Las enfermedades arbovirales, o arbovirosis, son infecciones virales transmitidas a las personas por artrópodos, principalmente mosquitos. En la Región de las Américas incluyen, entre otras, el dengue, Zika, chikunguña, fiebre amarilla y la enfermedad por virus Oropouche, y requieren vigilancia permanente, prevención sostenida y una respuesta integrada de los sistemas de salud.
En las Américas, las arbovirosis representan un desafío creciente para la salud pública por la expansión geográfica de sus vectores, la urbanización acelerada, las condiciones que favorecen la proliferación de criaderos y la circulación simultánea de múltiples arbovirus. Estos factores aumentan el riesgo de brotes y epidemias en la Región, por lo que se requiere fortalecer de manera sostenida la vigilancia, la atención clínica, la comunicación de riesgos y el control vectorial.
El dengue es actualmente la arbovirosis de mayor transmisión en la Región de las Américas y una de las principales causas de consulta y hospitalización asociadas a estas infecciones. Su comportamiento epidémico reciente confirma la necesidad de fortalecer la vigilancia integrada, la detección temprana de brotes, la atención clínica oportuna, la participación comunitaria y el control de los vectores.
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La Organización Panamericana de la Salud (OPS), junto con los Estados Miembros, impulsa la Estrategia de Gestión Integrada para la Prevención y el Control de las Enfermedades Arbovirales (EGI-Arbovirus) como marco regional para orientar la prevención, preparación y respuesta frente a estas enfermedades.
La estrategia integra vigilancia epidemiológica, virológica, clínica y entomológica; diagnóstico clínico y manejo de pacientes; comunicación de riesgos; participación comunitaria; y control de vectores, con el fin de reducir el impacto sanitario, social y económico de las arbovirosis en la Región.
