Managua, 20 de mayo del 2026 (OPS/OMS).- Con el objetivo de fortalecer las capacidades técnicas del personal de salud para la atención oportuna y especializada de las arbovirosis, el Ministerio de Salud de Nicaragua (MINSA) y la OPS/OMS, realizaron una capacitación conjunta enfocada en el diagnóstico clínico y el tratamiento del Chikunguya, así como una actualización del manejo del dengue grave en unidades de cuidados intensivos (UCI).
Esta formación se enmarca en la Estrategia de Gestión Integrada para la Prevención y el Control de las Enfermedades Arbovirales, que tiene como propósito asegurar que los equipos clínicos cuenten con herramientas actualizadas para identificar, clasificar y manejar casos con riesgo de complicación, priorizando la atención basada en evidencia y la mejora continua de la calidad asistencial.
Durante la apertura del taller, el MINSA destacó que el personal asistencial cuenta con una amplia experiencia en el manejo de paciente en condición grave. Asimismo, la importancia de compartir y actualizar las formas de abordaje de estos problemas de salud.
El asesor de la OPS/OMS en prevención, control y eliminación de enfermedades – Dr. Oscar Mesones – agradeció al Gobierno de Nicaragua por la alta disposición y compromiso para el fortalecimiento continuo de las capacidades del personal de salud, promoviendo procesos de formación permanente que permiten estar actualizados y mejor preparados ante posibles brotes de arbovirosis, así como el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, la prevención y control de las enfermedades en beneficio de la población nicaragüense.
En el transcurso de la capacitación se dieron a conocer a los participantes la actualización de directrices para el manejo del dengue grave en unidades de cuidados intensivos, más allá de las normas ya establecidas en estos servicios. Así como para el diagnóstico clínico y tratamiento del dengue, Chikunguya y zika, que tiene como finalidad formular intervenciones sólidas con pruebas de eficacia para evitar riesgos innecesarios.
También los participantes realizaron aportes para el enriquecimiento de las directrices, de acuerdo con los casos diagnosticados en pacientes jóvenes, adultos mayores, embarazadas y en infantes.
Por su parte, los facilitadores resaltaron la importancia de realizar un diagnóstico clínico, hemodinámico y sindrómico a todo paciente que ingresa a una unidad hospitalaria, debido a que síntomas como diarrea, cefalea o cuadros febriles pueden corresponder a diferentes causas, incluida las arbovirosis.
Tras el diagnóstico inicial, se subrayó la necesidad de identificar la fase clínica en que se encuentra el paciente, en vista de que las arbovirosis presentan fases y características propias, con posibilidad de complicaciones. Por ello, es necesario que el personal clasifique adecuadamente el caso, para definir el manejo clínico, criterios de referencia y vigilancia. Además de promover el análisis en equipo y el intercambio de experiencias entre unidades de salud.
En el cierre del evento, se destacó que estas actualizaciones responden al comportamiento epidemiológico de la región. Además, se resaltó la fortaleza institucional del MINSA, evidenciada en la mística del personal de salud que atiende enfermedades transmitidas por vectores. Se subrayó que esta actualización de conocimientos fortalecerá el abordaje integral desde el diagnóstico, la captación y el manejo a nivel del territorio y comunidades, en el marco del Modelo de Salud Familiar y Comunitario.
Además, indicó que los Equipos de Salud Familiar y Comunitario (ESAFC) aportan información en tiempo real, lo que facilita la activación de mecanismos de atención y referencia, evidenciando un sistema con alta percepción de riesgo.
Asimismo, se informó que se continuará revisando el manejo normativo conforme a las directrices de la OPS, con el fin de fortalecer las guías clínicas y consolidar un abordaje integral del dengue grave y del Chikunguya.
El Chikungunya es una enfermedad infecciosa transmitida a los seres humanos por mosquitos infectados con el virus Chikungunya. Los mosquitos implicados en la transmisión son el Aedes aegypti y el Aedes albopictus.
Los síntomas comienzan generalmente de 4 a 8 días después de la picadura de mosquitos, pero pueden aparecer en cualquier momento entre el día 2 y el día 12. El síntoma más común es una aparición repentina de fiebre, a menudo acompañada de dolor en las articulaciones.
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