• En los hábitats de agua dulce de Puerto Rico, un grupo dedicado de científicos y profesionales de la salud pública busca diminutas pistas que contienen la clave para verificar el fin de una de la esquistosomiasis

Rastreando las últimas señales de la esquistosomiasis en Puerto Rico

La OPS colabora con la Universidad de Nuevo México y apoya a las autoridades de salud pública de Puerto Rico para fortalecer la vigilancia y avanzar hacia la verificación de la eliminación de la infección parasitaria transmitida por caracoles de agua dulce en la isla.

Enero de 2026

En los hábitats de agua dulce de Puerto Rico, un grupo dedicado de científicos y profesionales de la salud pública busca diminutas pistas que contienen la clave para verificar el fin de una de las enfermedades parasitarias más antiguas de la región y del mundo.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) se asocia con científicos de la Universidad de Nuevo México y trabaja junto a expertos en salud pública de Puerto Rico para monitorear caracoles de agua dulce, que son los huéspedes intermediarios del gusano plano parásito responsable de la esquistosomiasis, una enfermedad parasitaria crónica más frecuente en comunidades rurales y empobrecidas.

La esquistosomiasis, también conocida como bilharziasis, puede causar síntomas agudos como erupciones cutáneas con picazón, fiebre, escalofríos, dolor abdominal, diarrea y sangre en la orina o las heces. En casos crónicos, provoca complicaciones graves, como agrandamiento del hígado y el bazo, anemia, fibrosis, retraso del crecimiento en niños, disminución de la productividad y, en raras ocasiones, problemas neurológicos o infertilidad, perpetuando ciclos de pobreza y discapacidad.

Durante la capacitación, apoyada por la OPS, aproximadamente 30 trabajadores locales de salud pública aprendieron sobre la esquistosomiasis en la isla y recibieron formación práctica en identificación, recolección y preservación de caracoles para su análisis. Los equipos visitaron alrededor de 115 lagos y arroyos en cinco regiones de Puerto Rico.

“Estamos a punto de poder decir que hemos eliminado una de las enfermedades tropicales desatendidas más importantes del mundo en la región del Caribe, donde históricamente ha tenido un impacto negativo en la salud pública”, explica Eric Loker, profesor emérito de la Universidad de Nuevo México especializado en parasitología.

Tras la visita de campo, los caracoles fueron analizados en el laboratorio de la Universidad de Nuevo México, donde los científicos utilizan herramientas diagnósticas modernas —como pruebas moleculares de alta precisión (PCR, ADN ambiental y biosensores)— para detectar y supervisar con precisión la transmisión.

El objetivo de la capacitación es continuar fortaleciendo la capacidad de Puerto Rico para monitorear los posibles sitios de transmisión y respaldar la verificación continua de la eliminación de la esquistosomiasis en la isla. 

“Si logramos documentar la eliminación de la esquistosomiasis en Puerto Rico, y creo que lo lograremos, será como cerrar un ciclo. Una vez eliminada la enfermedad, creo que será un tributo al gran trabajo de muchos médicos, investigadores y profesionales”, afirmó el doctor Víctor Ramos, Secretario de Salud de Puerto Rico.

En los hábitats de agua dulce de Puerto Rico, un grupo dedicado de científicos y profesionales de la salud pública busca diminutas pistas que contienen la clave para verificar el fin de una de la esquistosomiasis
En los hábitats de agua dulce de Puerto Rico, un grupo dedicado de científicos y profesionales de la salud pública busca diminutas pistas que contienen la clave para verificar el fin de una de la esquistosomiasis

 

Puerto Rico: una historia de avances hacia la eliminación

La esquistosomiasis se detectó por primera vez en Puerto Rico en 1903. Después de 1943 se pusieron en marcha programas nacionales para mejorar la infraestructura de agua y saneamiento con el objetivo de reducir la transmisión de esta enfermedad tropical.

Entre 1953 y 1980, un programa integral de control de la esquistosomiasis se centró en el control biológico, ambiental y químico de los caracoles, la educación en salud y mejoras en salud pública. A lo largo de décadas, estos esfuerzos llevaron a la introducción y propagación de caracoles competidores que desplazaron a los caracoles huéspedes de la esquistosomiasis (Biomphalaria glabrata), reduciendo sustancialmente la prevalencia de la enfermedad.

Un estudio de 1997 examinó a 495 personas y encontró una prevalencia del 0,6 %, es decir, apenas algunos de individuos mayores de 36 años, lo que indica una interrupción de la transmisión y la ausencia de infecciones en poblaciones más jóvenes. Entre 1998 y 2007 no hubo evidencia de transmisión continua, y el último caso de esquistosomiasis detectado en Puerto Rico ocurrió en 2005.


Cronología histórica de la vigilancia

El programa de vigilancia de Puerto Rico ha registrado, a lo largo del tiempo, un notable descenso en la presencia del parásito que causa la esquistosomiasis.

Para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) certifique a un país o región como libre de esquistosomiasis, se debe demostrar la interrupción de la transmisión, definida como la ausencia de casos adquiridos localmente en humanos durante al menos cinco años consecutivos.

“El trabajo realizado en Puerto Rico demuestra que la eliminación no consiste solo en tratar la enfermedad, sino también en crear sistemas resilientes, empoderar a los profesionales locales y mantener la vigilancia incluso después de que la transmisión parezca haber terminado”, explica Ana Lucianez, Asesora de Enfermedades Infecciosas Desatendidas de la OPS.

Este período de transmisión cero debe confirmarse mediante vigilancia continua. Las directrices de la OMS de 2022 sobre el control y la eliminación de la esquistosomiasis humana subrayan la importancia de contar con herramientas diagnósticas precisas y un monitoreo sólido durante este periodo para evitar la interrupción prematura de las medidas de control. Si bien Puerto Rico se presenta como un modelo de control de la esquistosomiasis, con la transmisión prácticamente detenida, se recomienda mantener la vigilancia para verificar el estado de eliminación.

“Mi equipo y yo hemos aprendido mucho de los médicos, por ejemplo, sobre los diferentes tipos de caracoles, las enfermedades que transmiten y la importancia de verificar constantemente si la población regresa para poder estar preparados”, explica Rubén Lugo, Director de Control de Vectores del Departamento de Salud de Puerto Rico. “Esto nos ayuda a continuar la búsqueda de caracoles y a realizar el seguimiento. Vamos a seguir monitoreando, investigando e incorporándolo a nuestro trabajo”. 


Panorama regional

En todo el Caribe, los científicos creen que la transmisión de la esquistosomiasis se ha eliminado en casi todos los países, pero la enfermedad persiste en zonas de Brasil, Surinam y Venezuela. La esquistosomiasis es una de las enfermedades incluidas en la Iniciativa de Eliminación de Enfermedades de la OPS, que tiene como objetivo eliminar 30 enfermedades transmisibles y afecciones relacionadas para 2030.

En el marco de las Mejores Inversiones de la OPS —acciones simples e inteligentes que los países pueden adoptar para combatir de manera eficaz y asequible enfermedades como la esquistosomiasis—, la OPS recomienda: la administración masiva de medicamentos con prazicuantel que cubra al menos al 75 % de las poblaciones en riesgo; la ampliación del acceso a agua potable, saneamiento e higiene (WASH) para prevenir la reinfección; y la intensificación del control eficaz de caracoles mediante molusquicidas y la gestión ambiental basada en diagnóstico molecular.

Cada 30 de enero, el mundo conmemora el Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), una oportunidad para visibilizar un grupo de enfermedades prevenibles y tratables que continúan afectando a millones de personas, en particular a quienes viven en condiciones de pobreza y con acceso limitado a los servicios de salud.

Foto grupal


Links