Panel analizó la interferencia de la industria del tabaco en la región desde vigencia del Convenio Marco

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Washington, D.C., 1 de junio de 2012 (OPS/OMS) - Los intereses de la industria tabacalera y de las políticas de salud pública son irreconciliables, por lo que la industria no debe participar en las discusiones sobre la salud, coincidieron este 31 de mayo expertos en el tema de control de tabaco, al analizar las distintas estrategias de interferencia que esta industria está utilizando en la región de las Américas.

En el Día Mundial Sin Tabaco que se celebra este 31 de mayo, la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) hizo un llamado a los líderes nacionales para que vigilen los ataques cada vez más agresivos de la industria dirigidos a socavar las políticas de control del tabaco.

En un evento celebrado en la sede de la OPS, expertos sobre control de tabaco analizaron las distintas estrategias que la industria tabacalera está utilizando en América Latina y el Caribe, y en Estados Unidos, y sus similitudes con las estrategias que utiliza la industria del alcohol. También la OPS entregó un premio a la organización Corporate Accountability International, que ha impulsado varias campañas contra la industria tabacalera, las cuales han logrado cambios en las conductas corporativas. A través de su Programa para América Latina, ha contribuido fuertemente al control del tabaco en la región. Kelle Louaillier, Directora Ejecutiva de organización, aceptó el premio.

Por su parte, el Director Adjunto de la OPS, doctor Jon Andrus llamó a los países a "proteger a la salud pública de la interferencia de la industria del tabaco". Subrayó que ante las medidas de combate contra la epidemia del tabaco, "hay una industria muy poderosa que actualmente no está feliz".

"En la medida en que nos movemos hacia delante, no es una sorpresa encontrar a una industria tabacalera que busca socavar los intentos de la salud pública por salvar vidas", afirmó el doctor Andrus. "Hay un conflicto irreconciliable entre los intereses de la industria tabacalera y los intereses de una política de salud pública sólida. Así, es aún más importante pararnos con firmeza en esta área de trabajo tan importante, y salvar más vidas más rápidamente con buenas políticas de salud pública", añadió.

"Tenemos suficiente evidencia para darnos cuenta que la industria no debería tener cabida en los foros donde se discuten los temas de salud", afirmó la doctora Adriana Blanco, asesora de tabaco de la OPS.

En el panel, la doctora Stella Aguinaga-Bialous, consultora de la OPS/OMS, describió las distintas tácticas que la industria tabacalera está utilizando en América Latina y el Caribe, las cuales se han intensificado desde que en 2005 entrara en vigencia el Convenio Marco para el Control de Tabaco de la OMS. Además de la presentación de litigios ante tribunales nacionales, destacó la utilización de inversiones en causas sociales para lucir mejor ante la sociedad, las reuniones secretas con miembros del gobierno o líderes políticos donde se discuten términos de la legislación de control del tabaco, así como el uso de terceros (asociaciones de servicios, grupos de ciudadanos contra impuestos) para defender sus intereses.

Es muy importante mantener el diálogo entre los países sobre este tema, subrayó Aguinaga-Bialous, porque las estrategias que funcionen en un país, la industria procurará aplicarlas en los demás.

Matthew L. Myers, Presidente de la Campaña Tobacco-Free Kids, describió algunos ejemplos de esa interferencia en Estados Unidos, como por ejemplo la presentación de casos ante cortes estatales donde se proclamó la violación de la Primera Enmienda constitucional, que garantiza el derecho a la libertad de expresión, ante las restricciones a la publicidad del tabaco. "Eso demuestra el afán de la industria de utilizar la Primera Enmienda en lugares donde nunca antes se usó", advirtió.

También enfatizó la ofensiva que se ha presentado a nivel de tribunales comerciales "diseñados para desafiar las políticas de control de tabaco de los gobiernos", así como las ofensivas contra los impuestos al tabaco que se han desatado en varios estados del país que están tratando de gravar los productos de tabaco.  "Los intereses de la salud pública y de la industria del tabaco son irreconciliables", afirmó Myers.

En tanto, David H. Jernigan, Profesor de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, destacó que la industria del alcohol aprendió mucho de la industria del tabaco, en particular en el uso de la responsabilidad social, de buscar argumentos basados en la ciencia, así como de buscar asociaciones con la salud pública para defender sus productos. También destacó que apuestan a la expansión global.

Kelle Louaillier, Directora Ejecutiva de la Corporate Accountability International, destacó que el Convenio Marco es la herramienta más fuerte con la que cuentan los países para enfrentarse a la industria tabacalera. Puso por ejemplo a algunos países de la región y las políticas que implementaron, dentro del Convenio Marco, para enfrentar a la industria.

"Es claro que nuestro trabajo colectivo no ha terminado todavía. Las personas sufren. La industria del tabaco continúa buscando maneras de hacer trampa sobre los avances en salud", afirmó Louaillier. "Pero salvar casi 200 millones de vidas en las próximas décadas está a nuestro alcance", subrayó.