Cochabamba, Bolivia, 21 de octubre de 2026 (OPS/OMS) - Bolivia se plantea transformar la organización de los servicios de salud, mediante el incremento de su capacidad resolutiva y el desarrollo de redes especializadas y metropolitanas, particularmente en el eje central del país, como parte de una estrategia para consolidar las redes integradas de servicios de salud para garantizar el acceso universal, mejorar la calidad de la atención y avanzar hacia un sistema sanitario más integrado hasta 2030.
La ministra de Salud y Deportes, Marcela Flores, presentó este desafío durante la inauguración del Taller Nacional de Fortalecimiento de las Redes Integradas de Servicios de Salud (RISS), que reúne en Cochabamba a autoridades sanitarias, representantes de los nueve Servicios Departamentales de Salud (SEDES), responsables de diez redes priorizadas y especialistas de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS).
La iniciativa busca identificar las principales debilidades del sistema de salud y establecer soluciones que permitan mejorar la atención de la población. Esta acción está financiada por la Unión Europea e implementada por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), en colaboración con las autoridades nacionales, en el marco de la Iniciativa de Acceso y Cobertura Universal en Salud.
Durante su intervención, Flores sostuvo que el país necesita dar un salto en la organización de sus servicios, superando la concepción de redes limitadas a una jurisdicción territorial para construir mecanismos de articulación entre municipios, departamentos y diferentes niveles de atención.
“Tenemos que avanzar más allá, tenemos que tener y establecer un concepto que nos permita las redes especializadas y las redes a nivel metropolitano, especialmente en el eje central del país: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz”, afirmó la autoridad, al destacar que los avances en la mancomunidad de municipios representan una oportunidad para fortalecer la integración de los servicios de salud.
La ministra enfatizó que esta transformación debe incorporar no solamente a los establecimientos públicos, sino también a la seguridad social de corto plazo y al sector privado, para construir un sistema capaz de responder de manera coordinada a las necesidades de la población. “Definitivamente, lo que necesitamos es hacer un cambio en la atención a nuestra población y que eso permita mejorar los indicadores de salud que tenemos como país, pero sobre todo permita garantizar el acceso universal y la calidad de los servicios”, señaló Flores.
La autoridad también puso de relieve la diversidad social, cultural y geográfica del país, que exige modelos de atención adaptados a realidades territoriales distintas. En particular, mencionó la movilidad de poblaciones indígenas y comunidades que habitan zonas fronterizas compartidas con países vecinos, donde la coordinación de los servicios representa un desafío adicional para garantizar una atención continua y oportuna.
En ese contexto, subrayó que el trabajo de fortalecimiento de las redes debe traducirse en soluciones concretas y sostenibles, con una visión de largo plazo: “Alcanzar el objetivo final hasta el año 2030: que no existan bolivianos que queden sin acceso al servicio de salud”.
Redes más integradas para una mejor atención
Por su parte, el asesor regional de la OPS/OMS, Gustavo Rossell, destacó que Bolivia cuenta con experiencias y avances institucionales que constituyen una base importante para profundizar la integración de sus servicios, aunque reconoció que persisten desafíos relacionados con la gestión y la organización sanitaria.
El especialista señaló que el fortalecimiento de las redes exige una visión que trascienda los límites administrativos e incluso las fronteras nacionales, especialmente en territorios donde las poblaciones mantienen una movilidad constante.
“Siempre se pueden hacer las cosas mejor, siempre podemos dar un paso hacia adelante en la organización de nuestros servicios para poder atender las necesidades de nuestra población”, expresó Rossell, al destacar que el encuentro permitirá compartir experiencias y construir respuestas entre los diferentes departamentos.
Asimismo, planteó la importancia de avanzar hacia redes binacionales que faciliten la atención de poblaciones que habitan zonas fronterizas y territorios alejados. Esta perspectiva cobra particular relevancia para Bolivia, por sus características geográficas y la dinámica de movilidad humana que comparte con países vecinos.
Rossell valoró el liderazgo del Ministerio de Salud y Deportes y la participación de Bolivia en los espacios regionales de cooperación, intercambio técnico y aprendizaje promovidos por la OPS/OMS, como mecanismos para acelerar las transformaciones que requieren los sistemas sanitarios.
Diez redes serán evaluadas para identificar brechas y construir soluciones
El proceso iniciado en Cochabamba permitirá evaluar las capacidades institucionales, técnicas y de gestión de diez redes priorizadas, con participación de los nueve SEDES, mediante una herramienta que identifica su nivel de desarrollo, las dificultades de articulación y las oportunidades de mejora.
La evaluación busca determinar hasta qué punto los establecimientos y servicios funcionan de manera integrada, cómo se organiza la atención entre los diferentes niveles y cuáles son los principales obstáculos para garantizar servicios accesibles, continuos y de calidad.
A partir de este diagnóstico participativo se prevé elaborar propuestas iniciales de planes de mejora, con acciones, responsables, plazos e indicadores de seguimiento. También se compartirán experiencias de la Red Urbana Oruro, la Red Quillacollo y redes de Brasil, con el propósito de aprovechar aprendizajes y buenas prácticas aplicables a diferentes contextos del país.
La iniciativa se articula con el Plan Nacional de Salud 2026-2030, que prioriza el fortalecimiento de la atención primaria, la reorganización territorial de los servicios, la transformación digital y una mayor capacidad de respuesta del primer nivel de atención.
Bolivia cuenta, además, con una Norma Nacional de Redes Integradas de Servicios de Salud, aprobada en 2024, y participa en la red regional IMPULSA-RISS y en la Alianza por la Atención Primaria de Salud en las Américas, impulsadas con el acompañamiento de la OPS, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.
El desafío ahora es convertir estos instrumentos y espacios de cooperación en mejoras tangibles para la población: servicios que trabajen articuladamente, establecimientos con mayor capacidad de respuesta y una atención que no dependa exclusivamente del lugar donde viven las personas.
La hoja de ruta que se construya a partir de esta evaluación deberá orientar el acompañamiento técnico y las acciones de fortalecimiento de las redes, con el horizonte señalado por la ministra Flores: avanzar hacia 2030 con un sistema de salud en el que ningún boliviano quede excluido de la atención.
