Salud de los Pueblos Indígenas: la OPS llama a garantizar el acceso sin discriminación a los servicios de salud, incluyendo el respeto a la medicina tradicional y los saberes ancestrales

Biohuerto de medicina tradicional en un hospital intercultural en Perú

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) participó en la 25º sesión del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas.

Washington, D.C., 21 de abril de 2026 ― La Organización Panamericana de la Salud (OPS) presentará este año un informe que visibilizará los avances de la región en la salud de los Pueblos Indígenas en el período 2019-2025, el marco temporal de la implementación de la Estrategia y Plan de Acción sobre Etnicidad y Salud de la OPS, según con los compromisos adoptados por sus Estados miembros. El informe incluirá información sobre el alcance de los objetivos de impacto (reducir las brechas en mortalidad materna, mortalidad en niños menores de cinco años y en la incidencia de tuberculosis) y los 19 indicadores relacionados con las cinco líneas estratégicas de la Política sobre Etnicidad y salud de la OPS (aprobada en 2017): generación de evidencia, impulso de acción en materia de políticas, promoción de la participación social y las alianzas estratégicas, reconocimiento de los saberes ancestrales y la medicina tradicional, y desarrollo de capacidades a todos los niveles. Así lo señaló la asesora regional de diversidad cultural de la OPS, Sandra del Pino, que representó a la organización en el 25º Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas (UNPFII por sus siglas en inglés), celebrado en Nueva York.

Durante su intervención, Del Pino reiteró el compromiso de la OPS con la salud y el bienestar de los Pueblos Indígenas recordando que los mandatos de la organización sobre etnicidad y salud están alineados con la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP, por sus siglas en inglés), que reconoce, entre otros, “el derecho a disfrutar del nivel más alto posible de salud física y mental, así como el uso de sus propias medicinas tradicionales, sus prácticas de salud y el acceso sin discriminación a todos los servicios de salud”.

En este contexto, la asesora regional de la OPS destacó la importancia de adoptar enfoques interculturales en las políticas, planes y programas que respeten las necesidades diferenciadas de los Pueblos Indígenas a lo largo del curso de vida y garanticen el derecho a la salud sin discriminación. “La OPS promueve metodologías participativas, como los diálogos de saberes, cada vez más reconocidos para responder a las prioridades definidas por las propias comunidades”, dijo. La OPS ha utilizado esta herramienta en diferentes escenarios y contextos, como actuaciones en tracoma, tuberculosis, salud mental, salud de adolescentes, materno-infantil, inmunizaciones, entre otros temas.

Del Pino puso también como ejemplo el ámbito de la salud materno neonatal, donde la OPS promueve el parto culturalmente seguro, a través de una estrategia co-diseñada con parteras tradicionales, lideresas Indígenas y personal de salud, incorporando un enfoque intercultural que respeta cosmovisiones, tradiciones y la autonomía de las mujeres y busca y garantizar una atención digna que proteja tanto la integridad física como la identidad cultural de la madre y su recién nacido.

La asesora de diversidad cultural concluyó reafirmando el compromiso de la OPS en continuar trabajando con los Pueblos Indígenas y avanzar hacia la salud universal en el marco del próximo aniversario de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Importantes desigualdades en salud

A pesar de las limitaciones de datos sobre salud en Pueblos Indígenas, la evidencia disponible muestra importantes desigualdades, reflejadas en tasas elevadas de enfermedades transmisibles y no transmisibles, así como en mortalidad materna y en mortalidad en menores de cinco años. “En algunos territorios, esos indicadores suelen ser hasta tres veces superiores en comparación con la población no indígena”, manifestó Del Pino. Estas inequidades están relacionadas, entre otras, con barreras geográficas, lingüísticas, económicas, así como con la discriminación y la limitada acción intersectorial para abordar los determinantes sociales de la salud.

 

“Un ejemplo es el tracoma, principal causa de ceguera infecciosa a nivel mundial, y que persiste como un problema de salud pública en zonas rurales, pobres y remota de algunos países de América Latina, especialmente en la cuenca amazónica. Los Pueblos Indígenas son los más afectados, con una carga desproporcionada en mujeres y niños”, explicó la asesora de la OPS. Y recordó que la OPS, junto líderesas Indígenas y guardianas de saberes tradicionales, elaboró una Guía para la integración del enfoque de género en la eliminación del tracoma y otras enfermedades. Asimismo, a través de la Iniciativa para la Eliminación de Enfermedades de la OPS los países están impulsando enfoques integrados para eliminar más de 30 enfermedades para el año 2030, priorizando a las comunidades Indígenas mediante el fortalecimiento de la atención primaria de salud, la mejora del acceso a los servicios y el abordaje de los determinantes sociales y ambientales que generan desigualdades en salud.

El trabajo de la OPS sobre salud de los Pueblos Indígenas se remonta a los años 90. Desde entonces, la organización promueve políticas de salud que reconozcan y respetan los saberes ancestrales y la medicina tradicional, fomentando la articulación entre los sistemas de la medicina indígena y la occidental y la participación efectiva de los Pueblos Indígenas en el diseño, la implementación y la evaluación de las políticas públicas que garanticen el respeto de los derechos individúales y colectivos. “También-destacó del Pino- impulsa el fortalecimiento de competencias interculturales a todos los niveles, y la expansión de servicios de telesalud para reducir barreras de acceso”.

La 25º sesión del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas centró la discusión en la salud integral, incluyendo los contextos de conflicto y la crisis climática. Con más de mil asistentes y una destacada representatividad femenina entre sus miembros expertos, la sesión donde intervino Del Pino comenzó con una ceremonia de bienvenida a cargo del Jefe tradicional de la Nación Onondaga, Tadodaho Sid Hil, que recordó que la humanidad al completo es una unidad y llamó, por lo tanto, a todas las personas a trabajar juntas “para que podamos transitar por esta vida en paz”.

Al respecto, el secretario general de la ONU, António Guterres, defendió que “para los Pueblos Indígenas, la salud es inseparable de sus tierras, aguas, lenguas, culturas y ecosistemas. Cuando uno sufre un daño, todos se ven afectados. Esto es especialmente cierto en contextos de conflicto, donde el desplazamiento de las tierras ancestrales, la pérdida de los medios de subsistencia, la inseguridad alimentaria, la destrucción de sitios sagrados y la interrupción de las tradiciones culturales pueden poner en riesgo la salud”.