Las muertes por suicidio entre las personas mayores se duplicaron en las Américas desde el año 2000, según un nuevo estudio

mujer sentada en un banco leyendo
OPS/OMS
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Con el envejecimiento de la población, el número de muertes por suicidio entre las personas de 60 años o más ha aumentado considerablemente en la Región, pese a que las tasas de mortalidad se han mantenido relativamente estables.

Washington, D.C., 20 de octubre de 2026 (OPS) – El número de muertes por suicidio entre las personas de 60 años o más en las Américas aumentó de 13.567 en el año 2000 a 27.792 en 2023, según un nuevo estudio publicado en International Psychogeriatrics por investigadores de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS). Aunque la tasa general de mortalidad por suicidio se mantuvo relativamente estable durante ese período, el estudio destaca el creciente impacto del suicidio en la salud pública a medida que envejece la población.

La publicación analizó las estimaciones del estudio sobre la carga mundial de enfermedad de 2023 (Global Burden of Disease 2023) relativas a la mortalidad por suicidio entre las personas de 60 años o más en 38 países y territorios de las Américas, entre 2000 y 2023. Durante ese período, la tasa regional de mortalidad por suicidio aumentó ligeramente, de 14,46 a 14,95 muertes por cada 100.000 personas mayores, mientras que el número anual de muertes se duplicó con creces.

“El envejecimiento de la población significa que, incluso si las tasas de suicidio se mantienen estables, el número de muertes puede aumentar considerablemente, al igual que la demanda de servicios de prevención, salud mental y apoyo”, señaló Antonio Sanhueza, autor principal del estudio y asesor regional en Bioestadística de la OPS. “Estos hallazgos refuerzan la importancia de integrar la prevención del suicidio en las políticas y los servicios destinados a promover el envejecimiento saludable”.

Los hombres y las personas de mayor edad presentan el riesgo más elevado

El estudio identificó importantes diferencias según el sexo y la edad. Las tasas de mortalidad por suicidio entre los hombres fueron más de cinco veces superiores a las de las mujeres, con una razón de tasas de mortalidad ajustada de 5,22. En 2023, la tasa de mortalidad por suicidio entre los hombres mayores alcanzó las 26,52 muertes por cada 100.000 personas, frente a 5,24 entre las mujeres mayores.

En 2023, las tasas de mortalidad por suicidio fueron más elevadas entre las personas de 85 años o más, aunque las tendencias a lo largo del tiempo variaron según el grupo de edad. Investigaciones anteriores han identificado las enfermedades crónicas, el dolor, el deterioro funcional, el aislamiento social, el duelo, la depresión y las barreras de acceso a la atención como factores asociados al riesgo de suicidio en las etapas avanzadas de la vida.

Importantes diferencias entre los países

El estudio también reveló variaciones sustanciales en la mortalidad por suicidio en las Américas, tanto entre países como entre subregiones. En 2023, las tasas más elevadas de mortalidad por suicidio entre las personas mayores se registraron en Cuba (52,18 muertes por cada 100.000 personas), Surinam (48,91) y Guyana (39,51). A nivel subregional, América del Norte presentó la tasa más elevada (18,47 por cada 100.000 personas), mientras que el Área Andina registró la más baja (8,27 por cada 100.000 personas).

Las tendencias variaron considerablemente entre los países. La mortalidad por suicidio aumentó, entre otros países, en Brasil, Cuba, República Dominicana, Nicaragua, Paraguay y Estados Unidos de América, mientras que se observaron descensos importantes en Argentina, Chile, Guatemala, Puerto Rico y varios países del Caribe.

“Estas diferencias sugieren que los factores demográficos, por sí solos, no explican la mortalidad por suicidio”, señaló Patricia Morsch, coautora del estudio y asesora en Envejecimiento Saludable de la OPS. “Comprender cómo influyen los sistemas de salud, la protección social, el apoyo comunitario y el acceso a la atención en estos resultados será fundamental para orientar las iniciativas de prevención”.

Implicaciones para el envejecimiento saludable

Los autores destacan la importancia de contar con políticas que promuevan la participación social, los vínculos comunitarios, la seguridad de los ingresos, la atención integrada y el acceso a los servicios de salud mental como parte de una respuesta integral de prevención.

Las estrategias de prevención también deben incluir medidas adaptadas al contexto local para reducir el acceso a medios letales, así como atención y seguimiento después de las crisis suicidas.

El estudio insta a fortalecer los servicios de salud mental adaptados a las necesidades de las personas mayores, los sistemas de vigilancia, la continuidad de la atención después de las crisis suicidas y la coordinación entre los sistemas de salud y de protección social. Asimismo, destaca la importancia de desglosar los datos sobre suicidio por edad y sexo para identificar mejor las tendencias emergentes en los distintos grupos de personas mayores.

A medida que los países de las Américas continúan implementando la Década de las Naciones Unidas del Envejecimiento Saludable (2021-2030), abordar la salud mental y prevenir el suicidio entre las personas mayores será fundamental para garantizar que todas las personas puedan envejecer con dignidad, salud y bienestar.