Washington, D.C., 9 de abril de 2026 (OPS) — Un estudio regional realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en alianza con la Organización Mundial de Médicos de Familia (WONCA, por sus siglas en inglés) – Regiones Iberoamérica y Norteamérica, y con el Centro Colaborador de la OPS/OMS para Modelos Innovadores de Educación, Servicio e Investigación de los Trabajadores de Salud de la Universidad de Nuevo México, analiza el estado actual de la formación, el ejercicio profesional y las condiciones de práctica de la medicina familiar y comunitaria (MFC) en la Región de las Américas, identificando brechas persistentes y oportunidades estratégicas para fortalecer la fuerza de trabajo en salud y los sistemas basados en la atención primaria de salud (APS).
Los resultados del estudio, Formación y práctica profesional del personal de salud de medicina familiar y comunitaria en la Región de las Américas, fueron presentados y discutidos durante un seminario web organizado por la OPS, que reunió a más de 230 participantes de 39 países, incluyendo representantes de asociaciones profesionales, instituciones académicas, autoridades sanitarias, profesionales y expertos en medicina familiar y comunitaria y en recursos humanos para la salud de toda la Región.
“La atención primaria de salud es la piedra angular de sistemas de salud equitativos, resilientes y centrados en las personas. Y es a través de equipos interprofesionales, comprometidos con las comunidades a las que sirven, que la APS se traduce de la política en la práctica. Dentro de esos equipos, la medicina familiar y comunitaria es un componente fundamental e irremplazable”, dijo Mary Lou Valdez, Directora Adjunta de la OPS, durante la apertura del seminario virtual.
En este contexto, Viviana Martínez‑Bianchi, Presidenta de la Organización Mundial de Médicos de Familia (WONCA), destacó que la medicina familiar y comunitaria constituye un pilar estratégico para la construcción de sistemas de salud más fuertes, resilientes y equitativos. Señaló que, pese a avances en la Región, persisten brechas importantes en la integración y el apoyo a la especialidad dentro de los sistemas de salud, con implicancias directas para el acceso y la equidad.
Por su parte, Arthur Kaufman, del Centro Colaborador de la OPS/OMS- Universidad de Nuevo México, subrayó que el estudio ofrece por primera vez un panorama regional integral, con datos comparables y actuales sobre la formación y la práctica de la medicina familiar y comunitaria. Indicó que esta evidencia es clave para orientar reformas curriculares, fortalecer los sistemas de acreditación y mejorar los entornos de práctica profesional en la Región.
Benjamín Puertas, jefe de la Unidad de Recursos Humanos para la Salud presentó los resultados más relevantes del estudio, titulado Family and community medicine workforce training and practice in the Americas (Formación y práctica de la fuerza de trabajo en medicina familiar y comunitaria en las Américas), el cual examina de manera integral los ecosistemas de formación y los entornos de práctica de esta especialidad en 23 países de la Región, con la participación de 19 asociaciones profesionales y 291 especialistas. Los hallazgos muestran que, si bien la medicina familiar y comunitaria se ha consolidado como un pilar estratégico para la atención integral, continua y centrada en la persona, persisten desafíos significativos en términos de reconocimiento profesional, acceso a la educación continua, incorporación de competencias emergentes y condiciones laborales.
Entre los principales resultados, el estudio señala que la formación en medicina familiar y comunitaria se desarrolla principalmente a través de programas de especialización y residencias, pero más de la mitad de los especialistas en Centroamérica, el Caribe latino y México reportan limitaciones en la formación en investigación y acceso limitado a oportunidades de educación continua y en la utilización de protocolos clínicos.
En relación con la práctica profesional, los hallazgos evidencian una limitada implementación de políticas orientadas al bienestar, la retención y el desarrollo de carrera del personal de medicina familiar y comunitaria. Muchos profesionales reportan altas cargas de trabajo, empleo precario, remuneración insuficiente e infraestructura inadecuada, factores que afectan tanto su bienestar como la capacidad resolutiva del primer nivel de atención. Asimismo, las condiciones laborales siguen siendo un desafío: solo el 36,8 % de los países cuentan con políticas de bienestar y retención para este personal, y la distribución inequitativa de especialistas continúa afectando el acceso a la atención en zonas rurales y comunidades desatendidas.
“Este estudio aporta evidencia clave para orientar las políticas de salud y de recursos humanos en la Región; fortalecer la formación y las condiciones de trabajo de la medicina familiar y comunitaria es esencial para consolidar equipos interprofesionales y redes integradas de servicios de salud más resilientes”, señaló James Fitzgerald, Director del Departamento de Sistemas y Servicios de Salud de la OPS, al cierre del seminario web.
El encuentro promovió un diálogo regional orientado a traducir la evidencia en acciones concretas para fortalecer la medicina familiar y comunitaria como eje estructural de la APS. Este trabajo se enmarca en la Política sobre el personal de salud 2030: fortalecimiento de los recursos humanos para la salud a fin de lograr sistemas de salud resilientes de la OPS, que traza una hoja de ruta para fortalecer la gobernanza, avanzar en la formación e integración de equipos interprofesionales, desarrollar las competencias del personal de salud, mejorar las condiciones de trabajo y promover una distribución más equitativa del personal de salud en las Américas.
