El hantavirus se refiere a un grupo de virus transmitidos principalmente por roedores, con transmisión ocasional a los seres humanos. Las personas pueden infectarse al inhalar partículas contaminadas con orina, heces o saliva de roedores infectados, especialmente en espacios cerrados o mal ventilados.
Los hantavirus se clasifican en dos grupos principales:
Los hantavirus del Viejo Mundo, presentes en África, Asia y Europa. Estos causan fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR).
Los hantavirus del Nuevo Mundo, que circulan en las Américas, pueden causar el síndrome pulmonar por hantavirus (SCPH).
Situación en las Américas
En diciembre de 2025, la OPS emitió una alerta epidemiológica tras observar un aumento de casos en países endémicos, particularmente en el Cono Sur. La alerta destacó la necesidad de fortalecer la vigilancia, la preparación y las acciones de respuesta frente a esta enfermedad rara pero potencialmente mortal en la Región de las Américas.
En los seres humanos, los síntomas suelen comenzar entre una y ocho semanas después de la exposición, dependiendo del tipo de virus, y normalmente incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y síntomas gastrointestinales como dolor abdominal, náuseas o vómitos.
En el caso del SCPH, la enfermedad puede evolucionar rápidamente hacia un cuadro de tos, dificultad respiratoria, acumulación de líquido en los pulmones y choque.
En el caso de la FHSR, las fases más avanzadas pueden incluir hipotensión, trastorno hemorrágico e insuficiencia renal.
El diagnóstico temprano de la infección por hantavirus puede ser complicado, ya que los síntomas iniciales son comunes a otras enfermedades febriles o respiratorias, como la influenza, la COVID-19, la neumonía viral, la leptospirosis, el dengue o la sepsis. Por ello, es fundamental realizar una historia clínica detallada del paciente, prestando especial atención a la posible exposición a roedores, los riesgos ocupacionales y ambientales, los antecedentes de viaje y el contacto con casos conocidos en áreas donde los hantavirus están presentes.
La transmisión de los hantavirus al ser humano se produce por contacto con la orina, los excrementos o la saliva contaminados de roedores infectados. La infección también puede producirse por mordeduras de roedores, aunque es menos frecuente. Las actividades que implican contacto con roedores, como la limpieza de espacios cerrados o mal ventilados, la agricultura, los trabajos forestales y dormir en viviendas infestadas de roedores, aumentan el riesgo de exposición.
Hasta la fecha, solo se ha documentado la transmisión de persona a persona del virus Andes en América, y sigue siendo poco común. Cuando se produce, la transmisión entre personas se ha asociado a un contacto estrecho y prolongado, especialmente entre miembros del mismo hogar o parejas íntimas, y parece más probable durante la fase inicial de la enfermedad, cuando el virus es más contagioso.
No se ha aprobado ningún tratamiento antivírico específico ni ninguna vacuna para la infección por hantavirus. El tratamiento es de apoyo y se centra en un estrecho seguimiento clínico y en el manejo de las complicaciones respiratorias, cardíacas y renales. El acceso temprano a cuidados intensivos, cuando está clínicamente indicado, mejora los resultados, especialmente en los pacientes con SCPH.
La prevención de la infección por hantavirus depende principalmente de reducir el contacto entre las personas y los roedores.
Las medidas eficaces incluyen: mantener limpios los hogares y lugares de trabajo, sellar las aberturas que permitan la entrada de roedores en los edificios, almacenar los alimentos de forma segura, utilizar prácticas seguras de limpieza en áreas contaminadas por roedores, evitar barrer en seco o aspirar excrementos de roedores, humedecer las áreas contaminadas antes de limpiarlas y reforzar las prácticas de higiene de manos.
Durante los brotes o cuando se sospechan casos, la identificación y el aislamiento tempranos de los casos, el monitoreo de los contactos cercanos y la aplicación de medidas estándar de prevención de infecciones son importantes para limitar una mayor propagación.
En las Américas, los hantavirus pueden causar el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), una enfermedad respiratoria grave, con una tasa de letalidad de hasta el 50 %.
El virus Andes, presente en América del Sur, es un hantavirus conocido del cual se ha documentado una transmisión limitada de persona a persona entre contactos.
En Europa y Asia, los hantavirus causan fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR).
