Informe sobre el clima urge mejorar los sistemas de alerta temprana para fortalecer la toma de decisiones y la protección de las comunidades

Pernambuco, Brasil
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La Organización Meteorológica Mundial publica su informe sobre el Estado del Clima en América Latina y el Caribe 2025, al que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha contribuido en la sección sobre impactos y consecuencias en la salud.

Washington, D.C., 18 de mayo de 2026 — La Organización Meteorológica Mundial (OMM) presentó en Brasilia su informe sobre el Estado del Clima en América Latina y el Caribe 2025, advirtiendo sobre las consecuencias del cambio climático en la salud y exhortando a continuar mejorando los sistemas de alerta temprana para fortalecer la toma de decisiones basadas en evidencia y proteger mejor a las comunidades, especialmente ante fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes e intensos, como huracanes, inundaciones, sequías y el deshielo de glaciares. El informe fue elaborado con contribuciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que se centró en los impactos en la salud de estos fenómenos en América Latina y el Caribe.

Según el informe, en 2025 las temperaturas en la región fueron 0,40 °C superiores al promedio de 1991–2020, y cerca de 1 °C más altas que el promedio del período anterior (1961–1990). En cuanto a las precipitaciones, la variabilidad ha aumentado, con lluvias más intensas e inundaciones, así como sequías. El informe también destaca la pérdida de agua glaciar, incluso en los Andes, que constituyen una fuente de agua para alrededor de 90 millones de personas.

En relación con los eventos meteorológicos extremos, el informe menciona el huracán Melissa, el primer huracán de categoría 5 en la historia de Jamaica, cuyos impactos fueron devastadores. También señala que junio de 2025 fue el mes más lluvioso registrado en Ciudad de México (con un 55,8% más de precipitaciones que en el período 1991–2000), y que el exceso de calor causó aproximadamente 13.000 muertes al año en la región entre 2012 y 2021 (según un estudio que abarcó 17 países), entre otros ejemplos.

Esta situación general, advierte el informe, tiene consecuencias económicas y afecta los medios de vida, la agricultura, la disponibilidad de agua, el turismo y la seguridad alimentaria, entre otros ámbitos. Asimismo, se traduce en impactos en la salud, no solo en términos de mortalidad, sino también en la salud mental, las enfermedades transmisibles y, en general, en una mayor carga para las poblaciones vulnerables.

Por esta razón, el informe subraya la importancia de los datos y la evidencia, y llama a transformar la “inteligencia climática en planificación sanitaria”. También destaca la relevancia de un enfoque intersectorial y de fortalecer la resiliencia de los sistemas de salud y de vigilancia, en consonancia con el Plan de Acción de Salud de Belém, adoptado en la última COP30 sobre cambio climático celebrada en esa ciudad brasileña a finales del año pasado, un plan que fue desarrollado con el apoyo técnico de la OPS.

La OPS continúa brindando orientación estratégica y apoyo técnico a los países para fortalecer sistemas de salud resilientes al clima y mejorar la preparación y respuesta ante los riesgos sanitarios relacionados con el clima. A través de su cooperación continua, la Organización trabaja para proteger a las poblaciones y apoyar a los países de las Américas a enfrentar los crecientes impactos del cambio climático en la salud.