La Paz, 19 de diciembre de 2025 (OPS)- La Asunta, al norte de Bolivia, parece suspendida entre la selva y las montañas. Es una tierra fértil, verde, viva. Pero también es uno de los municipios con mayor prevalencia de enfermedades de la piel como la leishmaniasis y la lepra, dos afecciones que no solo dejan marcas visibles, sino que durante años se han cargado con silencio, miedo y estigmas entre sus pobladores.
En esta región tropical y subtropical, más de 350.000 personas viven en riesgo de leishmaniasis. Mientras que, a nivel nacional, se han registrado 482 casos de lepra en los últimos años. El desafío también estuvo marcado por el diagnóstico tardío y el acceso inoportuno al tratamiento debido al desconocimiento y a la discriminación.
Durante tres años, la lepra pareció desaparecer de los registros locales. Pero entre 2024 y 2025, el silencio epidemiológico se rompió. Personal de salud capacitado logró detectar nuevamente casos en la zona, una señal clara de que la vigilancia mejoró y que hoy existe una oportunidad real para el control temprano y el tratamiento oportuno.
Wismar Guzmán es uno de esos rostros. Como muchos otros habitantes de Los Yungas, enfrentó una enfermedad que marcó su piel y su vida. “Antes me escondía”, dice. El miedo al rechazo era tan fuerte como la enfermedad misma.
Hoy la historia empieza a cambiar. Gracias al trabajo conjunto del Ministerio de Salud y la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), los equipos del Primer Nivel de Atención fueron fortalecidos. Técnicas innovadoras como la termoterapia para la leishmaniasis y la poliquimioterapia gratuita para la lepra están disponibles cerca de las comunidades, reduciendo traslados, costos y efectos adversos.
Expertos de la OPS capacitaron al personal de salud local, actualizando métodos que representan un avance significativo en salud pública. La atención ahora es más rápida, centrada en la persona y aplicable incluso en zonas rurales o de difícil acceso. “Antes muchos pacientes caminaban horas y recibían tratamientos tóxicos. Hoy podemos detectar a tiempo y atenderlos aquí mismo”, dice Lucio Quispe, médico general en el municipio de La Asunta.
Las Redes Integradas de Servicios de Salud permiten que nadie quede atrás. Jornadas de atención integral, educación comunitaria y acciones de prevención están ayudando a cortar la cadena de transmisión y a reducir el estigma. Estas intervenciones forman parte de la Iniciativa de Eliminación de más de 30 enfermedades en las Américas, impulsada por la OPS junto a los Ministerios de Salud.
“Hoy recibo atención. Mi familia sabe que la lepra y la leishmaniasis tienen tratamiento. Y ya no tengo que hacer largas distancias para la atención”, dice Wismar.
En Los Yungas, hay respuesta, cada diagnóstico temprano es una oportunidad, cada tratamiento es dignidad y cada persona atendida vuelve a tener esperanza.
