Bolivia fortalece la respuesta del sistema de salud frente a la violencia con el kit ANIMA-AA de la OPS

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OPS/OMS/Mateo Romay
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La Paz, Bolivia, 5 de octubre de 2026 (OPS/OMS) - Cuando una mujer, adolescente o niña que atraviesa una situación de violencia llega a un establecimiento de salud, la respuesta que reciba en ese primer contacto puede ser determinante. Saber escuchar sin juzgar, reconocer señales de riesgo, identificar necesidades inmediatas y facilitar el acceso a protección y otros servicios requiere personal preparado y herramientas concretas. Con ese propósito, Bolivia recibe del 5 al 8 de octubre a la asesora en Prevención de Violencia y Lesiones de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), Britta Baer, para fortalecer la respuesta del sistema sanitario frente a la violencia contra las mujeres, adolescentes y niñas, mediante la aplicación del kit ANIMA-AA, una herramienta diseñada para orientar la atención de primera línea a personas sobrevivientes de violencia.

“La iniciativa parte de reconocer que la violencia contra las mujeres y las niñas no constituye únicamente un problema social o de seguridad, sino también un problema de salud pública y una violación de los derechos humanos, con efectos sobre la salud física y mental, la salud sexual y reproductiva y el bienestar de las personas afectadas”, sostuvo la representante de la OPS/OMS en Bolivia, Elena Vuolo.

En Bolivia, distintos estudios de organismos del Sistema de las Naciones Unidas han advertido sobre la persistencia de la violencia contra mujeres y adolescentes. Estas cifras aportan una dimensión del problema, pero el desafío que aborda la misión se sitúa fundamentalmente en otro nivel: qué puede y debe hacer el sistema de salud cuando una persona que atraviesa una situación de violencia entra en contacto con sus servicios.

Esta misión internacional y las actividades que se desarrollarán cuentan con el apoyo financiero del Gobierno de Canadá.

ANIMA-AA: convertir el primer contacto en una oportunidad de atención y protección

El kit ANIMA-AA reúne los componentes esenciales que deben guiar una respuesta de primera línea. Su aplicación busca que los equipos sanitarios puedan escuchar activamente y sin prejuicios, identificar necesidades y preocupaciones, validar las experiencias de las personas sobrevivientes, contribuir a mejorar su seguridad y facilitar información, apoyo y acceso a otros servicios.

La herramienta cobra especial relevancia porque muchas situaciones de violencia pueden manifestarse inicialmente dentro del sistema sanitario a través de lesiones, problemas de salud sexual y reproductiva, afectaciones emocionales o consultas en las que la violencia no necesariamente constituye el motivo explícito de atención.

Baer dijo que: “Por ello, fortalecer la capacidad de los servicios significa también ayudar al personal a reconocer signos y síntomas, saber cuándo y cómo preguntar sobre una posible situación de violencia y brindar una atención centrada en la sobreviviente”. Estos componentes forman parte de la capacitación prevista durante la misión.

Durante las primeras jornadas, personal de salud y representantes de servicios sociales, de protección y organizaciones vinculadas a esta problemática profundizarán en la aplicación práctica del modelo y en los mecanismos de atención y referencia disponibles. Al inicio de las actividades se contó con la participación de la viceministra de Promoción, Vigilancia Epidemiológica y Medicina Tradicional, Roxana Salamanca, y otras autoridades nacionales.

La capacitación que se fortalecerá no se limitará a detectar la violencia. Otro componente central es saber qué ocurre después de identificarla. La agenda incorpora el trabajo sobre rutas de derivación y la coordinación entre servicios de salud, protección social, policía y justicia, un aspecto esencial para evitar que la persona sobreviviente quede sin acompañamiento después de revelar una situación de violencia.

Fortalecer al personal para evitar respuestas que revictimicen

Uno de los principales aportes de ANIMA-AA es colocar las necesidades, decisiones y seguridad de la persona sobreviviente en el centro de la atención. Desde esta perspectiva, la calidad de la primera respuesta importa tanto como la detección. Una intervención inadecuada, una pregunta formulada sin las condiciones necesarias de privacidad o una respuesta que cuestione el relato pueden convertirse en nuevas barreras para buscar ayuda.

La misión de Baer apunta precisamente a desarrollar competencias para ofrecer una atención segura, respetuosa, confidencial, basada en derechos y centrada en la persona, además de fortalecer los procedimientos para la referencia hacia otros servicios cuando sea necesario. El fortalecimiento de estas capacidades forma parte del trabajo que la OPS/OMS impulsa en los países de la Región para mejorar la respuesta del sector salud frente a las violencias y adaptar herramientas internacionales a los contextos nacionales.

Jóvenes: prevenir antes de llegar al servicio de salud

La misión amplía el abordaje desde la atención hacia la prevención. El 7 de octubre, en el municipio de Viacha, a unos 35 kilómetros de La Paz, adolescentes y jóvenes participarán en un diálogo de saberes destinado a reflexionar sobre normas sociales, creencias y prácticas que pueden favorecer o normalizar diferentes formas de violencia.

La actividad utilizará metodologías participativas y materiales de comunicación cocreados por jóvenes, con el propósito de generar un intercambio desde sus propias experiencias y promover relaciones respetuosas, acceso a información basada en derechos y mayor conocimiento de los mecanismos de orientación y protección disponibles.

La participación juvenil no ocupa un lugar accesorio dentro de la intervención. La propuesta de la misión vincula el fortalecimiento de la respuesta sanitaria con la necesidad de abordar los factores sociales y culturales que permiten la reproducción de las violencias.

Una respuesta que no puede depender solamente del sector salud

La atención de una persona sobreviviente tampoco concluye dentro de un consultorio. Salud, protección social, justicia, educación y otros actores necesitan actuar de manera articulada para que las rutas de atención funcionen. Por ello, la última jornada de la misión estará destinada al intercambio con actores estratégicos, entre ellos instituciones nacionales, agencias del Sistema de Naciones Unidas, cooperación internacional, organizaciones de la sociedad civil y academia.

El propósito es identificar oportunidades de colaboración y fortalecer las sinergias entre instituciones que trabajan en salud, educación, protección, derechos humanos, juventudes y otros ámbitos vinculados con la prevención y respuesta frente a las violencias.La misión plantea así un objetivo que trasciende los cuatro días de trabajo: dejar capacidades instaladas para que el sistema de salud pueda reconocer una situación de violencia, responder adecuadamente desde el primer contacto y conectar a la persona sobreviviente con una red efectiva de atención y protección.