• Students during lunch break

Lo que comen los niños en la escuela influye en las tendencias de obesidad en Jamaica y en las Américas

Los entornos alimentarios dentro y alrededor de las escuelas están influyendo en las dietas y la salud a largo plazo de los niños en Jamaica y el Caribe en general, lo que ha llevado a la OPS/OMS a pedir políticas más sólidas sobre la alimentación escolar.

— Marzo 2026 —

Cuando suena la campana del almuerzo, Kayli y sus compañeros se dirigen a la cafetería escolar. En cuestión de minutos, se forman largas filas, una rutina que moldea qué y cómo comen los niños.

Como muchos de sus amigos, Kayli, de catorce años, generalmente no lleva almuerzo desde casa. Disfruta elegir entre los alimentos y bebidas disponibles en la cantina escolar o de los vendedores fuera del recinto escolar.

Después de quince minutos en la fila, Kayli sale con un pan dulce de canela con queso, una bolsa de tortillas fritas picantes y una botella de refresco con sabor a fruta. Lo que parece un almuerzo típico refleja un desafío nutricional más amplio.

Estos alimentos son altos en azúcar, sal y grasas poco saludables, y carecen de nutrientes esenciales provenientes de frutas, verduras, legumbres y granos integrales necesarios para un crecimiento saludable. Además, al ser saciantes, desplazan alimentos más nutritivos y reducen la probabilidad de una comida equilibrada.

Los productos ultraprocesados como estos pueden contribuir a patrones alimentarios poco saludables y aumentar el riesgo de obesidad y enfermedades no transmisibles (ENT).

Como muchos, Kayli presta poca atención a las etiquetas nutricionales. Rara vez las lee y no las comprende completamente cuando lo hace. Sus elecciones no son únicas: patrones similares se repiten diariamente en todo el país, moldeando hábitos de por vida.

Entornos alimentarios que limitan las opciones saludables 

En casa, las cosas son diferentes. Su madre, Joanna, prioriza comidas nutritivas preparadas en casa en lugar de comida rápida, añadiendo poca azúcar, sal y grasas saturadas, o ninguna.

Pero los hábitos más saludables en casa a menudo chocan con entornos donde los niños pueden acceder fácilmente a productos ultraprocesados baratos y fuertemente promocionados, como snacks empaquetados, bebidas azucaradas y productos horneados refinados. Aunque Joanna preferiría que Kayli llevara comida casera a la escuela, no siempre es práctico. 

“El problema es que su escuela no tiene instalaciones donde los estudiantes puedan calentar su comida, así que no tiene mucho sentido que lleve comida preparada desde casa”, explicó. “Tampoco es seguro si no puede almacenarla a la temperatura adecuada”. 

En muchas escuelas, las limitaciones estructurales, combinadas con la amplia disponibilidad de opciones poco saludables, hacen que elegir alimentos saludables sea más difícil. La exposición constante a estos productos, reforzada por mensajes que los presentan como normales y convenientes, dificulta la creación de hábitos saludables. Con el tiempo, esta exposición repetida condiciona las preferencias de sabor, el apetito e incluso las respuestas cerebrales para favorecer niveles de azúcar, sal y grasa mucho más altos que los presentes en alimentos no procesados o mínimamente procesados y en preparaciones culinarias tradicionales.

School cafeteria - warm meal
Boys during lunch break

Una crisis creciente de salud pública 

Las consecuencias de dietas poco saludables se observan en todo el mundo. Las enfermedades no transmisibles representan el 74% de las muertes globales, con más de 10 millones de muertes al año vinculadas a dietas desequilibradas y al alto consumo de productos ultraprocesados. Más cerca, en Jamaica, las ENT relacionadas con la dieta son la principal causa de muerte. 

La obesidad infantil es uno de los desafíos de salud pública más importantes en la actualidad, con implicaciones a largo plazo para el bienestar, los sistemas de salud, la productividad económica y el desarrollo nacional.

Acción política: hacer que la opción saludable sea la opción fácil 

Mejorar el acceso a alimentos y comidas nutritivas y atractivas en las escuelas es fundamental para revertir estas tendencias. Cuando las escuelas promueven entornos más saludables, facilitan a que los niños, las familias y el personal tomen mejores decisiones. 

Por eso, las políticas de nutrición escolar, respaldadas por evidencia y apoyo multisectorial, son una prioridad para la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS). 

Recientemente, el Gobierno de Jamaica introdujo medidas fiscales para reducir las ENT prevenibles que sobrecargan el sistema nacional de salud. Se trata de un impuesto especial al consumo (SCT) dirigido a las bebidas azucaradas, en función de su contenido de azúcar. El Gobierno continuará monitoreando el impacto de este impuesto en diversos factores, incluidos los patrones de consumo y los resultados de salud pública.

Este esfuerzo es bien recibido por la OPS/OMS, ya que la evidencia global muestra que gravar las bebidas azucaradas es una de las formas más costo-efectivas para reducir su consumo y disminuir el riesgo de enfermedades relacionadas con la alimentación.

La OPS y la OMS también recomiendan mejorar los entornos alimentarios escolares estableciendo estándares nutricionales claros, garantizando opciones saludables, restringiendo la comercialización de productos no saludables dirigida a niños y utilizando estrategias de precios para hacer que los alimentos nutritivos sean más asequibles.

Estas acciones son particularmente importantes dada la publicidad generalizada que normaliza la alimentación poco saludable y se dirige a los niños con productos diseñados para maximizar ganancias, incluso mientras aumentan enfermedades prevenibles como la obesidad y la diabetes.

Girl chooses a water bottle over a sugary drink

Información clara para mejores decisiones

Las etiquetas de advertencia en la parte frontal de los envases (etiquetado frontal) son otra política esencial para frenar la epidemia de la mala alimentación: una herramienta simple y eficaz para ayudar a los consumidores a identificar rápidamente productos altos en azúcar, sal y otros ingredientes perjudiciales. La OMS las clasifica como una “mejor inversión” debido a su alto impacto y rentabilidad para países de todos los niveles de ingresos. Estas etiquetas pueden funcionar como una política “paraguas”, ayudando a alinear y reforzar otras políticas alimentarias (como restricciones de marketing, estándares de nutrición escolar y compras públicas) en torno a una definición clara de productos no saludables.

Para padres como Joanna, un etiquetado más claro podría marcar la diferencia.

“Intento leer las etiquetas, pero la letra es tan pequeña que apenas se puede ver. Y aun cuando lo logras, gran parte no tiene sentido”, dice. “Si es difícil para mí, imagina cuánto más difícil es para Kayli”.

La OPS continúa promoviendo etiquetas claras y simples en la parte frontal de los envases, junto con políticas sólidas que restrinjan la comercialización de alimentos y bebidas no saludables.

Las elecciones de Kayli —lo que le gusta, lo que puede pagar— están moldeadas y limitadas por la oferta de la cafetería, por el marketing y por los productos ultraprocesados que influyen en sus preferencias, así como por la sustitución de alimentos reales por ingredientes baratos y dañinos diseñados para imitarlos. Sin el apoyo de gobiernos, escuelas y políticas que hagan que las opciones saludables sean fáciles, accesibles y asequibles, su capacidad para tomar decisiones nutritivas seguirá siendo limitada.

Children having lunch at school

Enlaces

Nuevo informe de OPS destaca avances en el etiquetado frontal de alimentos en las Américas

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