• niño sentado en un sillón usando su celular

Trastorno por juego de apuestas y uso de videojuegos

El trastorno por juego de apuestas y el trastorno por gaming (uso problemático de videojuegos) son trastornos reconocidos que pueden afectar la salud mental, el bienestar y la calidad de vida de las personas. Aunque la mayoría de quienes participan en juegos de apuestas o videojuegos no desarrollan problemas, el acceso cada vez mayor a plataformas digitales, aplicaciones móviles y estrategias de marketing ha incrementado la exposición y los riesgos, especialmente entre adolescentes y jóvenes.

El juego por apuestas consiste en arriesgar dinero u otros bienes de valor con la expectativa de obtener una ganancia en un evento de resultado incierto. Incluye actividades como apuestas deportivas, loterías, bingo, máquinas tragamonedas y juegos de casino, tanto presenciales como en línea. Cuando el comportamiento se vuelve persistente, existe pérdida de control y continúa a pesar de las consecuencias negativas, puede tratarse de un trastorno por juego de apuestas, reconocido en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11).

Los videojuegos constituyen una actividad distinta del juego por apuestas y, en la mayoría de los casos, forman parte del entretenimiento sin causar daños. Sin embargo, algunas personas pueden desarrollar un trastorno por gaming, caracterizado por la pérdida de control sobre el tiempo dedicado a jugar, la prioridad del juego sobre otras actividades y un deterioro significativo en la vida personal, familiar, social, educativa o laboral.

El juego de apuestas es un problema de salud pública. Sus daños afectan la salud mental, el bienestar, la situación económica y las relaciones familiares y sociales y se extienden más allá de las personas con un trastorno por juego. 

  • Alrededor del 46 % de las personas adultas en el mundo han participado en juegos de apuestas durante el último año. 
  • Se estima que cerca de 80 millones de personas en el mundo viven con juego problemático o trastorno por juego. 
  • Los daños no se limitan a quienes presentan un trastorno. Una parte importante del impacto poblacional ocurre entre personas con distintos niveles de riesgo. 
  • Los daños también afectan a familiares, personas cercanas y comunidades. Las consecuencias del juego pueden extenderse más allá de quien participa, generando impactos sociales, económicos y en el bienestar de terceros. 
  • La digitalización ha transformado el juego por apuestas. Las plataformas en línea y los dispositivos móviles permiten apostar en cualquier momento y lugar, aumentando la disponibilidad, la accesibilidad y la intensidad del juego. 
  • Los niños, adolescentes y jóvenes requieren especial protección. La publicidad, el patrocinio deportivo, las redes sociales y algunos mecanismos presentes en videojuegos pueden aumentar su exposición a dinámicas de apuestas. 
  • Gaming y juego por apuestas son fenómenos distintos. La mayoría de las personas juega videojuegos sin experimentar problemas; sin embargo, algunos videojuegos incorporan mecanismos similares a las apuestas, como las cajas de recompensa (loot boxes) y otras formas de monetización. 
  • La prevención requiere una respuesta integral de salud pública. La evidencia muestra que las intervenciones más eficaces combinan regulación, vigilancia, protección de grupos vulnerables, prevención y acceso a servicios de salud.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reconoce el juego por apuestas como un desafío emergente para la salud pública debido a sus efectos sobre la salud mental, el bienestar, la economía y las relaciones familiares y sociales. La rápida expansión de las plataformas digitales, el crecimiento de las apuestas en línea y la convergencia entre el juego por apuestas y algunas características presentes en los videojuegos plantean nuevos retos para los sistemas de salud y las políticas públicas. 

En consonancia con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la evidencia científica, la OPS promueve un enfoque de salud pública que reconoce que los daños asociados al juego por apuestas no dependen únicamente de las decisiones individuales, sino también de factores sociales, comerciales y ambientales que influyen en la exposición, el acceso y los patrones de participación. Este enfoque prioriza la protección de la salud y el bienestar de la población mediante intervenciones basadas en la mejor evidencia disponible. 

La OPS coopera con los Estados Miembros para fortalecer las respuestas nacionales mediante las siguientes líneas estratégicas de acción:

  1. Fortalecimiento de políticas públicas y marcos regulatorios: apoyar el desarrollo e implementación de políticas públicas y marcos regulatorios basados en evidencia que contribuyan a reducir los daños asociados al juego por apuestas, proteger a los grupos en mayor situación de vulnerabilidad y promover entornos más saludables.
  2. Generación y uso de evidencia: promover la investigación, el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia y el desarrollo de indicadores que permitan conocer la magnitud del problema, monitorear los daños asociados al juego por apuestas y orientar la formulación y evaluación de políticas públicas.
  3. Prevención y promoción de la salud: impulsar estrategias de prevención basadas en evidencia que reduzcan la exposición a factores de riesgo, fortalezcan factores protectores y promuevan la protección de niños, adolescentes y jóvenes frente a la publicidad, la promoción y otras formas de normalización del juego por apuestas.
  4. Fortalecimiento de los servicios de salud: apoyar la integración del abordaje del juego por apuestas en los sistemas de salud, especialmente en los servicios de salud mental y atención primaria, fortaleciendo las capacidades de los equipos de salud para la detección temprana, la intervención, el tratamiento y la recuperación.
  5. Cooperación técnica y fortalecimiento de capacidades: facilitar el intercambio de experiencias entre los países de la Región, promover la cooperación técnica, desarrollar herramientas y recursos técnicos, y fortalecer las capacidades institucionales para responder a este desafío emergente desde una perspectiva de salud pública.

Juego de apuestas

El juego por apuestas consiste en arriesgar dinero u otros bienes de valor en un evento cuyo resultado es incierto, con la expectativa de obtener una ganancia. A diferencia de otras actividades recreativas o deportivas, el resultado depende total o parcialmente del azar, aunque en algunas modalidades puedan intervenir elementos de habilidad o conocimiento.

El juego por apuestas comprende una amplia variedad de actividades, entre ellas: apuestas deportivas; loterías; bingo; máquinas tragamonedas; juegos de casino; póquer y otros juegos de cartas por dinero; apuestas hípicas y otras formas de apuestas sobre eventos. 

Estas actividades pueden desarrollarse en establecimientos físicos o mediante plataformas digitales accesibles desde computadores, teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos.

La transformación digital del juego por apuestas

En los últimos años, el juego por apuestas ha experimentado una profunda transformación impulsada por el desarrollo tecnológico y la expansión de internet.

Las plataformas digitales permiten apostar en cualquier momento y lugar, reduciendo las barreras de acceso y aumentando la disponibilidad de los juegos. Al mismo tiempo, las aplicaciones móviles, los sistemas de pago electrónicos, la publicidad personalizada y las apuestas en tiempo real han modificado la forma en que las personas interactúan con estos productos.

La digitalización también ha favorecido la expansión del mercado hacia nuevos grupos poblacionales, especialmente adolescentes y adultos jóvenes, así como la incorporación de nuevas modalidades de apuestas y mecanismos de interacción cada vez más rápidos y continuos.

Un continuo de participación, riesgo y daño:

No todas las personas que participan en juegos por apuestas experimentan consecuencias negativas.

La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) reconoce que la participación en el juego puede entenderse como un continuo que va desde la participación ocasional hasta patrones de mayor riesgo y, en algunos casos, el desarrollo de un trastorno por juego de apuestas.

Este continuo incluye:

- Participación en juegos por apuestas: Corresponde a personas que participan ocasionalmente o con baja frecuencia y que no presentan consecuencias significativas para su salud o bienestar.

- Juego por apuestas peligroso: El CIE-11 plantea que es un patrón de participación que incrementa considerablemente el riesgo de consecuencias perjudiciales para la salud física o mental de la persona o de otras personas de su entorno. Aunque no cumple los criterios diagnósticos del trastorno por juego de apuestas, este patrón justifica intervenciones preventivas y asesoramiento desde los servicios de salud.

- Trastorno por juego de apuestas: El trastorno por juego de apuestas es un trastorno mental reconocido en la CIE-11. Se caracteriza por:

  • Necesidad de apostar cantidades crecientes de dinero para lograr excitación.
  • Nerviosismo o irritabilidad al intentar reducir o abandonar el juego.
  • Esfuerzos repetidos e infructuosos para controlar, reducir o dejar de apostar.
  • Preocupación constante por las apuestas, incluyendo planificación de futuras apuestas o revivir experiencias pasadas.
  • Apostar para aliviar emociones negativas como ansiedad, culpa o depresión.
  • Intentos de recuperar pérdidas mediante nuevas apuestas.

 
Este patrón ocasiona un deterioro significativo en la vida personal, familiar, social, educativa o laboral y puede presentarse tanto en modalidades presenciales como en línea.

El daño va más allá del trastorno

El impacto del juego por apuestas no se limita a las personas que cumplen criterios diagnósticos para un trastorno.

Muchas personas experimentan consecuencias económicas, familiares, sociales o relacionadas con la salud mental sin desarrollar un trastorno por juego de apuestas. Asimismo, los daños pueden extenderse a familiares, personas cercanas y comunidades.

Por esta razón, las respuestas de salud pública no se orientan únicamente al tratamiento del trastorno, sino también a la prevención del daño, la reducción de los factores de riesgo y la creación de entornos que protejan la salud y el bienestar de la población.

El juego por apuestas puede generar una amplia variedad de daños que afectan a las personas, las familias y las comunidades. Estos daños no se limitan a quienes presentan un trastorno por juego de apuestas, sino que también pueden aparecer en personas con distintos niveles de participación y riesgo.

Desde una perspectiva de salud pública, comprender el impacto del juego implica reconocer que sus consecuencias van más allá de las pérdidas económicas y pueden afectar la salud mental, las relaciones familiares, el desempeño educativo y laboral, la cohesión social y el desarrollo de las comunidades.

Daños para la salud mental

El juego por apuestas puede afectar el bienestar emocional y la salud mental de diferentes maneras. Las pérdidas económicas, la incertidumbre, el estrés y los conflictos derivados del juego pueden contribuir a la aparición o agravamiento de síntomas de ansiedad, depresión, trastornos del sueño y otros problemas de salud mental.

En algunas personas, el juego puede evolucionar hacia un trastorno por juego de apuestas, reconocido en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), caracterizado por la pérdida de control sobre el comportamiento de juego y su persistencia a pesar de las consecuencias negativas.

La evidencia también muestra una asociación entre los problemas relacionados con el juego y un mayor riesgo de ideación e intento suicida, especialmente cuando coexisten dificultades económicas, aislamiento social u otros trastornos mentales.

Daños económicos

Las consecuencias económicas representan uno de los impactos más visibles del juego por apuestas.

Las pérdidas pueden generar:

  • Endeudamiento. 
  • Dificultades para cubrir necesidades básicas. 
  • Uso de préstamos o créditos de alto costo.
  • Pérdida de ahorros o patrimonio.
  • Dificultades para mantener la vivienda. 
  • Problemas financieros que afectan a toda la familia. 

En algunos casos, estas dificultades pueden desencadenar una cadena de consecuencias sociales y de salud que se prolongan durante años.

Daños familiares y sociales

Los efectos del juego por apuestas pueden extenderse mucho más allá de quien participa.

Entre las consecuencias descritas con mayor frecuencia se encuentran:

  • Conflictos familiares.
  • Pérdida de confianza. 
  • Deterioro de las relaciones de pareja. 
  • Violencia intrafamiliar.
  • Negligencia hacia niños, niñas u otras personas dependientes. 
  • Aislamiento social.
  • Ruptura de vínculos familiares y comunitarios. 

La evidencia muestra que los daños pueden afectar simultáneamente a varias personas del entorno cercano y comprometer el bienestar de todo el núcleo familiar.

Daños a terceros

El impacto del juego por apuestas no recae únicamente sobre quien juega.

Las pérdidas económicas, los conflictos familiares y las consecuencias emocionales pueden afectar a parejas, hijos, otros familiares, amistades y comunidades.

Por ello, el juego por apuestas se considera un problema de salud pública cuyos efectos trascienden a la persona y pueden generar importantes costos sociales.

Las consecuencias del juego también pueden extenderse entre generaciones.

Las dificultades económicas, la pérdida del patrimonio familiar, la exposición de niños y adolescentes a conflictos persistentes y la reducción de oportunidades educativas y sociales pueden afectar el bienestar y el desarrollo de futuras generaciones.

El daño va más allá del diagnóstico

Aunque el trastorno por juego de apuestas constituye la manifestación más grave del problema, la mayor parte de los daños asociados al juego no ocurre exclusivamente entre quienes cumplen criterios diagnósticos.

Muchas personas experimentan pérdidas económicas, conflictos familiares, afectaciones en la salud mental u otras consecuencias sin desarrollar un trastorno por juego de apuestas.

Por ello, las estrategias de salud pública buscan prevenir y reducir los daños a lo largo de todo el continuo de participación, riesgo y daño, mediante acciones que promuevan entornos más saludables, reduzcan la exposición a factores de riesgo y fortalezcan la protección de la población.

La prevención de los daños asociados al juego por apuestas requiere una respuesta integral de salud pública. Si bien las decisiones individuales desempeñan un papel importante, la evidencia muestra que las características de los productos, la disponibilidad del juego, la publicidad, el entorno digital y otros determinantes sociales y comerciales influyen significativamente en la exposición y el riesgo de experimentar daños.

Por ello, las políticas públicas buscan crear entornos que protejan la salud de la población, reduzcan la exposición a factores de riesgo y fortalezcan los factores protectores, especialmente para niños, adolescentes y otros grupos en situación de mayor vulnerabilidad.

Un enfoque de salud pública

Tradicionalmente, las respuestas al juego por apuestas se han centrado en las personas que desarrollan un trastorno y en estrategias de "juego responsable" orientadas a promover decisiones individuales más seguras.

Estas intervenciones por sí solas son insuficientes para reducir el impacto poblacional del juego por apuestas.

Un enfoque de salud pública reconoce que los daños también están influenciados por factores sociales, comerciales y ambientales, por lo que combina intervenciones dirigidas a las personas con políticas que reduzcan la exposición al riesgo y promuevan entornos más saludables.

La evidencia indica que las respuestas más eficaces combinan múltiples intervenciones implementadas de manera coordinada.

1. Fortalecer la regulación

Los marcos regulatorios pueden contribuir a reducir los daños asociados al juego por apuestas mediante medidas como:

  • Regular las modalidades de juego autorizadas.
  • Establecer mecanismos de supervisión y fiscalización.
  • Fortalecer la protección de consumidores.
  • Proteger especialmente a niños y adolescentes. 
  • Asegurar que las políticas prioricen la salud pública.

2. Reducir la exposición al riesgo

Disminuir la exposición al juego puede contribuir a reducir los daños. Entre las estrategias utilizadas por diferentes países se encuentran:

  • Regular la disponibilidad y accesibilidad del juego.
  • Establecer controles sobre horarios y modalidades de acceso. 
  • Implementar medidas de verificación de edad.
  • Fortalecer mecanismos de protección para personas en situación de riesgo.

3. Regular la publicidad, promoción y patrocinio

La publicidad y otras estrategias de mercadeo pueden contribuir a normalizar el juego por apuestas y aumentar la participación, particularmente entre niños, adolescentes y jóvenes. Las políticas públicas pueden incluir medidas para:

  • Limitar la exposición de menores. 
  • Regular el patrocinio deportivo. 
  • Controlar la publicidad digital. 
  • Supervisar las promociones y bonificaciones. 
  • Reducir prácticas comerciales que puedan inducir a comportamientos de mayor riesgo.

4. Promover la prevención desde la comunidad

La prevención también incluye acciones que fortalecen los factores protectores, reduzcan factores de riesgo y promueven decisiones saludables.

Estas intervenciones pueden desarrollarse en:

  • Escuelas. 
  • Universidades. 
  • Comunidades.
  • Lugares de trabajo. 
  • Servicios de salud.
  • Medios de comunicación. 

Su objetivo es fortalecer conocimientos, habilidades y capacidades para reconocer riesgos y buscar apoyo cuando sea necesario.

5. Fortalecer la vigilancia y la investigación

Las políticas públicas requieren información confiable para orientar la toma de decisiones. Los sistemas de vigilancia pueden contribuir a monitorear:

  • La participación en juegos por apuestas. 
  • Los daños asociados. 
  • La exposición a publicidad. 
  • Los grupos más afectados.
  • Las tendencias del mercado. 
  • El impacto de las intervenciones implementadas.

La prevención requiere la participación de múltiples sectores

La respuesta al juego por apuestas no depende exclusivamente del sector salud.

Su prevención requiere la participación coordinada de distintos sectores, incluidos los responsables de la regulación, la educación, hacienda, la protección de la niñez, el deporte, la justicia, la protección del consumidor, el ámbito digital y otros actores relevantes.

El sector salud desempeña un papel fundamental al generar evidencia, fortalecer la vigilancia, apoyar el desarrollo de políticas basadas en evidencia, promover intervenciones preventivas y garantizar el acceso a servicios de atención para las personas afectadas.


Prevención de los daños asociados al juego por apuestas: del paradigma de “juego responsable” al enfoque de salud pública

Paradigma de juego responsable

Enfoque de salud pública

Se concentra en las personas consideradas “jugadores problemáticos”.Se concentra en los daños asociados al juego en toda la población.
Busca modificar principalmente la conducta individual.Busca reducir la exposición al riesgo mediante políticas públicas, regulación y prevención.
Prioriza acciones como educación, límites voluntarios, autoexclusión y tratamiento.Integra regulación, prevención, vigilancia, protección de grupos vulnerables y servicios de salud.
La responsabilidad recae principalmente en quien juega.La protección de la salud es una responsabilidad compartida entre gobiernos, sistemas de salud, otros sectores y la sociedad.
La unidad principal de análisis es la persona considerada en riesgoEl análisis principal recae en la población, las comunidades, y en el entorno. 

Videojuegos (gaming)

El gaming se refiere a la práctica de jugar videojuegos en diferentes plataformas, como consolas, computadores, teléfonos móviles o dispositivos portátiles. Los videojuegos forman parte del entretenimiento y de la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo y pueden ofrecer experiencias recreativas, sociales, educativas y competitivas.

Para la mayoría de las personas, jugar videojuegos constituye una actividad de ocio que no produce consecuencias negativas para la salud ni requiere intervención.

El trastorno por gaming (gaming disorder) es un trastorno reconocido en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11). Se caracteriza por un patrón persistente o recurrente de comportamiento relacionado con los videojuegos que incluye:

  • Deterioro del control sobre el juego.
  • Aumento de la prioridad otorgada al gaming frente a otras actividades. 
  • Continuación o incremento del juego a pesar de sus consecuencias negativas. 

Para establecer el diagnóstico, este patrón debe producir un deterioro significativo en el funcionamiento personal, familiar, social, educativo u ocupacional y mantenerse generalmente durante al menos 12 meses, aunque este período puede ser menor cuando los síntomas son especialmente graves.

Es importante destacar que el trastorno por gaming representa una condición poco frecuente y no debe confundirse con el uso frecuente o intenso de videojuegos.

En los entornos digitales, las fronteras entre gaming y juego por apuestas se han vuelto menos claras. Algunos videojuegos incorporan mecanismos como las cajas de recompensa, las microtransacciones, las apuestas con objetos virtuales y otras prácticas que comparten características con los juegos por apuestas. Estos mecanismos pueden aumentar la exposición a dinámicas de azar y gasto, especialmente entre niños, adolescentes y jóvenes. 

No existe un número específico de horas que permita determinar si una persona presenta un problema relacionado con el gaming.

Lo más importante es observar cómo esta actividad afecta su vida cotidiana.

Algunas señales que pueden indicar la necesidad de buscar orientación profesional incluyen:

  • Dificultad persistente para controlar el tiempo dedicado a los videojuegos.
  • Abandono de actividades importantes, como el estudio, el trabajo, el deporte o las relaciones sociales.
  • Conflictos frecuentes relacionados con el tiempo de juego.
  • Continuar jugando a pesar de consecuencias negativas evidentes.
  • Deterioro significativo del bienestar o del funcionamiento diario. 

Estas señales deben interpretarse en el contexto de cada persona y ser evaluadas por profesionales capacitados.

Gaming y juego de apuestas: ¿son lo mismo?

No. Aunque ambos pueden desarrollarse en entornos digitales, el gaming y el juego por apuestas son fenómenos diferentes.

El juego por apuestas implica arriesgar dinero u otros bienes de valor con la expectativa de obtener una ganancia basada en un resultado incierto.

Los videojuegos constituyen una actividad recreativa que, en la mayoría de las personas, no produce consecuencias negativas y no implica necesariamente la realización de apuestas.

Sin embargo, el desarrollo de los entornos digitales ha favorecido la aparición de mecanismos que acercan ambos fenómenos. Algunos videojuegos incorporan cajas de recompensa (loot boxes), microtransacciones, apuestas con objetos virtuales u otras características que comparten elementos con los juegos por apuestas. Estas formas de convergencia representan un área de creciente interés para la salud pública, especialmente por su posible impacto en niños, adolescentes y jóvenes.

Gaming

Juego de apuestas

Actividad recreativa basada en videojuegos.Actividad que implica arriesgar dinero u otros bienes de valor para obtener una ganancia incierta.
El objetivo principal suele ser el entretenimiento, la competencia o la interacción social.El objetivo principal es obtener una ganancia económica o material.
La mayoría de las personas juega sin experimentar consecuencias negativas.Puede generar daños económicos, familiares, sociales y para la salud mental incluso antes del desarrollo de un trastorno.
Solo una pequeña proporción desarrolla un trastorno por gaming.Algunas personas desarrollan un trastorno por juego de apuestas, pero los daños también afectan a quienes no cumplen criterios diagnósticos.

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