La OPS convocó una reunión regional de cuatro días para actualizar las orientaciones técnicas sobre vigilancia epidemiológica de la fiebre amarilla en las Américas, con participación de especialistas de más de 10 países.
Bogotá, mayo 28 de 2026. Del 18 al 21 de mayo de 2026, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) congregó en Bogotá, Colombia, a expertos en fiebre amarilla de la Región de las Américas con el objetivo de alcanzar consenso y actualizar las definiciones operativas para la vigilancia de la fiebre amarilla con miras a su inclusión en las orientaciones regionales para la vigilancia epidemiológica de la enfermedad.
Según Pedro Fernando da Costa Vasconcelos, investigador emérito del Instituto Evandro Chagas, Brasil, “la fiebre amarilla sigue siendo un problema serio de salud pública. No debería serlo. Contamos con una vacuna altamente eficaz y accesible, mientras que la atención de los casos graves implica una elevada carga para los sistemas de salud”, señaló.
Esta paradoja subraya la urgencia del encuentro. En este contexto, especialistas en epidemiología, entomología, manejo clínico, inmunización, vigilancia de epizootias y comunicación de riesgos avanzaron en el consenso de las definiciones de caso sospechoso, probable y definición de brote como parte final de un proceso Delphi regional que inicio en marzo de 2026.
Una herramienta operativa para la acción regional
El segundo logro fue la validación de la matriz de acciones recomendadas para la fiebre amarilla, elaborada por la OPS como una herramienta de consulta práctica para los equipos nacionales y subnacionales de salud. La matriz organiza las intervenciones de salud pública según el ciclo de transmisión (silvestre o urbano) y la fase de gestión del riesgo (preparación o respuesta), estructuradas en siete pilares: coordinación, vigilancia epidemiológica y de laboratorio, vigilancia de epizootias, control vectorial, manejo clínico, inmunización, y comunicación de riesgos y participación comunitaria.
Un aspecto central del trabajo fue la diferenciación de acciones según la condición epidemiológica de los países. En algunas naciones de América Central, por ejemplo, no se han registrado casos humanos de fiebre amarilla durante décadas; sin embargo, la presencia de vectores competentes y condiciones ambientales favorables implica un riesgo potencial de reintroducción del virus.
“El objetivo es ofrecer a los países un instrumento práctico, adaptable a su realidad específica. No se trata solo de consolidar el conocimiento técnico más actualizado, sino de facilitar su aplicación operativa para fortalecer la preparación y la respuesta ante posibles eventos”, explicó el Dr. Andrea Vicari, Jefe de la Unidad de Gestión de Amenazas de la OPS.
El valor del intercambio regional
La reunión combinó sesiones plenarias, debates técnicos y discusiones en grupos de trabajo. Previamente, un proceso Delphi a través de dos rondas virtuales permitió identificar consensos y desacuerdos técnicos que luego fueron abordados durante el encuentro presencial.
Adicionalmente se presentaron diferentes metodologías y experiencias regionales en la elaboración de modelos de evaluación de riesgo que consideran parámetros epidemiológicos, entomológicos y de movilidad, con el fin de apoyar la toma de decisiones oportunas.
“La fiebre amarilla requiere un enfoque integral bajo el principio de Una Sola Salud, considerando la interacción entre el ambiente, los animales y las personas. El intercambio de experiencias entre países fortalece nuestra capacidad regional para anticipar y responder a los brotes”, destacó el Dr. Mauricio Javier Vera Soto, Coordinador del Grupo de Gestión Integrada de Enfermedades Endemo-Epidémicas del Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia.
Los participantes destacaron el alto nivel técnico del encuentro y la revisión crítica colectiva de los documentos, enriquecida por la diversidad disciplinaria y la experiencia directa en la gestión de brotes.
“Fue una experiencia particularmente valiosa por la apertura al debate técnico y la revisión en tiempo real de los documentos. La fiebre amarilla es un tema complejo que involucra vectores, reservorios animales, poblaciones humanas y ecosistemas de difícil acceso, y este espacio permitió abordar esa complejidad de manera rigurosa”, señaló el Dr. Cristian Bizcayart, médico infectólogo del Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
A partir de los consensos alcanzados, la OPS avanzará en la publicación de las orientaciones técnicas actualizadas para la vigilancia epidemiológica de la fiebre amarilla en las Américas, incorporando la matriz operativa validada como herramienta de consulta para los equipos de salud.
"La reunión deja claro que todavía tenemos mucho trabajo por delante. Hay brechas de conocimiento y esfuerzos pendientes para reducir la morbilidad y mortalidad que la fiebre amarilla sigue causando cada año en la región. Con esfuerzos más sólidos en salud pública podemos mejorar los resultados. En ese sentido, contar con guías regionales es clave: para los países que ya las tienen, es una oportunidad de revisar si les falta algo que puedan complementar; para los que no las tienen, ofrece una hoja de ruta que pueden adaptar y convertir en herramientas propias según su contexto.", expresó la Dra. Erin Staples, epidemióloga médica, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).
La reunión reafirmó el compromiso de la OPS con la eliminación del ciclo urbano de transmisión de la fiebre amarilla en la región y con el fortalecimiento sostenido de la preparación y respuesta de los países de las Américas.
