Las brechas de vacunación y el aumento de la movilidad de la población podrían favorecer una mayor transmisión, lo que subraya la necesidad de reforzar la vacunación y la vigilancia
Washington, D.C., 9 de octubre de 2026 (OPS) — Ante la celebración de varios eventos religiosos masivos en América del Sur, que se prevé aumenten los viajes nacionales e internacionales en las Américas en los próximos meses, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó a los países a reforzar la vacunación, la vigilancia y las medidas de respuesta rápida, dado que el riesgo de propagación del sarampión en la región se mantiene muy alto.
La advertencia se recoge en una nueva evaluación regional de riesgo de la OPS, publicada en un contexto de brotes en curso, persistentes brechas en la cobertura de vacunación y detección de casos de sarampión en nuevas zonas geográficas. La evaluación actualiza el análisis regional de la OPS del 5 de agosto de 2026 y se centra específicamente en los riesgos asociados con los próximos eventos religiosos masivos en América del Sur y sus posibles implicaciones para la región de las Américas.
“El sarampión es altamente contagioso y estamos viendo las consecuencias de las brechas en la cobertura de vacunación en las Américas”, afirmó el doctor Jarbas Barbosa, Director de la OPS. “Las familias deben proteger a sus hijos con la vacuna contra el sarampión, la rubéola y las paperas (SRP), que es muy eficaz y segura, y los países deben cerrar las brechas de inmunidad, fortalecer la vigilancia y garantizar que puedan detectar y responder rápidamente a los casos, particularmente en momentos en que el aumento de los viajes y los eventos masivos generan más oportunidades para que el virus se propague”.
Según los datos más recientes de la OPS, entre el 4 de enero y el 3 de octubre de 2026 se notificaron 55.792 casos confirmados de sarampión y 77 muertes en 17 países y territorios de la región, lo que representa un aumento de 4,8 veces en comparación con el mismo período de 2025.
Guatemala notificó el mayor número de casos en la región, seguida de México, Estados Unidos, Perú y Canadá. En conjunto, estos cinco países concentraron el 99,5% de los casos confirmados. También se notificaron casos en Argentina, Belice, Bolivia, Bonaire, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Panamá y Uruguay.
Los casos de sarampión también han aumentado a nivel mundial en 2026, lo que incrementa la probabilidad de casos importados asociados con viajes internacionales y de una posterior transmisión en comunidades con baja inmunidad. La evaluación de riesgo de la OPS ha identificado el resurgimiento mundial de casos como un factor que aumenta la probabilidad de casos importados.
Por qué los eventos masivos aumentan el riesgo
El sarampión es altamente contagioso y puede propagarse rápidamente cuando se introduce en poblaciones con baja inmunidad, especialmente en lugares concurridos. Las personas con sarampión pueden transmitir el virus antes de que aparezca la erupción característica, por lo que viajeros infectados pueden exponer a otras personas sin saberlo. Los eventos masivos y el movimiento de personas entre países y comunidades pueden, por lo tanto, facilitar la importación y posterior propagación del virus.
“Cualquier persona que tenga previsto asistir a un evento masivo debería comprobar que está protegida contra el sarampión”, señaló el doctor Daniel Salas, Gerente Ejecutivo del Programa Especial de Inmunización Integral de la OPS. “Incluso quienes viajan dentro de su propio país pueden estar expuestos cuando se reúnen grandes cantidades de personas procedentes de distintas zonas. Las personas de 6 meses o más que no tengan evidencia de vacunación deberían recibir una dosis de la vacuna contra el sarampión y la rubéola antes de viajar o asistir al evento, preferiblemente al menos dos semanas antes”.
La vacunación sigue siendo la principal protección
La cobertura regional alcanzó el 88% para la primera dosis de la vacuna SRP y el 85% para la segunda dosis en 2025, por debajo del 95% necesario para prevenir brotes. La persistencia de coberturas insuficientes ha aumentado el número de personas susceptibles al sarampión y ha generado focos de población susceptible en distintas zonas de la región.
Estas brechas responden a varios factores, entre ellos los rezagos en la inmunización acumulados durante la pandemia de COVID-19, la reticencia a la vacunación en algunas comunidades, dificultades operativas para vacunar oportunamente y barreras de acceso a los servicios de salud, que afectan especialmente a pueblos indígenas, migrantes y poblaciones desplazadas.
Se estima que aproximadamente 1,6 millones de niños no recibieron ninguna dosis de la vacuna contra el sarampión en la región de las Américas durante 2025.
La OPS apoya a los países para fortalecer la preparación
La OPS trabaja con los países de la región para fortalecer la vacunación, la vigilancia y la respuesta a los brotes. En América del Sur, la Organización está apoyando la preparación ante próximos eventos masivos que se prevé generen una importante movilidad de personas a nivel nacional e internacional.
La OPS también apoya la vigilancia de laboratorio y el monitoreo genómico en toda la región, mientras brinda cooperación técnica a los países afectados para fortalecer la vacunación, el seguimiento de contactos y la respuesta a los brotes.
Cerrar las brechas de vacunación
El sarampión puede causar enfermedad grave y complicaciones a cualquier edad, y los lactantes y los adultos tienen mayor riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad y de morir. Los niños menores de 5 años y las poblaciones en situación de vulnerabilidad han sido afectados de manera desproporcionada durante los brotes recientes en la región, y factores como la malnutrición y las barreras de acceso oportuno a los servicios de salud pueden aumentar el riesgo de complicaciones y desenlaces fatales.
Ante la persistencia de brotes activos y la proximidad de eventos masivos, la OPS insta a los países a aprovechar todas las oportunidades para facilitar el acceso a la vacunación de las personas que no están protegidas contra el sarampión, al tiempo que fortalecen la vigilancia y mantienen la capacidad para detectar y responder rápidamente a los casos.
