Conferencia de prensa del martes 5 de mayo
(Realizada por el Dr. Jon K. Andrus, Principal Asesor Técnico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) en materia de vacunación)

Buenas tardes. Ante todo, quisiera dar la bienvenida nuevamente a todos los representantes de los medios que estn en línea y darles las gracias por asistir a esta nueva sesión informativa de la Organización Panamericana de la Salud sobre la epidemia actual de la gripe A(H1N1).

Permítanme comenzar resumiendo el estado de la situación epidemiológica.
En todo el mundo, los datos más recientes muestran que se han notificado oficialmente más de 1300 casos confirmados por laboratorio de infección por gripe A(H1N1) en 21 países y 30 defunciones (29 en México y 1 en los Estados Unidos).

En la Región de las Américas, en estos momentos tenemos 1255 casos (140 en Canadá, 1 en Colombia, 4 en Costa Rica, 2 en El Salvador, 822 en México, y 286 casos en los Estados Unidos).

Nuevamente quisiera recordarles que las cifras fluctuarán. Sabemos que, al día de hoy, México registra más de 11.000 casos sospechosos que están siendo investigados. Debemos centrarnos en lo que tenemos que hacer para controlar este brote, es decir, en las medidas relativas a la preparación y el control.

Ayer subrayé que hay algunas medidas muy importantes que todas las personas pueden adoptar para protegerse y proteger a sus familias. Quisiera reiterarlas. Como profesor en la maestría en salud pública de la Universidad George Washington, he aprendido que es bueno repetir algunas cosas y que todos lo aprecian. Esos puntos son los siguientes:

Todos los brotes de gripe son serios. Este es especialmente serio porque se trata de un virus nuevo, lo que implica que las personas no han estado expuestas anteriormente a él y, en consecuencia, no tienen inmunidad alguna.

El período de incubación de esta enfermedad es probablemente de 2 a 5 días sobre la base de lo que sabemos de la gripe estacional y de los datos preliminares acerca de este brote.

El periodo de transmisión comprende desde un día antes de comenzar los primeros síntomas hasta 5 días después.

El método de contagio es por gotículas, por lo que es importante subrayar una y otra vez la importancia de las prácticas como el lavado de las manos, la higiene personal, cubrirse la boca al toser y el distanciamiento social.

Las características clínicas siguen sin cambios: las infecciones son de leves a moderadas.

El hemisferio sur está a punto de entrar en el invierno, la estación que ofrece las mejores condiciones para una propagación más rápida del virus de la gripe.

Analicemos algunos de los temas acuciantes. Primero, hemos recibido cientos de preguntas sobre las fases de esta pandemia y cómo se relacionan con la gravedad de la enfermedad. Déjenme decirles en primer lugar que no hay tal conexión. Las fases se refieren a la propagación geográfica de la enfermedad y no a su gravedad.

Repasemos brevemente la definición de las distintas fases. A los fines de esta charla voy a unir las fases 1 a 3 y solo les diré que en estas fases lo que se manifiesta es principalmente una infección en los animales y muy pocas infecciones en seres humanos. Pasar a la fase 4 requiere documentación sobre una transmisión sostenida de la enfermedad de persona a persona.

La fase 5 es la transmisión sostenida de persona a persona en la comunidad en uno o varios países de una región del mundo. En la fase 6 se cumplen los criterios de la fase cinco y, además, se debe comprobar que hay trasmisión sostenida de persona a persona en la comunidad en, por lo menos, otro país de otra región de la OMS. La OMS además utiliza otras dos definiciones: período posterior al de máxima actividad y período pospandémico. El período posterior al de máxima actividad es cuando la transmisión está claramente disminuyendo. Sin embargo, debo decir que siempre es posible que aparezca una nueva oleada. La fase pospandémica es cuando los niveles de actividad de la enfermedad han regresado a los niveles habituales de la temporada de gripe.

En la fase 6 se declara la pandemia mundial pero, nuevamente, esto no indica la gravedad de la enfermedad. En la fase 5 se solicita a los países que activen los planes de emergencia; la fase 6, que los ejecuten. En nuestra Región, la mayor parte de los países ya han puesto en marcha los planes de emergencia sin esperar que lleguemos a la fase 6. Y, de hecho, es bueno que lo hayan hecho puesto que estamos en el ojo de la tormenta. El término fase 6 es más relevante para el resto del mundo que para nosotros porque nosotros ya estamos ejecutando nuestros planes de emergencia.

Aquí en la Región de las Américas, no sabemos cómo evolucionará la evaluación del riesgo que presenta el virus A(H1N1), pero sí sabemos que combatirlo será probablemente un reto a largo plazo, ya sea que pasemos a la fase 6 o no.

Otro tema del que nos estamos ocupando es cómo interpretar y, en consecuencia, confirmar o disipar los informes que estamos recibiendo, para poder estar seguros de que les estamos brindando la información más precisa posible a ustedes, los miembros de la prensa, y al público en general. Desde que comenzó esta crisis, cada día hemos detectado decenas de informes provenientes de distintas fuentes, incluso la prensa. En muchos casos tuvimos que investigar y hacer un seguimiento de esos informes. Como podrán imaginarse, esto lleva mucho tiempo y esfuerzo, pero cuando es necesario, hay que hacerlo.

Como ya hemos dicho, no es necesario imponer restricciones a los viajes o cerrar las fronteras. Además, quisiramos también subrayar que todos los países del mundo deben ser justos con las personas. No ayuda en nada culpar o estigmatizar a las personas que son ciudadanas de los países afectados o que han sido víctimas de esta enfermedad.

La doctora Mirta Roses, Directora de la Organización Panamericana de la Salud, me pidió que les explique qué sucede cuando una persona enferma busca atención médica en los sistemas de atención primaria de salud de nuestros países.

Afortunadamente, contamos con la infraestructura sanitaria necesaria en la mayor parte de las comunidades para que las personas puedan buscar atención en el centro médico u hospital más cercano. Sabemos que en México, en las comunidades que tienen niveles menores de asistencia sanitaria, se han puesto en marcha puestos sanitarios móviles para buscar casos de esta enfermedad, obtener muestras de sangre cuando corresponde y tratar al paciente con antivíricos si ese es el tratamiento indicado. Estos equipos sanitarios móviles fueron organizados por la Secretaría de Salud de México para que se cubra una zona geográfica cada vez mayor cada día.

En las comunidades donde los centros sanitarios son de acceso más fácil, un miembro del personal sanitario examina al paciente y determina si los signos y síntomas que presenta ameritan que se le haga la prueba de sangre para detectar la infección por el virus de la gripe A. De todas maneras, en el intervalo se le brinda la atención correspondiente. De acuerdo con la capacidad del hospital o el centro, se puede someter a la prueba la muestra de sangre ahí mismo o puede ser necesario enviarla a un laboratorio de referencia más centralizado para determinar si el paciente está infectado por el virus de la gripe A. Si el resultado es positivo, se clasifica al paciente como caso probable aplicando las definiciones de caso estándares. Las muestras que arrojan resultados positivos para el virus de la gripe A se envían luego a un laboratorio aún más especializado para determinar si además la muestra es positiva para el virus de la gripe A(H1N1). Si esa prueba da positivo, se confirma entonces que se trata de un caso de esta gripe nueva por el virus A(H1N1).

La investigación que lleva a que se determine primero que se trata de un caso probable y luego que se trata de un caso confirmado es también la señal que pone en marcha muchas otras actividades de salud pública. La historia clínica del paciente es importante para entender dónde y cuándo se contagió probablemente esa persona. También nos ayuda a determinar las personas que estuvieron expuestas al virus, por lo que se investigan las personas que estuvieron en contacto con el paciente, lo que en la salud pública llamamos investigación de los contactos. En las etapas iniciales de un brote, estas investigaciones de los contactos son cruciales para evitar una propagación mayor de la enfermedad. Una vez que el brote se ha propagado más, se torna más difícil investigar a los cientos, miles o incluso millones de contactos posibles.

Estas investigaciones requieren de una red compleja de laboratorios y un equipo amplio y multidisciplinario de personal sobre el terreno que pueda realizar la investigación y recoger las muestras, expertos en salud pública, epidemiólogos y virólogos en los laboratorios.

Luego se debe hacer un seguimiento de los contactos que hayan tenido un resultado positivo de las pruebas. Esto significa volver a la comunidad y tratar de encontrar y notificar al contacto los resultados de las pruebas y, además, brindarles tratamiento si hace falta. Además de la enorme red de recursos humanos, es necesario contar con un gran volumen de reactivos y suministros de laboratorio. Espero que esto les permita tener una idea de la enorme labor que todo esto entraña.

Además, en los casos en que las muestras arrojan resultados positivos para el virus A(H1N1), en la medida posible se estudia al virus en mayor detalle. Por ejemplo, se determina la secuencia genética para ver si ha habido alguna mutación a lo largo del tiempo y, si las hay, en qué medida difieren y dónde están ocurriendo en el genoma, además de la velocidad con la que el virus está mutando. Por consiguiente, se trata de un proceso sumamente complejo que los CDC de los Estados Unidos, junto con la OPS, están llevando a cabo para ayudar a las autoridades mexicanas.

Esto también explica por qué era fundamental enviar a la zona del brote epidémico expertos de la Sede y de las oficinas sobre el terreno de la OPS, al igual que de sus asociados como el Organismo de Salud Pública del Canadá y de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de los Estados Unidos. 

Por último, me gustaría volver a recordar a todos que el hemisferio sur está entrando en la temporada invernal de la gripe, por lo que es muy probable que haya un aumento de los casos allí. Es muy importante que pongan en marcha los planes ante una pandemia. La mayor parte de los países ya están protegiendo a sus habitantes por medio de la vacuna contra la gripe estacional. Además, la mayoría de los países del hemisferio sur, sino todos, ya han mejorado sus procedimientos de vigilancia y monitoreo. El reto es no bajar la guardia.

Nunca hemos podido vigilar de una manera tan estrecha la aparición de un nuevo virus como este de la gripe A(H1N1), por lo que estamos aprendiendo mucho sobre la marcha.

Finalmente, permítanme reiterarles que la prioridad principal de la OPS es garantizar una distribución justa y equitativa de los recursos como los antivíricos y las vacunas.

Ahora responderé las preguntas que tengan. Muchas gracias.

(El video de esta conferencia se puede ver en nuestra página de webcasts)