Tras el terremoto del 24 de junio que afectó el centro-norte de Venezuela, miles de personas vieron alterada su vida en cuestión de segundos. Mientras los hospitales recibían pacientes con fracturas, quemaduras, traumatismos y otras lesiones, muchas familias enfrentaban la incertidumbre de permanecer fuera de sus hogares y de mantener el acceso a los servicios de salud que necesitaban. En ese escenario, el personal sanitario del país asumió el desafío de responder a la emergencia sin descuidar a quienes ya dependían de esos servicios para continuar sus tratamientos y cuidados.
— Julio 2026 —
Mientras hospitales y centros asistenciales respondían a la llegada de pacientes lesionados, también se desarrollaba una operación logística para garantizar la disponibilidad de suministros médicos esenciales para complementar la atención de emergencia y mantener la continuidad de los servicios de salud.
Como parte de esta respuesta, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que actúa además como oficina regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la región de las Américas, en coordinación con el Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS), apoyó la movilización de 6,98 toneladas de suministros médicos. Se distribuyeron 43 tipos de módulos especializados, entre ellos suministros para la atención de trauma, kits de emergencia médica y medicamentos para enfermedades no transmisibles, destinados a fortalecer la atención de las personas afectadas, atender lesiones graves y apoyar la continuidad de tratamientos esenciales.
Detrás de esta operación existe una capacidad regional previamente organizada para apoyar a los países cuando una emergencia supera o pone bajo presión sus capacidades de respuesta.
