Virus Shamonda: ¿qué significa el primer caso humano para las Américas?

Culicoides paraensis (o menor na foto) e Culex quinquefasciatus (o maior na foto)
Culicoides paraensis (menor na foto) e Culex quinquefasciatus (maior na foto) | Foto: Bruna Lais Sena do Nascimento, Laboratório de Entomologia Médica/SEARB/IEC
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Washington, DC, 28 de octubre de 2026 (OPS)- Tras la notificación en Francia del primer caso documentado de enfermedad humana causada por el virus Shamonda, Jairo Méndez Rico, asesor regional en enfermedades virales de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), explica qué se sabe hasta ahora, cuál es la situación en las Américas y por qué es importante mantener la vigilancia.

Jairo Méndez Rico, asesor regional en enfermedades virales de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)
Jairo Méndez Rico, asesor regional en enfermedades virales de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que, hasta el momento, solo se ha notificado un caso humano de enfermedad por el virus Shamonda. El virus afecta principalmente a animales, entre ellos bovinos, ovejas, cabras y caballos, y se cree que se transmite entre animales mediante la picadura de pequeños insectos del género Culicoides, conocidos como jejenes. La información sobre la transmisión y sus efectos en seres humanos sigue siendo muy limitada. 

¿Cuál es actualmente la situación del virus Shamonda en las Américas?

Hasta la fecha no existe evidencia de circulación del virus Shamonda en la región de las Américas. No se han notificado casos humanos ni detecciones del virus en animales en la región. El único caso humano documentado fue notificado en Francia.

Todavía se sabe muy poco sobre la infección por el virus Shamonda en seres humanos. Con un solo caso documentado, aún no es posible definir el espectro clínico de la enfermedad.

¿Qué sabemos del primer caso humano y qué nos dice realmente?

Es importante poner el caso en contexto. El paciente ya padecía una enfermedad grave y tenía el sistema inmunitario gravemente comprometido, lo que lo hacía particularmente vulnerable a las infecciones y sus complicaciones. También presentó manifestaciones neurológicas que se consideraron asociadas con la infección por el virus Shamonda.

No es posible extrapolar lo ocurrido con este paciente a la población general. Un único caso, particularmente en una persona con una condición de salud preexistente grave, no permite determinar cómo se comportaría la infección en otras personas.

¿Podría llegar el virus Shamonda a las Américas?

Si bien actualmente no existe evidencia de circulación en las Américas, como ocurre con otros arbovirus emergentes, no es posible descartar una eventual introducción. Sin embargo, con la información disponible actualmente, la probabilidad se considera muy baja.

Una eventual introducción dependería de diferentes factores, entre ellos la intensidad de la circulación viral en las áreas afectadas y la existencia de vías que pudieran permitir su llegada a la región.

Por ello, es importante mantener sistemas de vigilancia capaces de detectar oportunamente eventos inusuales en personas, animales y vectores, bajo un enfoque de Una Salud.

El virus Shamonda se ha asociado con jejenes del género Culicoides. ¿Están presentes estos insectos en las Américas?

Sí. Diversas especies de Culicoides están ampliamente distribuidas en las Américas y algunas tienen importancia para la salud pública en la región. Sin embargo, hay una distinción fundamental: la presencia de Culicoides en las Américas no significa que estos insectos sean capaces de transmitir el virus Shamonda.

Hasta la fecha, no existe evidencia de que las especies de Culicoides presentes en las Américas sean competentes para transmitir este virus. Además, la OMS señala que todavía hacen falta estudios para determinar exactamente qué especies de artrópodos intervienen en su transmisión.

Para que un virus transmitido por vectores pueda establecerse en una nueva región deben darse varias condiciones, incluida la disponibilidad de reservorios infectados y la capacidad de los vectores locales para adquirir el virus y transmitirlo de manera eficiente. Por lo tanto, la sola presencia de un posible vector no significa que pueda producirse transmisión.

La región cuenta, además, con experiencia en la vigilancia entomológica y la identificación de Culicoides, fortalecida en el contexto de la respuesta al virus Oropouche, que también es transmitido por Culicoides. Esta experiencia es importante para investigar estos vectores cuando surgen eventos inusuales. La OPS y la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), de Brasil, han desarrollado materiales técnicos para apoyar a los equipos de entomología en la vigilancia e identificación de especies de Culicoides de importancia para la salud pública.

Entonces, ¿por qué es importante mantener la vigilancia?

Precisamente porque estamos ante un evento nuevo y todavía existen muchas preguntas sin responder. Desde la perspectiva de salud pública, es importante mantener una vigilancia integrada bajo el enfoque de Una Salud para identificar eventos inusuales en animales, seres humanos y vectores.

Como aún se desconoce el espectro clínico de la infección por el virus Shamonda en seres humanos, resulta difícil establecer criterios específicos de sospecha clínica. En este contexto, la capacidad para investigar manifestaciones o eventos inusuales y realizar diagnósticos diferenciales cobra especial importancia.

¿Cuenta la región con capacidades para responder ante una eventual introducción del virus Shamonda?

Actualmente no existe un protocolo diagnóstico específico implementado para la detección del virus Shamonda en la región de las Américas. Sin embargo, los países y la OPS cuentan con redes, experiencia y capacidades desarrolladas para la vigilancia y respuesta frente a arbovirus emergentes, incluida la experiencia acumulada en la respuesta al virus Oropouche, otro Orthobunyavirus.

Esa experiencia incluye capacidades de laboratorio para la detección y caracterización mediante herramientas moleculares y de secuenciación, así como avances en vigilancia entomológica y entomovirológica e identificación de especies de Culicoides. Estas capacidades podrían servir de base y adaptarse si fuera necesario investigar el virus Shamonda en la región. Los materiales técnicos desarrollados por la OPS y Fiocruz sobre Culicoides también están disponibles para apoyar las capacidades de vigilancia entomológica de los países.

No obstante, Shamonda es un virus diferente y persisten importantes incógnitas sobre su transmisión. En caso de una sospecha o detección, sería necesario disponer de protocolos, reactivos y procedimientos específicamente validados para este virus.

¿Debería preocuparse la población de las Américas?

Con la evidencia disponible actualmente, no hay indicios de que el virus Shamonda represente una amenaza actual para la salud pública en las Américas.

No existe evidencia de circulación del virus en la región. Sin embargo, dado que el conocimiento sobre la infección por el virus Shamonda en seres humanos sigue siendo muy limitado, es importante continuar monitoreando la nueva evidencia y la evolución de la situación.

La OPS continúa monitoreando la información disponible y trabajando con los países para fortalecer la vigilancia de virus emergentes a medida que se genera nueva evidencia sobre el virus Shamonda.

Para saber más

La OMS publicó el 22 de octubre de 2026 sus preguntas y respuestas sobre el virus Shamonda, con información sobre qué es el virus, cómo se transmite, dónde se ha detectado y qué se conoce hasta ahora sobre la enfermedad en humanos.