• Fotografía de una mujer afrodescendiente, de pelo corto, sonriendo con la mirada hacia arriba. Detrás un fondo de ladrillo gris

El suicidio es un importante problema de salud pública que aún está rodeado de estigma, mitos y tabúes. Cada suicidio es una tragedia que afecta no solo a las personas, sino también a sus familias y comunidades. En 2021, se estima que 727.000 personas en todo el mundo perdieron la vida por suicidio. La Región de las Américas es la única Región de la OMS donde las tasas de suicidio han aumentado. El quinto informe regional, Suicidio en las Américas (septiembre de 2025), ofrece los datos epidemiológicos más actualizados sobre suicidio para todos los países y subregiones, brindando información valiosa para afrontar este desafío.

Aunque el suicidio es un fenómeno complejo, en gran medida es prevenible. En junio de 2021, la OMS lanzó VIVIR LA VIDA, una guía de implementación con cuatro intervenciones clave para prevenir el suicidio en todo el mundo:

  1. Limitar el acceso a los medios para el suicidio
  2. Interactuar con los medios de comunicación para una cobertura responsable del suicidio
  3. Fomentar habilidades socioemocionales en los adolescentes
  4. Identificar, evaluar, manejar y dar seguimiento de manera temprana a cualquier persona afectada por pensamientos y conductas suicidas
  • Aproximadamente 100.760 personas en la Región de las Américas murieron por suicidio en 2021, con una tasa de mortalidad estandarizada por edad de 9,2 muertes por cada 100.000 habitantes.
  • Norteamérica tuvo la tasa de mortalidad por suicidio más alta en 2021 (13,5 por 100.000 habitantes), mientras que la Región Andina registró la más baja (5,1 por 100.000 habitantes).
  • Por cada muerte por suicidio, se producen aproximadamente ocho intentos de suicidio. Esta proporción es 4,8 veces mayor entre las mujeres que entre los hombres.
  • Las tasas de mortalidad por suicidio son notablemente más altas en los hombres, con aproximadamente 3,7 muertes masculinas por cada muerte femenina en 2021.
  • De 2000 a 2021, la tasa de mortalidad por suicidio aumentó más bruscamente entre las mujeres (23,1%) que entre los hombres (14,4%).
  • Las personas de 50 años o más representan la mayor proporción de suicidios en la Región.
  • Existen variaciones significativas en la carga de suicidio entre subregiones y países.

El suicidio en la Región de las Américas surge de una serie de factores de riesgo interconectados. Los problemas de salud mental —en particular la depresión y el consumo de sustancias— desempeñan un papel central, mientras que el aislamiento social, la discriminación, la violencia y las desigualdades de género aumentan la vulnerabilidad. Las dificultades económicas, el acceso limitado a servicios de salud mental de calidad y la disponibilidad de medios letales, como armas de fuego o sustancias tóxicas, también agravan el riesgo. Abordar estos factores es esencial para diseñar respuestas que satisfagan tanto las necesidades individuales de salud mental como los determinantes sociales más amplios del suicidio.

Se alienta a los países de las Américas a adoptar planes nacionales integrales de prevención del suicidio. Las estrategias basadas en evidencia incluyen restringir el acceso a medios letales, ampliar la atención de salud mental y los servicios de crisis, promover la cobertura responsable de los medios de comunicación y reducir el estigma en torno a la búsqueda de ayuda. Las iniciativas comunitarias y escolares —como los programas de apoyo entre pares, las campañas de sensibilización y la capacitación de “guardianes” (gatekeepers)— fortalecen los esfuerzos de prevención. Integrar la prevención del suicidio en la atención primaria de salud y aprovechar sistemas sólidos de datos y vigilancia también es fundamental para hacer seguimiento al progreso y orientar eficazmente los recursos.

La OPS trabaja en estrecha colaboración con gobiernos, sociedad civil, sistemas de salud y comunidades de toda la Región de las Américas para prevenir los suicidios. En el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la Meta 3.4 busca reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles para 2030, al tiempo que promueve la salud mental y el bienestar. La mortalidad por suicidio (indicador 3.4.2) sigue siendo una medida clave de los resultados. Sobre la base del Plan Estratégico 2020–2025, la OPS ha adoptado la “Estrategia para Mejorar la Salud Mental y la Prevención del Suicidio en la Región de las Américas (2024–2030)” para ayudar a los Estados Miembros a ampliar los esfuerzos de prevención.

Aprovechando este impulso, la OPS ha lanzado una iniciativa regional de prevención del suicidio de tres años centrada en reducir la mortalidad por suicidio en las Américas, con especial atención a los países que presentan las tasas más altas y en aumento. La iniciativa enfatiza la implementación de intervenciones basadas en evidencia, incluidas las de la Guía de Implementación VIVIR LA VIDA de la OMS. Esto incluye trabajar con los gobiernos para restringir el acceso a plaguicidas altamente peligrosos y otros medios letales, un paso demostrado como uno de los más eficaces para prevenir suicidios por autoenvenenamiento.

La iniciativa comprende cinco áreas estratégicas:

  1. Fortalecer los planes de prevención del suicidio – desarrollar y coordinar estrategias y planes de acción multisectoriales basados en evidencia, usando un enfoque de toda la sociedad y garantizando la participación de los sectores de salud, educación, trabajo, medios de comunicación, justicia y comunidad.
  2. Mejorar la vigilancia y el monitoreo – fortalecer los sistemas de datos sobre autolesiones y suicidio para orientar las intervenciones y seguir los progresos.
  3. Ampliar el acceso a la atención – proporcionar servicios de salud mental de alta calidad y centrados en la persona, incluidas soluciones digitales, para apoyar a las personas en riesgo y a sus familias.
  4. Abordar los factores de riesgo subyacentes – enfrentar los determinantes sociales y ambientales de la mala salud mental para reducir la vulnerabilidad y promover el bienestar a lo largo del curso de vida.
  5. Sensibilizar y reducir el estigma – promover la comprensión pública de la salud mental, la autolesión y el suicidio para mejorar la búsqueda de ayuda y la identificación temprana de personas en riesgo, así como alentar la cobertura responsable de los medios de comunicación para reducir daños y prevenir el contagio.
Iniciativa Regional de Prevención del Suicidio
PAHO Suicide Prevention Initiative

La Iniciativa Regional de Prevención del Suicidio, liderada por la OPS, busca reducir la mortalidad por suicidio en las Américas, con especial atención a los países con las tasas más altas. Basándose en la Guía de Implementación de VIVIR la VIDA de la OMS, la iniciativa promueve intervenciones basadas en la evidencia, como limitar el acceso a los medios de suicidio, fomentar las habilidades socioemocionales en los adolescentes, garantizar una cobertura mediática responsable y fortalecer la identificación temprana, la gestión y el seguimiento de las personas en riesgo. Mediante la coordinación de esfuerzos entre los sectores de la salud, la educación, el bienestar social, el empleo y la justicia, la iniciativa busca proteger vidas, apoyar a las comunidades y abordar el suicidio como una prioridad urgente de salud pública en la Región.

MÁS INFORMACIÓN (en inglés)

VUELVA A VER EL LANZAMIENTO DE LA INICIATIVA

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