Las sustancias psicoactivas son compuestos naturales o sintéticos, que actúan sobre el sistema nervioso central y producen alteraciones en los procesos que regulan pensamientos, las emociones, la percepción y el comportamiento.
Estas sustancias incluyen drogas ilícitas, como la cocaína, la heroína o las anfetaminas; medicamentos con potencial de uso indebido, como los opioides o sedantes prescritos; y otras sustancias de uso legal, como el alcohol, el tabaco o algunos solventes industriales. El consumo de sustancias psicoactivas puede producir efectos inmediatos como intoxicación, deterioro de la coordinación o alteraciones cognitivas, lo que incrementa el riesgo de lesiones, violencia y conductas sexuales de riesgo. Además, su uso puede aumentar los riesgos para la salud física y mental, especialmente cuando ocurre con frecuencia o en contextos de vulnerabilidad.
El uso repetido o prolongado puede conducir al desarrollo de trastornos por consumo de sustancias, que son trastornos crónicos caracterizados por la pérdida de control sobre el consumo, la necesidad intensa de la sustancia y la persistencia del uso a pesar de sus consecuencias negativas para la salud, las relaciones sociales, el desempeño académico o laboral y el bienestar general.
- Se estima que más de 316 millones de personas en el mundo usaron drogas en el último año, lo que equivale aproximadamente al 6% de la población de 15 a 64 años.
- El cannabis es la droga ilícita más consumida en el mundo, con alrededor de 228 millones de usuarios, seguido por los opioides, las anfetaminas, la cocaína y el MDMA.
- Aproximadamente 61 millones de personas presentan trastornos por consumo de drogas, lo que significa que cerca de 1 de cada 5 personas que usan drogas desarrolla problemas significativos de salud o dependencia.
- Solo una de cada 11 personas con trastornos por consumo de drogas recibe tratamiento, lo que refleja una importante brecha de acceso a servicios de salud.
- En la Región de las Américas, los trastornos por uso de drogas representan una carga creciente de enfermedad y mortalidad, con más de 145 000 muertes atribuibles al consumo de drogas en 2021.
- Los trastornos causados por el uso de drogas son una pesada carga para los individuos y las comunidades. Las consecuencias sociales de los trastornos por uso de sustancias llegan mucho más allá del usuario y afectan a sus familias y a otras relaciones personales.
- Los problemas causados por las drogas y los trastornos por uso de sustancias son prevenibles y tratables. Cuando se lo identifica tempranamente, los riesgos del uso riesgoso de drogas pueden ser reducidos o restringidos mediante evaluaciones de la salud e intervenciones breves.
- Las drogas ilegales son usadas con más frecuencia en los países de ingresos altos de las Américas, pero las consecuencias de la dependencia de drogas para la salud —enfermedades, discapacidades y defunciones— ocurren de manera desproporcionada en los países de ingresos bajos y medios, donde las personas tienen menos acceso a la atención de salud.
- El consumo de drogas continúa representando una importante carga para la salud pública a nivel mundial y regional. Se estima que más de 316 millones de personas en el mundo usaron drogas en el último año, lo que equivale aproximadamente al 6% de la población de 15 a 64 años.
- A nivel mundial, el consumo de drogas se asocia con una carga significativa de enfermedad, con casi medio millón de muertes y cerca de 28 millones de años de vida ajustados por discapacidad (DALYs) atribuibles al consumo de drogas en 2021.
- En la Región de las Américas, los trastornos por uso de drogas representan una carga creciente de mortalidad y discapacidad. Se estima que más de 145 000 muertes fueron atribuibles al consumo de drogas en 2021, reflejando el impacto del aumento del consumo de opioides, estimulantes y otras sustancias en varios países de la Región.
- Los trastornos por consumo de drogas afectan de manera desproporcionada a poblaciones vulnerables y están estrechamente relacionados con otros problemas de salud, incluidos los trastornos mentales, las enfermedades infecciosas y las lesiones.
- En la Región de las Américas, se estima que 17,7 millones de personas vivían con trastornos por consumo de drogas en 2021, principalmente relacionados con opioides y cannabis. Estos trastornos representan una carga importante de enfermedad, con 77 717 muertes directamente atribuibles a trastornos por consumo de drogas en ese año.
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El daño asociado al uso de sustancias psicoactivas depende de la interacción de múltiples factores, tales como:
- El tipo de sustancia utilizada
- La forma y frecuencia de consumo
- Las características biológicas y psicológicas de la persona
- El contexto social, económico y cultural en el que ocurre el consumo.
Las consecuencias pueden incluir problemas de salud física y mental, sobredosis, lesiones, enfermedades infecciosas, discapacidad y muerte prematura.
Existen numerosas intervenciones basadas en evidencia científica que pueden reducir el uso de sustancias psicoactivas y sus consecuencias para la salud. Estas incluyen estrategias de prevención, detección temprana, tratamiento de los trastornos por uso de sustancias, servicios de reducción de riesgos y daños y programas de recuperación y rehabilitación.
Para aumentar la efectividad de estos abordajes, las intervenciones deben ser:
- Los servicios deben ser accesibles y asequibles, garantizando que todas las personas con trastornos por uso de sustancias puedan recibir el tratamiento adecuado. Deben estar basados en evidencia, ser diversos y centrarse en mejorar el bienestar.
- Culturalmente pertinentes.
- Responder a las necesidades específicas de las poblaciones afectadas.
- Mantenido a lo largo del tiempo.
- Enmarcadas en los derechos humanos y reducir el estigma asociado al consumo de drogas.
- Con pocos requisitos para llegar a quienes más lo necesitan, especialmente en las etapas iniciales del trastorno.
- Basados en una “pirámide de tratamiento”, en la que las intervenciones más intensivas se reserven para los casos más graves o complejos, maximizando la eficiencia y minimizando los costos.
- Basarse en datos sobre la prevalencia del consumo de drogas y las necesidades de tratamiento, respaldados por sistemas de información que permitan la evaluación continua del sistema.
- Coordinados entre los sectores de salud, asistencia social, justicia, y otros, para garantizar un ciclo de atención continuo y diversificado.
Más información: The rising burden of drug use disorders in the Americas, 2000–2021
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) trabaja con los países de la Región para fortalecer el enfoque de salud pública en la prevención, el tratamiento y la reducción de las consecuencias del uso de sustancias.
Entre las áreas prioritarias de cooperación técnica se incluyen:
- Fortalecimiento de los sistemas de salud para el tratamiento de los trastornos por uso de sustancias
- Integración de los servicios de salud mental y consumo de sustancias en la atención primaria
- Desarrollo de políticas basadas en evidencia
- Prevención del consumo de drogas en poblaciones vulnerables
- Fortalecimiento de los sistemas de información y vigilancia epidemiológica
La OPS también promueve la cooperación entre países, instituciones académicas y organismos internacionales para mejorar la respuesta regional a los problemas relacionados con el uso de sustancias.
