Venezuela
Una potente secuencia sísmica afectó el centro-norte de Venezuela el 24 de junio de 2026, generando una emergencia humanitaria con importantes necesidades en salud. Se estima que 712,223 personas residían en municipios expuestos a mayor intensidad. La Organización Panamericana de la salud apoya la respuesta sanitaria junto a las autoridades nacionales y sus socios, mediante la coordinación de la respuesta, el despliegue de equipos especializados, la evaluación de establecimientos de salud, el apoyo en la continuidad de la atención de salud y el suministro de medicamentos e insumos esenciales.
Colombia
El 10 de agosto de 2026 a las 07:34 hora local, un terremoto de magnitud 7,4 (Mw) sacudió el occidente de Colombia, con un epicentro ubicado aproximadamente a 20 km de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. Según el Servicio Geológico Colombiano, el sismo ocurrió a una profundidad estimada de 96 km. Tras el evento principal se registraron numerosas réplicas, incluida una de magnitud 4,8. La OPS apoya al Ministerio de Salud y Protección Social (MSPS), al Instituto Nacional de Salud (INS) y a las autoridades locales de salud en estas acciones, incluyendo la evaluación de establecimientos de salud afectados, el monitoreo de riesgos para la salud en los albergues temporales de emergencia, la coordinación de los Equipos Médicos de Emergencia (EMT) y acciones relacionadas con agua, saneamiento, higiene y salud mental.
Panamá
El 9 de octubre de 2026, a las 12:56 p. m., se registró un terremoto de magnitud 7,5 y una profundidad de 4 km, con epicentro localizado a 39 km al noroeste de Tonosí, provincia de Los Santos, según el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá (IGC-UP). Las coordenadas del epicentro lo sitúan en territorio de Veraguas, próximo al límite con Los Santos. La OPS/OMS mantiene cooperación técnica y operacional directa con el Ministerio de Salud movilizando capacidades nacionales e internacionales para apoyo a la respuesta tras el terremoto en las zonas afectadas.
Un terremoto puede ser definido como un temblor en la tierra causado por ondas moviéndose causando: fallas de la superficie, tremores vibratorios, licuefacción, derrumbes, temblores y/o tsunamis.
A nivel mundial, más un millón de sismos ocurren mundialmente, resultando en un promedio de dos sismos por minuto. Un terremoto de gran magnitud en una zona urbana es uno de los peores desastres naturales que pueden ocurrir.
La desmesurada urbanización en diversas partes sísmicamente activas del mundo, da resultado a mega ciudades con alta densidad poblacional. Dichas ciudades son altamente vulnerables a los efectos negativos de los terremotos, tales como la alta tasa de letalidad causada por trauma, asfixia, hipotermia e insuficiencia respiratoria aguda, además de las lesiones y/o fracturas por destrucción de infraestructura.
Trace un plan familiar que incluya cómo ponerse en contacto con otros miembros de la familia y dónde reunirse.
Aprenda cómo actuar en caso de terremoto; participe en los simulacros en su comunidad, lugar de trabajo o escuela.
Converse con sus hijos acerca de qué hacer si hay un terremoto y, especialmente, qué hacer si están solos cuando ocurre.
Ubique los lugares más seguros en su casa, lugar de trabajo o escuela para protegerse en caso de terremoto e identifique las rutas de evacuación.
Mantenga a mano los números de teléfono de urgencia (defensa civil, ambulancia, hospitales, departamento de bomberos, policía, etc.).
Asegúrese de tener suficientes suministros para la emergencia, como agua limpia, alimentos no perecederos, medicamentos de venta con receta, botiquín de primeros auxilios, baterías, radio y alimentos para los animales domésticos. Lleve consigo los documentos importantes, como pasaportes o documentos de identidad.
Tenga preparada una mochila o estuche de emergencia por si tiene que evacuar la zona.
Si hay una embarazada en la familia, prepare un bolso con los documentos médicos, medicamentos y otras cosas que podrían ser necesarias si es hospitalizada para el parto o por cualquier complicación.
Permanezca tranquilo y, de ser necesario, ayude a calmar a las personas que están con usted.
Permanezca lejos de las ventanas y de los objetos que podrían caerse, como cables eléctricos flojos.
Vaya a un lugar seguro y protéjase cerca de una pared o mueble sólido.
En caso de que sea necesaria la evacuación, use las escaleras, no los ascensores. Diríjase a una zona segura.
Siga las instrucciones de los funcionarios de defensa civil y otras autoridades.
Si está atrapado, trate de golpear con un objeto metálico para hacer ruido.
Si está en una calle o vía pública, aléjese de los postes y los cables de servicios públicos, así como de los edificios altos.
Verifique las condiciones de su vivienda. Si considera que no es segura, notifique a las autoridades y diríjase a un refugio temporal o a casa de amigos o familiares.
Consulte a las fuentes oficiales para tener la información más actualizada.
Sea cuidadoso con la electricidad, las tuberías de gas natural o propano y las fuentes de peligro de origen químico.
Ayude a su familia y a la comunidad transmitiendo mensajes de apoyo y aliento.
Inspeccione su casa durante el día y notifique a las autoridades de defensa civil si detecta daños estructurales.
Durante las tareas de limpieza de escombros use un respirador o mascarilla, botas o zapatos cerrados, casco y, si es posible, gafas protectoras, para evitar accidentes.
Revise los equipos eléctricos y las tuberías de gas natural o propano para detectar cualquier problema.
Mantenga a los niños y los animales domésticos fuera del hogar hasta que haya terminado de limpiarlo y haya inspeccionado la estructura de la edificación.
Si encuentra animales muertos, notifique a las autoridades de salud o, si fuera posible, cúbralos con cal.
Después de un terremoto, asegúrese de que todos los traumatismos sean evaluados a fondo por el personal de salud.
Los servicios de salud también pueden haber sufrido daños estructurales y no siempre están en condiciones de atender pacientes. Es importante determinar qué centros de salud y hospitales están funcionando.
Las autoridades de salud organizarán servicios de atención provisionales. Diríjase a alguno de ellos por cualquier herida menor o para solicitar atención psicológica de urgencia.
Después de un terremoto, es muy probable que el agua potable se escasa.
La higiene personal y el lavado de manos son esenciales para prevenir la diseminación de enfermedades. Esto es especialmente importante en una situación de emergencia.
Beba agua embotellada, hervida o desinfectada con cloro. Cocine sus alimentos y lávese las manos muy bien antes de cocinar.
Asegúrese de que el agua embotellada que beba esté cerrada herméticamente antes de usarla. No beba de la botella si el sello está roto o torcido.
Hervir el agua es una manera de matar virus, parásitos y bacterias que causan enfermedades y pueden estar presentes en el agua.
Si no le es posible hervir el agua, puede desinfectarla con lejía o blanqueador (cloro). Las frutas y verduras se pueden desinfectar con una solución de agua y cloro de uso doméstico. La cantidad de cloro que se debe agregar al agua depende de la concentración que tenga en el producto que está utilizando. Lea la etiqueta para determinar el porcentaje de cloro. La mayoría de los productos domésticos tienen alrededor de un 4% de cloro. Con esa concentración, agregue una cucharadita por cada litro de agua.
Lávese las manos con jabón y agua limpia, o límpiese con frecuencia con un gel a base de alcohol (desinfectante de manos).
Trate de mantenerse bien hidratado y de comer tres veces al día.
Recuerde los cinco puntos clave para la inocuidad de los alimentos: lávese las manos; asegúrese de que las superficies y los utensilios que utilice en la preparación de alimentos estén apropiadamente desinfectados; separe los alimentos crudos de los cocidos; cocine completamente los alimentos y manténgalos a temperaturas seguras; use agua tratada y alimentos que estén en buenas condiciones.
Para mantener la higiene pública es necesario garantizar adecuadamente el saneamiento, la eliminación de residuos y la higiene de los alimentos, y tomar medidas para prevenir la proliferación de mosquitos. Organícese con su comunidad para mantener, juntos, la higiene en las calles y el vecindario.
Notifique a los prestadores de atención de salud más cercanos que está embarazada, para garantizar el acceso a la atención temprana. Es importante informar si está tomando un medicamento de venta con receta durante el embarazo.
Trate de estar acompañada en todo momento por un familiar o miembro de la comunidad. Esto le ayudará a manejar el estrés y la ansiedad.
Trate de beber suficiente agua limpia, tener un lugar para descansar e ingerir alimentos aptos para el consumo.
Las mujeres que están amamantando deben seguir haciéndolo, ya que la leche materna es el alimento más seguro para los bebés. Incluso en situaciones difíciles es importante alentar a las madres a que amamanten a sus hijos.
Asegúrese de tener siempre sus medicamentos en un estuche de emergencia.
Informe a las autoridades de salud sobre su enfermedad y el tratamiento que está siguiendo, de manera de poder continuarlo en una situación de emergencia.
