El documento, para el período 2026-2030, establece medidas para mejorar la resiliencia de los sistemas de salud, con un enfoque en los grupos en situación de vulnerabilidad y acción intersectorial.
Santo Domingo, 24 de marzo de 2026 – La República Dominicana lanzó su Plan Nacional de Adaptación de Salud y Cambio Climático 2025-2030 (PNASCC), un documento que ha sido elaborado con la asistencia técnica de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y financiado a través del Proyecto de la UE sobre Salud y Cambio Climático CARIFORUM. Bajo el liderazgo del Ministerio de Salud Pública, en el proceso han estado involucrados también diversos ministerios y entidades nacionales del país y organismos internacionales, con lo que el plan tiene un carácter integral y transversal.
El PNASCC busca promover la construcción de un sistema de salud resiliente al clima, mejorando así su capacidad para proteger la salud y el bienestar de las personas de los impactos del cambio climático, y desarrollar acciones de adaptación tanto de los sistemas de salud como del resto de los sectores, promoviendo los cobeneficios en salud derivados de la reducción de emisiones.
“El cambio climático no es una amenaza lejana, sino una realidad que impacta directamente la salud, evidenciada en el aumento de las temperaturas, la mayor frecuencia de fenómenos extremos y la expansión de enfermedades transmitidas por vectores”, indicó el ministro de Salud Pública de República Dominicana, Víctor Atallah, quien añadió que “no estamos sólo ante un tema de salud, sino también de infraestructuras, de agua, de alimentación, de seguridad nacional”. Con el cambio climático, añadió el ministro, “las inequidades salen a flote porque los grupos en situación de vulnerabilidad son los más afectados. Tenemos que trabajar para que nadie quede atrás. Este plan servirá para preparar al país desde todos los sectores, con la salud en el centro”, concluyó.
Entre las medidas concretas que contempla el plan se encuentran:
- el desarrollo de infraestructura de salud sostenible con bajas emisiones de carbono fortaleciendo la resiliencia de los establecimientos de salud;
- el fortalecimiento de las competencias del personal sanitario en materia de cambio climático y sus efectos en la salud;
- la generación de evidencias de salud y clima para la toma de decisiones informadas;
- la evaluación de vulnerabilidad y adaptación del sistema de salud ante el cambio climático;
- establecer un sistema integrado de información sobre clima y salud en cooperación con las instituciones clave de República Dominicana y con una perspectiva de Una Salud;
- implementar un sistema de vigilancia integrada y de alerta temprana para las enfermedades y condiciones de salud sensibles a fenómenos climáticos y meteorológicos;
- fortalecer los sistemas de monitoreo de variables climáticas y determinantes ambientales clave;
- el abordaje de los determinantes ambientales y sociales de la salud con el foco en los grupos en situación de vulnerabilidad y mediante un enfoque integral que considere la salud en todas las políticas.
Enfoque intersectorial y de equidad en salud
La representante de la OPS en República Dominicana, Alba María Ropero Álvarez, recordó que la República Dominicana “enfrenta una vulnerabilidad particular frente a los efectos del cambio climático, una realidad exige respuestas anticipadas, integrales y sostenidas que fortalezcan la resiliencia del sistema de salud y protejan, de manera prioritaria, a las comunidades más expuestas y vulnerables”.
Ropero Álvarez valoró especialmente que este plan de cambio climático y salud “promueva un enfoque intersectorial, reconociendo que la salud y el clima están estrechamente vinculados con el ambiente, el agua, la energía, la gestión del riesgo y el desarrollo sostenible; incorpore la gestión del riesgo y la vigilancia climática y epidemiológica, fortaleciendo la toma de decisiones informada y oportuna; y priorice la protección de poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad, bajo el principio de equidad que guía la salud pública”.
La representante de la OPS resaltó que este plan está alineado la Política de cambio climático y salud orientada por la equidad que los Estados miembros de la OPS aprobaron en 2024, “una política que busca fortalecer el sector salud, mejorar la adaptación y mitigación ante el cambio climático, asegurar la participación de las comunidades vulnerables y optimizar los sistemas de vigilancia, así como aumentar el financiamiento en clima y salud”, dijo.
De hecho, dos de los principios vertebradores explícitos del PNASCC son la equidad en salud y la intersectorialidad. Según recoge el documento, “muchas poblaciones se afectan de manera desproporcionada ante los impactos del cambio climático, lo que empeora las desigualdades sanitarias existentes por lo cual el PNASCC y el análisis de vulnerabilidad deben incorporar la equidad y el género en los esfuerzos de adaptación frente al cambio climático”. Ante esta situación, añade el Plan, “aplicar el enfoque de Salud en todas las Políticas busca mejorar salud mediante la incorporación de un lente de salud en la toma de decisiones en todos los sectores”. Por este motivo, una de las líneas de acción clave es “establecer mecanismos de la gobernanza multidisciplinarios, multisectoriales e impulsados por el consenso”.
Eventos climáticos más extremos
República Dominicana está expuesta a escenarios climáticos futuros de aumentos de temperaturas, disminución de las precipitaciones y donde los eventos climáticos serán cada vez más extremos. Esto implicará mayor variabilidad en las precipitaciones y huracanes, la llegada del polvo del Sáhara, la calidad del aire y la elevación del nivel del mar, fenómenos que exacerban riesgos críticos como la inseguridad alimentaria y la escasez de agua potable, la proliferación de enfermedades transmitidas por vectores (dengue, Malaria, entre otras), afectaciones a la salud mental y desplazamientos de poblaciones, y aumento de la mortalidad y lesiones por eventos extremos.
Además, de acuerdo con los escenarios futuros recogidos en el plan, para 2050 los efectos del cambio climático amenazan con disminuir la productividad laboral (entre un 3,5% y un 9%), el rendimiento de los cultivos, el turismo, la infraestructura (con una estimación de hasta el triple de los daños históricos según el escenario climático) y los ecosistemas naturales, como los bosques y las zonas costeras. Estos efectos tendrán un impacto mayor en los grupos en situación de vulnerabilidad.
