Este artículo sostiene que la colaboración en la investigación en salud es un imperativo ético, tanto en situaciones de emergencia como en contextos habituales. Los autores fundamentan esta obligación en tres valores principales: eficiencia, porque la colaboración puede acelerar la investigación y evitar duplicaciones innecesarias; maximización de beneficios, porque facilita que los resultados respondan a las necesidades locales y se implementen en la práctica; y equidad, porque contribuye a fortalecer las capacidades de investigación, especialmente en países y contextos con menores recursos. Aunque en determinadas circunstancias puede ser necesario equilibrar estos tres valores, el artículo enfatiza que el respeto y la justicia nunca deben sacrificarse. Por ello, propone que una colaboración sólida, justa y respetuosa sea el principio de referencia para la investigación en salud, acompañado de mayor transparencia y de estrategias prácticas que permitan identificar colaboradores, superar barreras y establecer alianzas eficaces y equitativas. (BMJ Global Health, 2024) |