• Embarcaciones de madera atracadas en un canal de poca profundidad, con amplias áreas de suelo expuesto y vegetación en las orillas, durante un período de bajos niveles de agua en la Amazonía.

Fenómeno El Niño - El Niño-Oscilación del Sur (ENOS)

El Niño y La Niña son fenómenos climáticos que se originan en el océano Pacífico y afectan las condiciones meteorológicas en distintas regiones del mundo. En condiciones normales, los vientos alisios en el océano Pacífico soplan hacia el oeste a lo largo del ecuador, llevando las aguas cálidas desde Sudamérica hacia Asia. Para reemplazarlas, aguas más frías ascienden desde las profundidades en un proceso conocido como afloramiento. El Niño y La Niña son dos patrones climáticos opuestos que rompen estas condiciones normales. Los científicos llaman a estos fenómenos el ciclo El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

En general, El Niño es más frecuente que La Niña y se produce cuando los vientos alisios se debilitan, permitiendo que las aguas superficiales del Pacífico central y oriental se calienten por encima de lo normal.

El Niño puede incrementar la frecuencia e intensidad de eventos meteorológicos extremos como sequías, inundaciones, olas de calor, incendios forestales y tormentas. Estos cambios pueden afectar la disponibilidad de agua, la producción agrícola, la seguridad alimentaria y la infraestructura crítica, además de tener repercusiones en la salud pública, especialmente entre las comunidades más vulnerables.

El Niño y La Niña ocurren de forma irregular cada 2 a 7 años y varían considerablemente en intensidad y alcance geográfico.

Los episodios suelen desarrollarse entre abril y junio, alcanzar su máxima intensidad entre noviembre y febrero y durar, en promedio, entre 9 y 12 meses, aunque algunos pueden prolongarse más.

Históricamente, las condiciones de El Niño se han asociado a condiciones más secas en partes de América Central, el Caribe, el norte de Sudamérica, el norte de Brasil y zonas de Colombia y Perú.

En contraste, El Niño suele asociarse a condiciones más húmedas en áreas de la costa pacífica de Sudamérica, el sur de Brasil, Paraguay, Argentina, las Bahamas y el sur de Estados Unidos.

La experiencia de episodios anteriores de El Niño demuestra que puede tener repercusiones significativas en la disponibilidad de agua, la seguridad alimentaria, los medios de vida, la continuidad de los servicios esenciales y la salud pública.

Los fenómenos de El Niño y La Niña pueden tener importantes repercusiones para la salud pública. Las variaciones en la temperatura, las precipitaciones y la disponibilidad de agua pueden favorecer la propagación de enfermedades transmitidas por vectores, el agua y los alimentos, así como aumentar el riesgo de brotes. La experiencia en las Américas muestra que estos fenómenos también pueden afectar la seguridad alimentaria, la nutrición y el acceso a servicios básicos, especialmente en comunidades vulnerables. 

Además, fenómenos extremos como sequías, inundaciones, olas de calor e incendios forestales pueden provocar enfermedades relacionadas con el calor, afecciones respiratorias asociadas al humo y desplazamientos de población. Estos eventos también pueden interrumpir los servicios de salud e incrementar la presión sobre los sistemas sanitarios. Históricamente, los fenómenos de El Niño y La Niña han estado asociados con brotes de cólera, dengue, Zika y otras enfermedades, así como con afectaciones a establecimientos y servicios de salud en distintos países de la Región. 

Más de 5,2 millones de personas en las Américas están afectadas, expuestas a riesgos o experimentan inseguridad alimentaria aguda asociada a los impactos de El Niño. 

Durante un episodio reciente de El Niño costero en Perú, entre diciembre de 2025 y agosto de 2026, se registraron 70 muertes y 633 establecimientos de salud afectados. 

Para más información sobre el impacto de El Niño en la salud pública y la situación en las Américas, consulte los Informes de Situación y los Análisis de Situación de Salud Pública de la OPS/OMS.

Ver Análisis de situación de salud

El Niño es un fenómeno climático natural que comienza en el océano Pacífico y puede cambiar los patrones de lluvia y temperatura en distintas partes del mundo. Se produce cuando los vientos que normalmente soplan de este a oeste sobre el Pacífico ecuatorial se debilitan y las aguas superficiales del Pacífico central y oriental se vuelven más cálidas de lo normal. Estos cambios pueden favorecer sequías en algunas zonas y lluvias más intensas en otras.

El Niño y La Niña son fases opuestas de un mismo ciclo climático natural que se origina en el océano Pacífico. Durante El Niño, las aguas superficiales del Pacífico central y oriental son más cálidas de lo normal; durante La Niña, son más frías de lo normal. Ambos fenómenos pueden modificar las lluvias, las temperaturas y otros patrones meteorológicos, pero sus efectos varían según la región y la época del año.

ENOS significa El Niño-Oscilación del Sur y es el nombre que utilizan los científicos para describir un ciclo natural de cambios en el océano Pacífico y la atmósfera. El Niño es su fase cálida, La Niña es su fase fría y también existen períodos en los que ninguna de las dos predomina, conocidos como condiciones neutrales.

No. El Niño y el cambio climático son fenómenos distintos, pero sus efectos pueden sumarse. El Niño puede exacerbar algunos de los efectos asociados al cambio climático, como las altas temperaturas. A su vez, el calentamiento a largo plazo puede amplificar algunos de los riesgos asociados a El Niño, como las olas de calor, las sequías y los incendios forestales, y sus efectos sobre la salud.

El Niño no sigue un calendario fijo. Los episodios de El Niño y La Niña ocurren de forma irregular, generalmente cada dos a siete años. Un episodio de El Niño suele desarrollarse entre abril y junio, alcanzar su mayor intensidad entre noviembre y febrero y durar entre 9 y 12 meses, aunque algunos eventos pueden prolongarse por más tiempo.

Puede provocar ambas, dependiendo del lugar. El Niño altera los patrones habituales de temperatura y lluvia, por lo que algunas zonas pueden experimentar condiciones más secas y sequías, mientras que otras pueden recibir lluvias superiores a lo normal y enfrentar inundaciones o deslizamientos de tierra. Los efectos no son iguales en todos los países ni en todos los episodios.

Históricamente, El Niño se ha asociado con condiciones más secas de lo habitual en partes de América Central, el Caribe, el norte de Sudamérica y el norte de Brasil, así como en algunas zonas de Colombia y Perú. En cambio, se han observado condiciones más húmedas con mayor frecuencia en zonas de la costa pacífica de Sudamérica, el sur de Brasil, Paraguay, Argentina, las Bahamas y el sur de Estados Unidos. Estos patrones pueden variar según la estación, la zona dentro de cada país y la intensidad del episodio.

Las condiciones asociadas a El Niño pueden favorecer distintos riesgos para la salud. Las lluvias intensas, las inundaciones pueden crear condiciones propicias para la proliferación de mosquitos y aumentar el riesgo de enfermedades como el dengue y la malaria.  Además, las inundaciones pueden provocar la contaminación de fuentes de agua y los alimentos, mientras que las sequías pueden reducir el acceso a agua segura y llevar a las familias a almacenarla, creando nuevos criaderos de mosquitos si no se hace de manera apropiada. El calor extremo puede provocar problemas de salud relacionados con las altas temperaturas, y los incendios forestales pueden deteriorar la calidad del aire y aumentar las afecciones respiratorias. Además, las pérdidas de cultivos y medios de vida pueden agravar la inseguridad alimentaria y la desnutrición, mientras que las emergencias como tormentas y otros tipos de desastres, pueden ocasionar daños a la infraestructura pueden afectar la salud mental y dificultar el acceso a los servicios de salud.

El riesgo depende del tipo de amenaza y de las condiciones de cada comunidad. Pueden verse especialmente afectadas las personas que viven en zonas expuestas a sequías, inundaciones, calor extremo o incendios, así como quienes tienen acceso limitado a agua segura, alimentos, saneamiento o servicios de salud. Entre los grupos que pueden enfrentar mayores riesgos se encuentran los niños, las personas mayores, las mujeres embarazadas, las personas con enfermedades crónicas, los trabajadores al aire libre y algunas comunidades con acceso limitado a los servicios de salud, como comunidades rurales, indígenas, migrantes o desplazadas.

Sí. Las inundaciones, las lluvias intensas, las sequías, los incendios forestales y otros eventos asociados a El Niño pueden dañar establecimientos de salud, interrumpir el suministro de agua o energía, dificultar el traslado de pacientes y limitar el acceso a la atención. Al mismo tiempo, un aumento de enfermedades o lesiones puede incrementar la demanda sobre los servicios de salud.

La preparación temprana puede reducir algunos de los riesgos para la salud asociados a El Niño. Es importante seguir la información y las alertas de las autoridades nacionales y locales, proteger las fuentes y reservas de agua, evitar criaderos de mosquitos, mantener prácticas seguras de higiene y manipulación de alimentos y seguir las recomendaciones de salud ante calor extremo, inundaciones, sequías o incendios forestales. Las medidas necesarias pueden variar según los riesgos presentes en cada localidad.

El Niño y sus efectos en la salud | Hablemos de Salud – Episodio 33

En este episodio de Hablemos de Salud, expertos de la OPS explican cómo El Niño puede afectar la salud. Conozca qué riesgos debemos anticipar, quiénes pueden verse más afectados y qué podemos hacer para prepararnos.

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