El terremoto de Venezuela puso a prueba a Yulyma y Richard, dos integrantes de equipos locales de respuesta que durante años se prepararon para actuar ante emergencias. Entre los procesos que contribuyeron a fortalecer sus conocimientos y experiencia estuvieron actividades apoyadas por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), orientadas a fortalecer la coordinación, las comunicaciones y la capacidad de respuesta ante emergencias.
— Julio 2026 —
Eran las 6:04 de la tarde del 24 de junio de 2026 cuando la tierra comenzó a temblar. Treinta y nueve segundos después, un segundo terremoto volvió a sacudir el centro-norte de Venezuela. En Carayaca, una parroquia del estado La Guaira, en la región costera central del país, cada minuto se convirtió en una carrera contra el tiempo.
Mientras las familias buscaban ponerse a salvo y entender qué había ocurrido, algunas personas comenzaron a activar las capacidades que habían fortalecido durante años para responder ante una emergencia. Entre ellas estaban Yulyma Zulbarán, integrante de la Red Nacional de Emergencia del Radio Club Venezolano, y Richard Delgado, coordinador del grupo de rescate y atención médica prehospitalaria Diamante, adscrito a Protección Civil.
La preparación había sido una constante en sus vidas: capacitaciones, ejercicios y trabajo comunitario para estar listos cuando una emergencia lo exigiera. Pero esta vez el desafío era distinto. El desastre no ocurría en un escenario de práctica; estaba ocurriendo en su propia comunidad, frente a sus familias y vecinos.
Como les habían enseñado en sus procesos de preparación, lo primero fue proteger a los suyos. Solo después pudieron asumir las tareas para las que se habían formado: activar comunicaciones, coordinar apoyo y sumarse a la respuesta que comenzaba a desplegarse.
