Día Internacional de la Mujer: el envejecimiento saludable mediante el abordaje de los determinantes sociales y la participación y el empoderamiento de la mujer

mujeres y salud

La OPS y la OEA coorganizan un seminario virtual sobre 'Estrategias de salud pública y protección social basadas en la equidad y los derechos’.

Washington, D.C., 9 de marzo de 2026 ― Para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización de Estados Americanos (OEA) organizaron el seminario virtual Estrategias de salud pública y protección social basadas en la equidad y los derechos: implicaciones para el envejecimiento saludable de las mujeres. En la reunión virtual se destacó el rol crucial que tiene en la salud y bienestar de las mujeres y su envejecimiento saludable el abordaje de los determinantes sociales de la salud, así como el fomento de la participación y empoderamiento de la mujer.

“El envejecimiento no es el problema, el verdadero desafío es la acumulación de desventajas a lo largo de la vida que limitan el acceso al apoyo esencial y a los medios para prosperar”, dijo Mary Lou Valdez, directora adjunta de la Organización Panamericana de la Salud, en la apertura del seminario. “Las mujeres”, añadió, “suelen enfrentar múltiples barreras para lograr una vida saludable: dependencia económica, trabajo precario, falta de protección y seguridad social, cargas desproporcionadas de cuidados, aislamiento social, violencia y pobreza. Desafíos que se acumulan a lo largo de la vida y se intensifican en la vejez”.

Alejandra Mora Mora, secretaria ejecutiva de la Comisión Interamericana de la Mujer de la Organización de Estados Americanos (OEA), resaltó que en América Latina y el Caribe “las mujeres viven entre seis y siete años más que los hombres, hasta un promedio de unos 79 años, y aunque se han observado mejoras en la calidad de vida de las personas adultas mayores en general, todavía hay diferencias importantes entre mujeres y hombres. Las mujeres vivimos más, pero nuestra calidad de vida es peor que la de los hombres”.

Mora Mora llamó la atención sobre “la invisibilidad histórica de los padecimientos” de las mujeres, un tema que “no es casual”. Esto ha hecho, dijo, que “hasta hace poco no se ha prestado atención a las condiciones que nos afectan, específicamente en etapas como la pre y posmenopausia, las consecuencias de esto en la salud física y mental, pero también en las enfermedades cardiovasculares, que aumentan en esta etapa de la vida. La invisibilización de la situación de las mujeres nos pone en riesgo”, alertó.

La directora del Departamento de Determinantes Sociales y Ambientales para la Equidad en Salud de la OPS, Gerry Eijkemans, recordó que “las políticas públicas sólo pueden ser efectivas cuando se construyen escuchando las experiencias concretas de las personas y entendiendo sus realidades”. Eijkemans dijo que para abordar la cuestión de salud y bienestar de la mujer durante su curso de vida hay que tener presente tres dimensiones clave: los determinantes sociales de la salud, la protección social y las condiciones económicas, y los derechos humanos.

La salud no está determinada sólo por los factores biológicos, explicó Eijkemans, “sino que en ella tienen un rol central el impacto acumulativo de los determinantes sociales a lo largo de la vida”. En esto juega un papel crucial elementos como “las brechas en el empleo, en el ingreso, en las pensiones, junto con la carga persistente de los trabajos de cuidados no remunerados. Todo esto tiene consecuencias directas e indirectas en la salud y bienestar de las mujeres a medida que vamos envejeciendo”, dijo. Todo este contexto hace que sean necesarias respuestas no sólo desde el sector salud sino mediante enfoques integrados e intersectoriales, “basados en derechos y equidad”.

Más investigación en menopausia

La jefa de la Unidad de Curso de Vida, Salud de la Mujer y Salud Infantil de la OPS, Suzanne Serruya, defendió que no se debe aceptar la idea de que envejecer peor es natural, “se debe a las desigualdades de cada trayectoria y factores como los roles de género, el racismo y la invisibilización de la mujer”. Serruya llamó la atención sobre la importancia para la salud de la mujer de poner la atención en la etapa de la menopausia. “Desde la atención clínica, la que genera los datos que se transformaran en evidencia, se produce una concentración de datos sobre el momento reproductivo de la vida de las mujeres. Es un momento muy importante, por supuesto, pero necesitamos investigar temas en salud que son fundamentales para la vida de esas mujeres y que han recibido muy poca atención, como la menopausia”. Serruya concluyó pidiendo “tener un cuidado extremo para no caer tampoco en la medicalización de esta etapa de la vida”.

Larraitz Lexarta, técnica de Instituciones Inclusivas del Mercado Laboral, Organización Internacional del Trabajo (OIT), centró su participación en las brechas de protección social entre hombres y mujeres, lo que conlleva consecuencias para la salud y el bienestar de estas últimas. Según Lexarta, en América Latina, el 85,9% de los hombres recibe algún ingreso tras jubilarse, esto es, una pensión por vejez. El dato para las mujeres es del 74,2%. Los datos de empleo también revelan diferencias evidentes: en la región, el 74% de los hombres afirma trabajar o estar buscando empleo, frente al 51% de las mujeres. 

“La mitad de las mujeres no trabaja y esto se debe a las responsabilidades que tiene a su cargo, como cuidar de los hijos, de la familia, de modo que no contribuyen para luego recibir una pensión a la vejez”, apuntó. Además, las mujeres que trabajan “suelen estar en sectores muy informales, con bajos salarios y donde no se cotiza”. Uno de estos sectores es el trabajo doméstico. Según Lexarta, “el 72% de las trabajadoras de este sector son informales en América Latina y el Caribe”.

Enfoque de derechos

Ivonne Garza, del Centro de Salud y Derechos Humanos del Instituto O’Neill de Legislación Nacional y Global en Salud de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos), disertó sobre el enfoque basado en derechos humanos en relación con la salud y el envejecimiento de la mujer. “No sólo el derecho a la salud está protegido por el marco legal internacional e interamericano”, dijo Garza, que recordó que también “el envejecimiento está protegido por ambos marcos. A nivel interamericano”, concretó, “contamos con la convención interamericana sobre la protección de los derechos humanos de las personas mayores”.

El enfoque basado en derechos humanos se vuelve “particularmente útil” para abordar integralmente los asuntos de salud y para el envejecimiento de las mujeres “porque pone en el centro la necesidad de considerar la salud como un derecho fundamental de toda mujer y hace esencial adoptar medidas no sólo de salud sino aquéllas que aborden los determinantes estructurales, sociales, económicos, comerciales, ambientales, legales, entre otros”, y también en su relación con otros derechos relacionados como “la igualdad, la no discriminación, la privacidad, la autonomía corporal, la participación, el acceso a la información, a la educación, al trabajo, la alimentación, al medioambiente”.

Este enfoque, en el caso de una mujer que busca tratamiento para la menopausia, “obligaría a analizar si la mujer tiene suficiente información sobre la menopausia y sus síntomas, si tiene acceso a un sistema de salud, si dicho sistema es asequible para ella, si cuenta con médicos especializados que puedan brindarle tratamiento y si puede recibir toda la información suficiente para decidir con toda libertad y autonomía”.

Por último, Dina González Alfaro, alcaldesa de Calle Larga (Chile) y presidenta del Comité Ejecutivo del Movimiento de Municipios, Ciudades y Comunidades Saludables (MCCS), quien ofreció un comentario centrado en la experiencia de su localidad sobre el liderazgo de las mujeres para superar las barreras estructurales que impiden un envejecimiento saludable.

Durante el seminario virtual se mostró un video con los testimonios personales de Juana Collado Zambra, trabajadora del hogar y miembro del Sindicato de Trabajadoras de Casa Particular (SINTRACAP), de Chile; Angelina Sacbajá, vicepresidenta del Movimiento Nacional de Comadronas Nim Alaxik, Guatemala; y Lucciola Gonzales, representante de Afroamérica XXI, Ecuador.

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