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Cáncer infantil: el libro que le quitó el miedo a Camila

Para el Día Internacional contra el Cáncer Infantil, la OPS destaca la historia de Camila, quien superó el miedo a la leucemia y la quimioterapia gracias a La Maleta de Emely, un recurso creado por la Organización junto a la Fundación Ayúdame a Vivir que ha acompañado a más de 500 niños en El Salvador, reduciendo el abandono del tratamiento y fortaleciendo la esperanza en toda América Latina y el Caribe.

— Febrero de 2026 —

Faltaban solo dos semanas para cumplir 11 años cuando a Camila Navarrete le dijeron que algo no estaba bien. En ese momento, su vida se centraba en ir al colegio en San Salvador, El Salvador, y disfrutar su tiempo libre haciendo danza, manualidades, y dibujos. Sin duda, nada la había preparado para lo que vendría. 

El 8 de octubre de 2021, tras varias consultas y exámenes médicos, llegó el diagnóstico que cambiaría su vida.

“Mis papás no me lo dijeron de una manera directa. Solo me dijeron que me iban a tratar, pero yo no sabía nada”, cuenta Camila. “Cuando escuché la palabra ‘quimioterapia’, ahí supe lo que tenía. En ese momento lo que más sentí fue miedo”.

¿Miedo a qué? 

“Que me fuera a morir. Eso fue lo que más me asustó”.

En América Latina y el Caribe, se estima que alrededor de 30.000 niñas, niños y adolescentes menores de 19 años son diagnosticados con cáncer cada año y cerca de 10.000 fallecen a causa de esta enfermedad. El cáncer infantil incluye varios tipos de tumores que aparecen en la niñez y la adolescencia. Los más comunes son la leucemia —como la que enfrentó Camila—, el cáncer cerebral, los linfomas y los tumores sólidos como el neuroblastoma. 

Las diferencias en supervivencia son profundas: en la región de las Américas, en los países de ingresos altos, más del 80% de los niños con cáncer se curan, mientras que, en países de ingresos medianos y bajos, un promedio de cinco de cada diez lo logran. Esta alta tasa de mortalidad se debe a diagnósticos tardíos o incorrectos, dificultades para acceder a atención de calidad, abandono del tratamiento, complicaciones por infecciones asociadas y mayores tasas de recaídas. Reducir estas desigualdades sigue siendo uno de los desafíos de salud pública en la región y en el mundo.

 

Niña en medio de tratamiento contra cáncer

 

 

Niña en medio de tratamiento contra cáncer

 

Descubriendo el cáncer

La Maleta de Emely transforma el diagnóstico y el tratamiento en un viaje acompañado, donde cada etapa puede explicarse, nombrarse y transitarse con apoyo. La maleta simboliza lo que los niños, niñas y adolescentes llevan consigo en ese recorrido: información clara, herramientas emocionales, preguntas, miedos, esperanza y compañía. 

Camila leeyendo

Camila la conoció gracias a una voluntaria. “Me habló del libro y me enseñó de qué se trataba. El libro me explicó el sistema inmunológico, las plaquetas, la sangre... Me acuerdo hasta de los dibujitos”, cuenta. 

En sus páginas, con ilustraciones que explican qué es el cáncer, cómo funcionan las células o en qué consiste la quimioterapia, el libro invita a dibujar, escribir y expresar sentimientos. Camila recuerda especialmente una actividad: “Una donde te preguntan: ‘Dibuja cómo crees que es tu cáncer’. A mí me gustó mucho porque me encantan esas cosas”.

El libro dejó otras huellas en su memoria. Todavía recuerda el dibujito de una pieza de sushi que decía: ‘no me comas’. Era una forma sencilla de explicarle que, durante la quimioterapia, sus defensas estaban bajas y no podía comer alimentos crudos, como el sushi, para evitar infecciones.

La Maleta de Emely nació de una historia real: la de una niña salvadoreña diagnosticada con leucemia primero a los 2 años y luego a los 6. Sostuvo una lucha contra cáncer siempre con una capacidad extraordinaria para comprender lo que pasaba y afrontar cada etapa con una serenidad poco común para su edad. Para ella, el hospital se convirtió en una extensión de su hogar. 

De su recorrido surgió una pregunta profunda en quienes la cuidaban: ¿qué pasaría si todos los niños y niñas con cáncer pudieran atravesar el tratamiento entendiendo lo que ocurre en su cuerpo, sin que el miedo sea más grande que la esperanza?

Superando el miedo

Camila dice que comprenderlo todo cambió su relación con el miedo. “Entendí mejor lo que tenía. El libro te lo explica de una manera más clara que a veces un doctor, y eso me ayudó a temer menos los tratamientos”.

Durante dos años, Camila enfrentó el tratamiento para la leucemia en el Hospital Bloom, un centro de referencia nacional en atención pediátrica especializada. Fueron meses de ingresos, quimioterapias y exámenes. Hubo días especialmente difíciles. 

“Cuando fue mi última quimio, estaba nerviosa porque me iban a hacer el aspirado de médula y no sabía cómo iba a salir. Vomité el desayuno y tuve náuseas desde temprano. Los síntomas me duraron más de lo normal, casi una semana”.

En esos momentos difíciles, encontraba consuelo en lo que ama: colorear, hacer manualidades y descansar. Y en casa, su gatito siamés, Capuchino. “Dormía conmigo cuando me sentía mal. Fue mi apoyo”. 

Su madre, Marta Eugenia de Navarrete, también aprendió algo nuevo: “Que cada niña es única y que cada cuerpo resiste el tratamiento de manera distinta. Sabiendo eso, me sostuvo, ya que los doctores y psicólogos me recalcaron que no debía comparar a mi hija con otros niños, aunque tuvieran la misma enfermedad.”

En El Salvador, La Maleta de Emely se integró al modelo de atención oncológica pediátrica con capacitación a médicos, psicólogos, personal de enfermería y voluntarios. El impacto ha sido tangible: más de 500 niños, niñas y adolescentes beneficiados directamente y una tasa de abandono del tratamiento menor al 1%, un logro significativo en contextos donde el miedo y la desinformación pueden influir en la continuidad del tratamiento.

Hoy, Camila está a punto de cumplir 15 años y está ocupada con la vida de una adolescente. Le apasiona diseñar vestidos y conjuntos y sueña con ser diseñadora de modas. A corto plazo, su deseo es simple y profundo: “Salir del colegio sin problemas, estar bien y no recaer”. 

Lo que comenzó en El Salvador, impulsado desde la oficina de país de la OPS junto a Ayúdame a Vivir, hoy es un recurso regional adaptable para los países de América Latina y el Caribe. Gracias a esta iniciativa, más niños, niñas y adolescentes, como Camila, pueden recorrer su tratamiento con información clara, contención y compañía. Porque entender, dibujar y nombrar el miedo es el primer paso para transformarlo en esperanza.


Enlaces

 Maleta de Emely – Proyecto para la promoción de la adhesión al tratamiento del cáncer infantil 

Curso virtual de diagnóstico precoz de cáncer en niños y adolescentes