias para identificar, evaluar y gestionar los riesgos para la inocuidad de los alimentos a lo largo de toda la cadena alimentaria, antes de que provoquen enfermedades.
“Los alimentos no inocuos representan una amenaza prevenible para la salud, pero prevenirla requiere sistemas sólidos capaces de identificar los riesgos de manera temprana y actuar antes de que las personas se enfermen”, afirmó el Director de la OPS, doctor Jarbas Barbosa. “A medida que los sistemas alimentarios se vuelven cada vez más interconectados, los países necesitan fortalecer la vigilancia, la capacidad de los laboratorios, el análisis de riesgos y la cooperación para detectar rápidamente los peligros y proteger a los consumidores”, añadió.
A pesar de los avances en el fortalecimiento de los marcos regulatorios, los sistemas de inspección y vigilancia, la capacidad de los laboratorios y la respuesta a brotes en la región, persisten importantes brechas en la institucionalización de enfoques basados en el riesgo, los sistemas de gestión de la calidad de los laboratorios y el uso sistemático de evidencia científica para orientar la toma de decisiones.
La estrategia responde a estas brechas mediante tres líneas de acción que se refuerzan mutuamente. En primer lugar, los países fortalecerán los sistemas nacionales de inocuidad de los alimentos a lo largo de toda la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo, mediante una mejor gobernanza, políticas y regulaciones más sólidas, vigilancia, servicios de laboratorio, capacidades técnicas y coordinación multisectorial.
En segundo lugar, la estrategia promueve la institucionalización del análisis de riesgos basado en evidencia científica, incorporando la evaluación, la gestión y la comunicación de riesgos como componentes habituales de la toma de decisiones. En tercer lugar, busca fortalecer la coordinación y la gobernanza regionales mediante un mejor intercambio de información, una mayor preparación y capacidad de respuesta coordinada, así como mecanismos más sólidos de cooperación regional e internacional.
Para 2031, la estrategia busca aumentar de 8 a 15 el número de países y territorios que elaboran boletines de vigilancia sobre enfermedades transmitidas por los alimentos o brotes, y de 8 a 15 aquellos que realizan inspecciones de alimentos basadas en el riesgo. También busca aumentar de 9 a 15 el número de países y territorios que utilizan la evaluación de riesgos para orientar las decisiones sobre inocuidad de los alimentos, y de 19 a 27 los que participan en mecanismos regionales de cooperación y coordinación en esta materia.
“La inocuidad de los alimentos depende de la ciencia, la evidencia y la colaboración”, señaló el doctor Manuel Sánchez, Director del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria de la OPS (PANAFTOSA). “Los países necesitan contar con capacidades para identificar y evaluar los riesgos, comunicarlos de manera eficaz y convertir la evidencia científica en decisiones que protejan a los consumidores. La nueva estrategia proporciona un marco para fortalecer estas capacidades y promover una mayor cooperación en toda la región”, sostuvo.
La estrategia reconoce que la inocuidad de los alimentos no puede ser gestionada únicamente por el sector de la salud. En consonancia con el enfoque de Una Sola Salud, promueve una mayor coordinación entre los sectores de salud, agricultura, ambiente, comercio, industria y protección del consumidor, reconociendo las interconexiones entre la salud humana, animal y ambiental.
Este enfoque integrado se refuerza mediante redes de laboratorios más sólidas, una mejor detección de brotes, un fortalecimiento de la gobernanza de la inocuidad de los alimentos y una mayor armonización con las normas internacionales, incluidas las normas del Codex Alimentarius.
La Estrategia y Plan de Acción fue elaborada bajo la coordinación de PANAFTOSA mediante un amplio proceso de consulta con los Estados Miembros y socios regionales durante los primeros meses de 2026. Una consulta virtual final, realizada en marzo, reunió a representantes de los ministerios de salud y agricultura de 27 países y territorios, cuyas contribuciones fueron incorporadas al documento final.
La OPS, a través de PANAFTOSA, apoyará a los países en la implementación de la estrategia mediante cooperación técnica, fortalecimiento de capacidades, redes regionales, alianzas y movilización de recursos. Estos esfuerzos permitirán a los países avanzar en el fortalecimiento de sus sistemas de inocuidad de los alimentos de acuerdo con sus contextos, necesidades y capacidades nacionales.
