Tegucigalpa, Honduras, 29 de mayo de 2026 — Frente a desafíos crecientes como la violencia, la migración y el impacto en el bienestar de diversas poblaciones, la salud mental se consolida como una prioridad en la agenda nacional.
En este contexto, la Mesa Interinstitucional de Salud Mental realizó su primera reunión del año con el acompañamiento técnico de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), reuniendo a instituciones gubernamentales, academia, organismos de cooperación y sociedad civil para definir acciones concretas que fortalezcan la respuesta en el país.
Durante la jornada, se pusieron sobre la mesa problemáticas emergentes que reflejan los desafíos actuales en salud mental. Entre ellas, el aumento del consumo de vapeo en jóvenes, la necesidad de ampliar los servicios de apoyo psicosocial para poblaciones en situación de vulnerabilidad, y la urgencia de abordar la salud mental desde un enfoque de derechos humanos, incluyendo a las personas privadas de libertad.
Además del intercambio técnico, el espacio permitió avanzar en acuerdos orientados a mejorar la respuesta desde el sistema de salud. Las instituciones coincidieron en la necesidad de fortalecer las rutas de atención integral, mejorar la detección temprana de riesgos, y consolidar mecanismos de referencia y respuesta más oportunos y efectivos. Asimismo, se priorizó el desarrollo de evidencia y de instrumentos normativos que permitan sostener estos avances y garantizar intervenciones más coherentes y alineadas a las necesidades de la población.
En este proceso, la OPS desempeña un papel clave al facilitar la articulación interinstitucional, aportar evidencia técnica y contribuir a estructurar una agenda común, que permita avanzar hacia servicios de salud mental más accesibles, integrales y centrados en las personas.
La reunión también permitió alinear esfuerzos en torno a temas estratégicos como migración, violencia, derechos humanos y salud mental a lo largo del curso de vida, reconociendo que estos factores inciden directamente en el bienestar y requieren respuestas coordinadas y sostenidas. La coordinación entre actores para pasar de iniciativas aisladas a una respuesta nacional más estructurada, capaz de anticipar riesgos y responder de manera integral a los desafíos en salud mental en Honduras, es una prioridad.
