Directrices para la prevención, la atención y el tratamiento de la infección crónica por el virus de la hepatitis B; 2017

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La hepatitis B es una infección causada por el virus de la hepatitis B (VHB), un virus de ADN con envoltura que infecta el hígado y produce inflamación y necrosis hepatocelular. La infección por VHB puede ser aguda o crónica, y la enfermedad resultante varía en cuanto a gravedad desde la forma asintomática hasta la enfermedad sintomática y progresiva. La hepatitis B crónica —definida como persistencia del antígeno de superficie del VHB (HBsAg) durante seis meses o más— constituye un importante problema de salud pública. En todo el mundo, se calcula que hay unos 240 millones de personas con hepatitis B crónica, sobre todo en los países de ingresos bajos y medianos (PIBM). Las principales complicaciones de la hepatitis B crónica son la cirrosis y el carcinoma hepatocelular. Entre un 20% y un 30% de las personas con infección crónica por el VHB presentarán estas complicaciones, y se calcula que cada año mueren unas 650 000 personas por hepatitis B crónica. La mayor parte de las personas no saben que están infectadas por el VHB, por lo que el diagnóstico se establece a menudo cuando la enfermedad ya está avanzada. Los programas de vacunación universal contra la hepatitis B dirigidos a los lactantes, con la primera dosis al nacer, han sido sumamente eficaces para reducir la incidencia y prevalencia de hepatitis B en muchos países en los que la enfermedad es endémica. Estos programas, sin embargo, no repercutirán en la mortalidad asociada al VHB hasta varios decenios después de su introducción. Existen fármacos antivirales activos frente al VHB y capaces de inhibir la replicación del VHB, prevenir la progresión a cirrosis, y reducir el riesgo de carcinoma hepatocelular y la mortalidad por causa hepática. Sin embargo, los medicamentos actualmente disponibles no logran erradicar el virus en la mayoría de los enfermos tratados, por lo que es posible que el tratamiento deba prolongarse de por vida. Además, estos fármacos no siempre están disponibles ni se usan ampliamente en los PIBM, por lo que no es posible intervenir en el momento oportuno para prevenir la hepatopatía avanzada. Estas son las primeras directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la prevención, la atención y el tratamiento de la infección crónica por el VHB, y complementan otras orientaciones parecidas recientemente publicadas por la OMS para la prevención, la atención y el tratamiento de la infección por el virus de la hepatitis C (VHC). A diferencia de otras directrices internacionales recientes sobre el manejo de la hepatitis B crónica en los Estados Unidos, Europa, Asia-Pacífico y el Reino Unido, los principales destinatarios de estas directrices de la OMS son los directores de los programas nacionales en todos los entornos, pero especialmente en los PIBM para ayudar a planificar el desarrollo y ampliación de la prevención, la atención y el tratamiento de la hepatitis B...