Participación de comunidades campesinas fortalece la prevención de la Fiebre Amarilla

Personal participante en taller de Fiebre amarilla
OPS/OMS
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Bogotá, 30 de enero de 2026. Las comunidades campesinas se suman a las acciones de prevención de la Fiebre Amarilla, gracias al proyecto regional financiado por la Unión Europea para el fortalecimiento de la prevención de esta enfermedad en Colombia. Como parte de este esfuerzo de cooperación, la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) desarrolló cinco talleres comunitarios presenciales, orientados a fortalecer el diálogo entre saberes comunitarios y técnicos, apoyar la comprensión del riesgo y aportar insumos estratégicos para el diseño e implementación de acciones de Comunicación de Riesgo y Participación Comunitaria, en el contexto del brote de Fiebre Amarilla en el país.

Los talleres se realizaron en los territorios priorizados de Purificación (Tolima), Puerto Guzmán (Putumayo), Palermo (Huila), Acacías (Meta) y Castilla La Nueva (Meta) con la participación de más de 80 personas de origen campesino. La convocatoria se realizó por medio de organizaciones de base articuladas a la Confederación Agraria Pacto Campesino, lo que permitió trabajar con población organizada, con experiencia previa en procesos colectivos, formación comunitaria y diálogo institucional.

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Los talleres fueron concebidos como espacios integrados de diálogo, análisis y producción colectiva, con un triple propósito complementario. Por un lado, escuchar y comprender los conocimientos, percepciones, actitudes, prácticas y barreras que influyen en la prevención de la Fiebre Amarilla y en la toma de decisiones frente a la vacunación en contextos campesinos. Por otro lado, aclarar dudas y fortalecer la comprensión técnica, mediante la explicación dialogada de aspectos clave como la transmisión, el ciclo selvático, el rol de las epizootias, la letalidad, el esquema de vacunación, los signos de alarma y las rutas de atención, respondiendo a temores e incertidumbres expresadas por los y las participantes con un enfoque pedagógico. Asimismo, con el ánimo de cocrear mensajes y productos comunicativos, a partir de los saberes, experiencias y narrativas locales, que permitieran traducir tanto el diálogo comunitario como la información técnica en herramientas educomunicativas culturalmente pertinentes y operativas.

Como parte de la metodología del taller, se realizaron un conversatorio comunitario guiado, espacios pedagógicos, en los que se abordaron dudas técnicas expresadas por las y los participantes, se aclararon conceptos clave sobre fiebre amarilla y se dialogó sobre información errónea o incompleta; ejercicios participativos y expresivos, como trabajo en grupos, narración colectiva y análisis de situaciones cotidianas, que facilitaron la expresión de experiencias, emociones y preocupaciones vinculadas al riesgo, así como la cocreación comunitaria de mensajes, frases clave y énfasis narrativos, orientada a traducir los diálogos en contenidos comunicativos comprensibles, cercanos y culturalmente relevantes.

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Como resultado de este proceso, se elaboró de manera participativa la cartilla educomunicativa “La fiebre amarilla no es un cuento”, concebida como una traducción narrativa y pedagógica de los saberes, preocupaciones y prioridades expresadas por las comunidades.

Los espacios permitieron una participación activa y diversa, con la asistencia de mujeres y hombres campesinos, personas de distintos rangos de edad, principalmente población adulta en edad productiva, con participación de jóvenes; integrantes de asociaciones campesinas, organizaciones de productores, redes de mujeres y liderazgos territoriales, actores con capacidad de réplica comunitaria y articulación local. Esta composición influyó directamente en la calidad del diálogo, la profundidad de los intercambios y la viabilidad de la apropiación y circulación posterior de los mensajes preventivos en cada territorio.

Sobre la Fiebre Amarilla

La Fiebre Amarilla continúa representando un desafío relevante para la salud pública en Colombia, particularmente en contextos rurales caracterizados por una alta interacción cotidiana con ecosistemas selváticos, movilidad laboral estacional y brechas estructurales de acceso a los servicios de salud. Durante el año 2025, la persistencia del riesgo y la ocurrencia de brotes y la presencia de epizootias en distintos territorios del país reactivaron alertas epidemiológicas y acciones intensificadas de vigilancia y vacunación.

Este escenario evidenció que la respuesta frente a la fiebre amarilla no puede limitarse a intervenciones biomédicas o logísticas, sino que requiere fortalecer de manera decidida los procesos de Comunicación de Riesgos y Participación Comunitaria (CRPC) como componentes estratégicos de la prevención, la detección temprana y la sostenibilidad de las acciones de salud pública.

La fiebre amarilla es una enfermedad viral grave transmitida por mosquitos infectados, que puede causar fiebre, dolores musculares, vómito, ictericia (piel y mucosas amarillas) e incluso predisposición a sangrar con facilidad. No existe un tratamiento específico, por lo que la prevención – a través de la vacunación, el uso de repelente, la eliminación de criaderos de mosquitos – y acudir al centro de salud en las fases iniciales de la enfermedades son fundamentales para proteger la vida.

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