En la Región de las Américas, la participación comunitaria en salud cuenta con una trayectoria de varias décadas. Sin embargo, el principal desafío técnico radica en transformar estas experiencias diversas en un abordaje formal, estructurado e institucionalizado.
La guía regional elaborada por la OPS no plantea un sistema vertical ni aislado; por el contrario, orienta la articulación de la comunidad con las autoridades de salud, la atención médica, los sistemas de información y otros sectores estratégicos. Esta integración es indispensable para transformar las alertas comunitarias en intervenciones efectivas, evitando la duplicación de funciones o la creación de procesos paralelos.
La VEBC no comienza con la publicación de esta guía. La iniciativa se enmarca en la Estrategia y Plan de Acción sobre Inteligencia Epidémica 2024-2029 de la OPS. En la Región de las Américas se han documentado experiencias de vigilancia basada en la comunidad desde hace décadas, con comunidades que han participado en la detección de problemas de salud pública, la vigilancia de enfermedades y otras acciones de salud. Estas experiencias y las enseñanzas obtenidas muestran que la participación comunitaria puede complementar los sistemas tradicionales de vigilancia, especialmente al ampliar su cobertura y fortalecer su sensibilidad para detectar amenazas de manera temprana.