El camino de la confianza: cómo dos comunidades menonitas en Argentina reforzaron su protección frente al sarampión
El camino de la confianza: cómo dos comunidades menonitas en Argentina reforzaron su protección frente al sarampión
Tras la detección de un caso importado—en un contexto donde ya se realizaban actividades de vacunación en la comunidad— equipos de salud de San Luis recorrieron caminos rurales, construyeron vínculos y acercaron las vacunas a poblaciones aisladas y con dinámicas culturales propias para evitar nuevos brotes.
— Junio de 2026 —
Un año atrás, una beba de ocho meses de una comunidad menonita del sur de la provincia argentina de San Luis llegó al hospital de Arizona con fiebre de tres días y rinitis. Lo que parecía una infección respiratoria terminó convirtiéndose en una señal de alerta para todo el sistema de salud local: sarampión, una enfermedad eliminada en Argentina desde hacía más de dos décadas.
“Cuando le hicimos análisis de laboratorio y una radiografía, que es lo que podemos hacer aquí, observamos que el cuadro respiratorio estaba complicado”, recuerda Luciana Gil, directora del Hospital de Arizona.
La niña fue derivada a un establecimiento de mayor complejidad en Villa Mercedes, a 230 kilómetros de distancia. “Durante el traslado sufrió una insuficiencia respiratoria. Pensábamos en una neumonía y, a las 24 horas de la internación, apareció un sarpullido en el tórax. Era sarampión”, relata la médica.
Desde entonces, cada 15 días, el enfermero Sebastián Castro, a cargo de Inmunizaciones del Hospital de Arizona, emprende junto a agentes sanitarias un recorrido que se volvió fundamental para evitar nuevos contagios.
“Espero que podamos ingresar a la colonia de menonitas Don Alberto porque después de las lluvias, el camino de tierra es complicado. Nos están esperando”, dice con mezcla de entusiasmo y preocupación mientras se prepara para la visita.
La colonia Don Alberto está compuesta por 12 familias de menonitas que, en su mayoría, llegaron desde México en 2023. A menos de una hora de distancia, en Nueva Galia, otra comunidad de casi 500 residentes se estableció hace más de una década. Ambas se dedican a la agricultura, la cría de animales de granja, la producción de productos lácteos y a trabajos de carpintería y metalurgia.
Además de las visitas quincenales, la comunidad Don Alberto se atiende en el Hospital de Arizona. Allí asistieron a una pequeña de ocho meses con fiebre de tres días y rinitis hasta su derivación en Villa Mercedes donde le diagnosticaron sarampión.
Como cada 15 días, el equipo se prepara para llevar todo lo necesario: Sebastián carga la conservadora con vacunas y la agente sanitaria Fani Greco lleva una carpeta donde registra la información sanitaria de los 76 habitantes de Don Alberto, datos que ya sabe casi de memoria.
El sarampión es una enfermedad viral altamentecontagiosa que se transmite a través del aire cuando una persona infectada habla, tose o estornuda. Puede afectar a cualquier persona no protegida, especialmente a quienes no están vacunados.
Aunque la mayoría de quienes se infectan se recupera en dos o tres semanas, en ocasiones se pueden presentar complicaciones graves como neumonía, diarrea intensa, infecciones del oído, , ceguera, encefalitis, e incluso la muerte. No tiene tratamiento específico, pero puede prevenirse a través de la vacunación.
A partir del diagnóstico de la beba, el equipo de salud comenzó con el manejo del caso y la implementación de medidas para evitar nuevos contagios, junto con la investigación epidemiológica y el rastreo de contactos para detectar el origen del brote.
“Nos contaron que habían viajado a la ciudad mexicana de Chihuahua y que estuvieron con familiares que habían tenido la enfermedad”, relata la médica y añade: “Además indagamos sobre el estado de los carnés de vacunación de toda la comunidad y algunos estaban bastante incompletos”.
El mismo trabajo de búsqueda de casos de sarampión se realizó en la colonia de Nueva Galia, ya que algunos integrantes también habían asistido al mismo encuentro familiar. No se detectaron casos, y una de las claves fue la vacunación previa. Claudio Luna, enfermero de inmunizaciones del hospital de esa localidad, explica: “a diferencia de la beba de Arizona, los niños se quedaron aquí y a los padres los vacunamos con la triple viral antes del viaje”.
En la comunidad menonita de Nueva Galia, el enfermero Claudio Luna y sus colegas son recibidos por los líderes y residentes en base al vínculo de confianza que han construido. En el hospital diagramaron la distribución de las viviendas de la colonia.
Llegar a comunidades aisladas
El caso de la nena se convirtió en uno de los 35 registrados durante el brote de sarampión en Argentina en 2025 y dio cuenta del riesgo constante de reintroducción de una enfermedad eliminada. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) brindó cooperación técnica e insumos al país para apoyar la respuesta hasta el control del brote.
Lo que comenzó como la respuesta a un caso aislado terminó fortaleciendo una estrategia sostenida para conocer mejor a la comunidad, identificar personas sin vacunar y reducir el riesgo de nuevos contagios.
La OPS colabora en la implementación de herramientas de microplanificación en 12 provincias argentinas, incluida San Luis, para ayudar a los equipos de salud a identificar brechas de cobertura y diseñar estrategias adaptadas a las características de cada población, como mapear a las familias, identificar quiénes no están vacunados y planificar visitas casa por casa.
“El trabajo que lleva adelante el personal de salud en estas comunidades menonitas es un claro ejemplo de la metodología de microplanificación”, expresó Eva Jané Llopis, representante de la OPS en Argentina. “Significa organizar la vacunación en función de quiénes son las personas, dónde viven y qué barreras enfrentan, para poder llegar de manera más efectiva”, explicó.
En lugar de esperar que las familias acudan al hospital, los equipos adaptan sus estrategias a las dinámicas y características locales. En ambos poblados se habla bajo alemán, idioma que se aprende en sus escuelas, aunque los hombres también manejan el español que adquirieron en sus intercambios fuera de las comunidades. No ocurre lo mismo con la mayoría de las mujeres, por lo que el personal de salud debe coordinar las visitas en horarios en que los varones están presentes para facilitar la comunicación.
Sebastián Castro, enfermero a cargo de Inmunizaciones del hospital de Arizona, asegura que la comunicación, la empatía y la constancia fueron las claves para lograr que la comunidad se vacune.
Las visitas frecuentes permitieron crear lazos y confianza. “Hay personas que no quieren más de una o dos dosis por día; otros aceptan más. De a poco logramos tener cerca del 80 por ciento de la comunidad vacunada”, señala Sebastián Castro.
Los líderes de las colonias también se convirtieron en aliados clave, ya que no existe una prohibición en las comunidades contra esta herramienta de salud pública, y su apoyo facilitó el trabajo de los equipos de salud. “Los enfermeros me encargaron que le cuente a la gente y la mayoría ya tiene las vacunas, pero hay algunos que todavía no las aceptan”, explica Heinrich Froese, líder de Arizona que llegó desde México hace algunos años.
“Fue complejo al inicio. Empezamos casa por casa junto con las agentes sanitarias que son las que más visitan la comunidad y hacen un trabajo muy importante de registro de datos”, destaca el enfermero Claudio Luna sobre su experiencia en la colectividad de Nueva Galia. Gracias a esa labor, gran parte de la población ha ido completando sus esquemas de vacunación.
Si bien los hospitales tienen las puertas abiertas para vacunarse y hacer consultas, el foco está en las actividades extramuros que permiten integrar a estas poblaciones, indica Mariana Morrone, a cargo del Servicio de Inmunizaciones del Departamento de Dupuy al que pertenecen ambas colonias.
Los habitantes de las comunidades menonitas de Arizona y Nueva Galia se dedican a la agricultura, cría de animales, producción de quesos, carpintería y metalurgia.
Una región en alerta
Tras varios años con niveles relativamente bajos de circulación, el sarampión resurgió con fuerza en la región durante 2025. Según la OPS, se registraron más de 14.000 casos confirmados y decenas de muertes en distintos países de las Américas, la cifra más alta reportada en los últimos años.
Este contexto, sumado a la circulación constante del virus en otras regiones del mundo, aumenta el riesgo de importación de casos. Hoy, los países siguen trabajando para recuperar las coberturas de vacunación, frenar brotes y prevenir el restablecimiento local de la enfermedad.
Argentina mantiene la eliminación del sarampión, pero el virus representa una amenaza constante. Por eso, la OPS recomienda a los países mantener coberturas de vacunación iguales o superiores al 95 por ciento, de manera homogénea, en todas las comunidades, incluso en aquellas de difícil acceso.
Niña recuperada, una comunidad más protegida
Ya de regreso a la colonia Don Alberto, la niña que contrajo sarampión un año atrás está recuperada y mira con curiosidad al enfermero Sebastián, que le está aplicando a su hermano una de las vacunas que le corresponde siguiendo el calendario nacional.
Lo que comenzó con una emergencia médica derivó en meses de visitas, conversaciones y trabajo conjunto entre el personal de salud y las familias de ambas comunidades.
A pesar de los primeros temores, agentes sanitarios y vacunadores lograron construir puentes para ampliar la protección contra enfermedades prevenibles. “Hay que insistir. Son personas amables y nos han escuchado sobre lo importante que es la vacunación para evitar enfermedades y cuidar a la familia, al vecino y a todos nosotros”, concluye Claudio Luna.
Mientras el equipo emprende el regreso por los caminos rurales de San Luis, la confianza construida visita tras visita deja comunidades más protegidas frente a una enfermedad que nunca debería volver.