Río de Janeiro, 13 de marzo de 2026 (OPS) – La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reafirmó su compromiso con la eliminación de la lepra durante la Conferencia Nacional de Alto Nivel sobre la enfermedad de Hansen celebrada ayer en Río de Janeiro, donde el Director de la OPS, doctor Jarbas Barbosa, participó en la apertura del evento y ofreció una ponencia sobre los desafíos de la lepra en el siglo XXI.
“Hablar de lepra hoy es reconocer que estamos ante una enfermedad antigua, pero con desafíos profundamente actuales”, señaló el doctor Barbosa. “No se trata solo de un tema de salud pública: es un test de nuestra capacidad de promover equidad, derechos humanos y sistemas de salud resilientes”, consideró.
A pesar de los avances en tratamiento y políticas de salud, la lepra continúa siendo un desafío en la región de las Américas. Antes de la pandemia, se notificaban alrededor de 30 mil casos por año. La interrupción de los servicios de detección durante la pandemia llevó a una caída aparente de los casos, con menos de 20 mil notificados en 2020, seguida de una recuperación parcial en 2022.
En 2024, aproximadamente el 13% de los 172.717 casos nuevos a nivel mundial ocurrieron en las Américas, concentrándose más del 90% en Brasil.
Otros países, como Venezuela, Colombia, Paraguay, Argentina, Cuba, México y República Dominicana, mantienen transmisión activa, mientras que Uruguay y varias naciones de América Central y el Caribe notifican menos de diez casos por año, acercándose a la interrupción de la transmisión.
Por su parte, Chile se convirtió este mes en el primer país de las Américas —y el segundo a nivel mundial— en ser oficialmente verificado por la OMS por haber eliminado la lepra.
“La distribución desigual de casos refleja determinantes sociales profundos, como la pobreza, el acceso limitado a servicios de salud y las vulnerabilidades estructurales”, señaló el doctor Barbosa. “Persisten focos de transmisión en áreas rurales y urbanas vulnerables, lo que exige vigilancia activa y una fuerte integración con la atención primaria”, añadió.
Estigma y derechos humanos
El Director de la OPS enfatizó que “eliminar una enfermedad no es solo un objetivo técnico. Requiere un compromiso político y la movilización de todos los actores. Las personas afectadas todavía enfrentan discriminación y exclusión social, lo que compromete su acceso a diagnóstico, tratamiento y oportunidades de vida digna”.
La OPS insta a integrar la lepra en la atención primaria, garantizar cobertura universal de poliquimioterapia gratuita, fortalecer la vigilancia de contactos y combatir el estigma mediante campañas de concienciación y movilización comunitaria.
Compromiso regional y global
El doctor Barbosa subrayó que la Iniciativa de la OPS para la Eliminación de Enfermedades —que busca eliminar más de 30 enfermedades transmisibles hasta 2030, incluida la lepra— está alineada con la estrategia global de la OMS “Hacia cero lepra”, que establece metas progresivas: primero, la interrupción de la transmisión, medida por la ausencia de casos autóctonos en menores de 15 años; y posteriormente, la eliminación de la enfermedad, definida como cero casos nuevos autóctonos durante al menos tres años consecutivos tras alcanzar la interrupción de la transmisión. La estrategia también promueve la reducción de las discapacidades de grado 2 y la eliminación del estigma asociado a la enfermedad.
La OPS continúa apoyando a los países de la región para fortalecer la vigilancia, la prevención, el diagnóstico temprano y la atención integral de la lepra. Esta cooperación técnica incluye la capacitación del personal de salud, acciones para reducir el estigma y la discriminación, y el fortalecimiento de capacidades para el manejo de las secuelas y el autocuidado de las personas afectadas, muchas de las cuales viven con discapacidades crónicas asociadas a la enfermedad. Estas acciones buscan mejorar su calidad de vida y avanzar hacia la interrupción de la transmisión.
