En municipios vulnerables de Francisco Morazán, líderes comunitarios se preparan para identificar riesgos y proteger a sus comunidades antes de que una emergencia se convierta en una crisis.
Alubarén, Francisco Morazán 11 de julio de 2026 (OPS/OMS)— En el Corredor Seco de Francisco Morazán, donde la falta de lluvias puede comprometer el acceso al agua, la producción de alimentos y la salud de las familias, la preparación puede marcar la diferencia entre enfrentar una dificultad o vivir una crisis.
Con ese objetivo, líderes y lideresas comunitarias de tres municipios priorizados participaron en procesos de fortalecimiento de capacidades impulsados por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), la Secretaría de Salud y el proyecto de Acciones Anticipatorias financiado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
Las actividades se desarrollan en la región sanitaria de Francisco Morazán y buscan que las comunidades estén mejor preparadas para responder a los impactos de la sequía y otras amenazas que afectan de manera recurrente a la población más vulnerable.
En los municipios de Alubarén, Curarén y Reitoca, las personas capacitadas aprendieron a identificar señales de alerta, promover medidas de prevención, orientar a las familias y apoyar la organización comunitaria ante situaciones de emergencia. Su papel es clave porque son quienes conocen de cerca la realidad de sus comunidades y pueden actuar rápidamente cuando surgen riesgos.
Cada líder comunitario fortalecido representa una red de apoyo para decenas de familias. Son personas capaces de reconocer situaciones que podrían afectar la salud de la población, facilitar el acceso a información confiable y coordinar acciones con los servicios de salud locales cuando más se necesita.
A diferencia de los enfoques tradicionales, que suelen activarse una vez que la emergencia ya ha causado daños, las acciones anticipatorias buscan actuar antes. Basadas en la identificación temprana de riesgos, estas intervenciones permiten poner en marcha medidas preventivas que ayudan a proteger la salud, reducir el impacto humanitario y fortalecer la resiliencia de las comunidades.
“Las acciones anticipatorias comienzan mucho antes de que ocurra una emergencia. Empiezan con comunidades informadas, organizadas y capaces de actuar”, destacó el equipo técnico que acompaña la implementación de la iniciativa.
El proyecto forma parte de los esfuerzos para fortalecer la resiliencia de las poblaciones del Corredor Seco hondureño frente a los efectos cada vez más frecuentes de la variabilidad climática. A través de la capacitación comunitaria, la coordinación interinstitucional y el fortalecimiento de las capacidades locales, se busca que las comunidades cuenten con herramientas para proteger su bienestar antes de que los riesgos se conviertan en emergencias de mayor magnitud.
La OPS/OMS, en coordinación con la Secretaría de Salud y con el apoyo financiero de OCHA, continúa promoviendo acciones que colocan a las personas y a las comunidades en el centro de la preparación y la respuesta. Porque, cuando una comunidad sabe qué hacer, está organizada y cuenta con las capacidades necesarias para actuar, una emergencia deja de ser inevitablemente una crisis.
Y en territorios donde la sequía amenaza la salud y los medios de vida de las familias, esa preparación puede significar la diferencia entre la vulnerabilidad y la resiliencia.
El proyecto de Acciones Anticipatorias ante Sequías, se implementa en tres municipios de Francisco Morazán y dos municipios de El Paraíso.
